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Por sólo 59 euros, cuenta con múltiples funciones avanzadas.

Fritz!Box 4020, un pequeño (gran) router

El router es un dispositivo que, pese a la importancia que tiene en nuestro día a día, tiende a pasar desapercibido por la mayoría. Un día contratas tu conexión a Internet, pocos días después va a tu casa un señor de la operadora (bueno, de la contrata o la subcontrata de la operadora, ya me entiendes), pasa un rato entre cables, cajas y pruebas y, cuando se marcha, tienes algunos cachivaches más en casa y, si todo ha ido bien, ya estás conectado al mundo a través de Internet. Y claro, corremos a celebrarlo abriendo el navegador, aún sin tener del todo claro qué lugares deseamos visitar. Para que esto ocurra, desde ese mismo momento el router ya se responsabiliza de gestionar todo el tráfico de tu red local (compuesta de ordenadores, tablets, smartphones, etcétera). Sin embargo, como decía al principio, generalmente lo observamos, en muchos casos jugamos con orientación de la(s) antena(s) y ahí termina su momento de gloria y comienza el trabajo duro. Y tan duro es, y tan importante es que lo haga bien, que sorprende que no pongamos más atención en sus funciones, rendimiento y demás. Claro, que hasta ahora ir a una tienda para buscar una alternativa con funciones avanzadas y una interfaz de gestión mínimamente amigable solía tener un precio de partida de 200 euros. Sin embargo, esta situación ha cambiado sustancialmente gracias al fabricante alemán AVM, que con su modelo Fritz!Box 4020 ofrece un router avanzado por sólo 59 euros.

Lo primero que llama la atención al extraer el dispositivo de su caja es su pequeño tamaño, así como un diseño retro-futurista (en la redacción a más de uno nos ha recordado a la entrañable serie Los Supersónicos) y algo poco común: carece de antenas externas. Sin embargo, pese a lo que pudiera pensarse, esto no va en detrimento de su cobertura, que compite muy dignamente con la de otros dispositivos de mayor tamaño y que sí que cuentan con una o dos. El proceso de configuración inicial es, sencillamente, inexistente, basta con conectarlo a la red y a una toma eléctrica y, en menos de un segundo, el router ya está operativo, conectado a Internet y listo para empezar a dar servicio a los dispositivos que quieras conectar al mismo. Para tal fin cuenta con cuatro puertos ethernet y conectividad wifi N en la banda de 2,4 GHz y con un ancho de banda de 450 mbits/s.

Algo que llama mucho la atención al observarlo por primera vez es la conexión Usb con la que cuenta en uno de sus laterales. Y es que, al conectar a la misma cualquier dispositivo de almacenamiento (memoria Usb, disco duro externo, etcétera), éste puede ser configurado rápidamente como un disco duro de red (NAS). Además, con sólo unos ajustes adicionales, el propio router podrá cumplir la función de Media Server para el resto de equipos conectados a la red o, mediante sus funciones de acceso externo y/o las apps del fabricante, también desde cualquier otro dispositivo conectado a Internet. Pese a que es posible realizar múltiples ajustes en la configuración de la red inalámbrica, el propio dispositivo analiza el entorno y, de manera automática, adopta la mejor configuración. Además, también según la misma y el uso o no de determinadas funciones adicionales, regula el uso de energía, lo que puede llegar a reducir el mismo a la mitad del de un dispositivo estándar. A este respecto, el sistema crea y almacena registros que permiten revisar, de un vistazo, cómo está funcionando el dispositivo, los dispositivos que se están conectando al mismo, etcétera.

En cuanto a seguridad, cuenta con cifrado WPA2, función de conexión rápida y segura WPS y, además, permite crear distintos perfiles de conexión, con acceso a más o menos recursos de la red local y de Internet. Por defecto incluye tres perfiles, pero se pueden crear otros en un proceso guiado por un asistente. Además permite configurar una red para invitados, de manera que tus visitas se puedan conectar a Internet sin, por ello, disponer de la clave de acceso a la red principal (y a los privilegios de la misma). Otra interesante función relacionada con la seguridad es el temporizador. Con ella es posible desactivar todas las funciones del router y configurar el dispositivo para que sea necesario pulsar un botón del mismo para reactivarlas. Esto es muy útil si, por ejemplo, pasas varias horas fuera de casa y quieres desactivar el router durante las mismas para, de este modo, evitar tentativas de ataques de, por ejemplo, ese tipo de vecinos que exploran las redes ajenas para intentar hacer uso de su conexión a la red.

Relacionado con la seguridad, concretamente con la de los más pequeños, cuenta con una completa función de control parental. Esta función, basada en los perfiles de los que hablaba antes, permite limitar tanto el tiempo máximo de uso de Internet durante el día, como las horas en las que se puede acceder a la red. También, claro, definir una lista de páginas que no deben ser accesibles para los más pequeños y, desde una perspectiva más amplia, qué aplicaciones (que dependan de la conexión a Internet) dispondrán de acceso a la misma.

FritzOS

 

Fritz!OS y MyFritz!

Un problema común en muchos dispositivos de este tipo es que, al no estar dirigidos a un usuario no profesional, sus interfaces de administración suelen ser poco (o nada) amigables. No es así en el caso de los dispositivos de Fritz!, que cuentan con un completo entorno de gestión y administración denominado Fritz!OS. Este entorno, que se actualiza con regularidad y que está totalmente traducido tanto a castellano como a inglés, facilita tanto la localización de las diversas funciones del router, como la configuración de las mismas conforme a las necesidades de cada usuario. Además cuenta con el servicio MyFRITZ!, que una vez configurado te permite acceder de manera remota a la administración del dispositivo, por si tienes la necesidad urgente de realizar algún ajuste (modificar algún aspecto del control parental, por ejemplo) en el mismo pero no estás en casa.

 

 

Imagen: Tek’n’Life

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