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La futura ley del transporte urbano de pasajeros en Francia pretende que sólo los taxis puedan usar la geolicalización

Francia pretende prohibir a Uber el uso de la geolocalización

Parece que la polémica persigue a Uber allá por donde va, al menos en Europa. Hace pocos días que la compañía desembarcó en España, con Barcelona como primera ciudad en la que el servicio está operativo por estos lares. Como era de esperar, los taxistas no están muy contentos que digamos, y numerosas asociaciones del sector han pedido su cierre y han manifestado su rechazo total al servicio. Ayer mismo se supo que la Generalitat de Catalunya ha abierto un expediente a Uber, y va a proceder a investigar las actividades que lleva a cabo. Las autoridades de Bruselas han decidido prohibir Uber directamente, mientras que Francia se enfrenta ahora a una gran patata caliente: regular el funcionamiento de las startups de transporte urbano de pasajeros, de manera que las asociaciones de taxistas francesas queden conformes. Y no parece una tarea sencilla.

Lo primero que hizo al respecto fue obligar a estas compañías a esperar 15 minutos antes de poder recoger un pasajero que hubiese solicitado sus servicios. Esta ley quedó en desuso en breve por su ineficacia, y el gobierno puso manos a la obra para poner en marcha otra ley que regule al milímetro las actividades de los servicios de transporte de pasajeros en trayectos urbanos. Las autoridades que se están encargando del asunto ya han elaborado su borrador y se lo han enviado a las partes que quedarían afectadas por el tema. Consta de 30 puntos, algunos bastante polémicos. Un ejemplo de ello: la ley pretende prohibir a Uber y a otras empresas similares el uso de la geolocalización y permitir que los taxistas sí lo utilicen. Incluso podría ir más allá y prohibir servicios como UberPOP.

De esta forma, las apps que permiten solicitar un vehículo de transporte de viajeros por ciudad no podrían mostrar en el móvil ningún dato de geolocalización, lo que impedirá, entre otras cosas, ver si hay coches circulando cerca de la posición del usuario y le dificultará sobremanera solicitar los servicios de uno en función de su posición. En definitiva, si la ley sale adelante, se podrá pedir un coche a Uber, pero no habrá forma de saber si el que va a llegar está a 2 minutos o a 15. Por otro lado, el borrador de la ley plantea la posibilidad de permitir usar geolocalización a los taxistas, y además en exclusiva, con lo que tendrían ventaja con respecto a estas compañías.

No obstante, hay otros puntos que no gustarán en absoluto a los taxistas, como la prohibición de poner en marcha el taxímetro desde que el usuario que quiere solicitar un taxi lo llama. Con la nueva ley, el taxímetro de los taxis sólo podría ponerse en marcha cuando los pasajeros que lo han pedido suban al vehículo. Además, tendrán que ofrecer obligatoriamente a sus pasajeros la posibilidad de pagar con tarjeta, y los trayectos al aeropuerto tendrán un precio fijo.

Para que la ley salga adelante, los taxistas deben aceptarla al completo y sin contemplaciones. En el caso de que vayan a la huelga porque no estén conformes con alguno de sus puntos, el responsable de la elaboración de la ley, Thomas Thévenoud, ha comunicado que la retirará y que el gobierno no llevará a cabo ninguna acción para regular el funcionamiento de las compañías de transporte urbano de pasajeros. Por tanto, o los taxistas franceses dicen que están de acuerdo con todos los puntos de la ley, o se quedarán sin una ley que llevan meses esperando.

Foto apertura: Jean Pierre Gallot

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