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Está basado en el kernel Magenta, basado a su vez en LittleKernel

Fucsia, el nuevo sistema operativo de Google para IoT y dispositivos móviles

Con la fuerza que tiene Google para impulsar cualquier iniciativa que emprende, más vale que nos acostumbremos a que el fucsia será el color de moda. Al menos en cuanto a sistema operativo en el corazón, y cerebro, de los dispositivos móviles, incluidos los del Internet de las cosas, de los próximos años. A pesar de la fuerza que Google ha logrado con Android, basado en Linux, en todo tipo de dispositivos móviles, tabletas e incluso portátiles, parece que ha decidido dar un paso más, más bien un salto, para aprovechar mejor las características de los procesadores de bajo consumo, y dar respuesta a nuevos retos.

Parece que la idea tras Fucsia está en lograr una plataforma común que sirva tanto a pequeños dispositivos, por ejemplo, los elementos de IoT, como a los avanzados terminales inteligentes y tabletas que nos facilitan la comunicación, además de servir incluso como potentes ordenadores de bolsillo. Mientras que tanto Android como Chrome OS están creados alrededor de un núcleo basado en Linux, el nuevo Fucsia (en inglés Fuchsia) ha optado por un kernel más ligero denominado Magenta. De hecho, el nombre de Fucsia viene de Magenta + Rosa = Fucsia. A su vez, Magenta está basado en LittleKernel, un sistema operativo de fuente abierta que es usado en muchos dispositivos como Boot Loader, cargador de Android, aunque no forma parte del mismo. LittleKernel, o, abreviadamente, LK, es un sistema operativo ligero, preparado para tareas en tiempo real y capaz de operar tanto con procesadores de reducida potencia y poca memoria, del tipo ARM, como con procesadores de alto nivel. En la parte de trabajo con tareas en tiempo real, LittleKernel es considerado un rival de otros OS más conocidos en este campo, como FreeRTOS o ThreadX.

Sobre el núcleo de Magenta y LK, Google está implementando nuevas capas de amplían las capacidades de estos. De hecho, como explican desde Google, están creando un nuevo concepto que si bien se basa en ambos amplia y unifica las mejores capacidades de ambos. Entre otros, mejorar la seguridad y permitir el uso de periféricos y memoria de forma fiable. Algo así como la protección de acceso de las aplicaciones a la memoria interna a través de permisos, como en las últimas versiones de Android. El objetivo es contar son un SO que escale adecuadamente desde pequeños sistemas a ordenadores completos, sin olvidar a terminales móviles inteligentes y dispositivos similares. En definitiva, Fucsia pretende crear un camino unificado que sirva tanto de base a sistemas empotrados con reducidas capacidades de memoria y proceso, como a equipos de alto nivel. Una de las conclusiones a la que llegaron los ingenieros de Google es que el kernel de Linux es demasiado complejo y requiere de muchos recursos que no hacen adecuado para ser integrado en pequeños sistemas, como un GPS o un control domótico. Y Google está trabajando en dispositivos como el router OnHub o su sistema Google Home, además de contar bajo su ala con el termostato inteligente Nest. Un amplio campo donde aplicar estos conceptos.

Para impulsar el proyecto Fucsia, Google ha reunido a un puñado de ingenieros con larga experiencia en el tema. Y que provienen de diferentes tecnologías relacionadas, pero con enfoques diferentes. Así, en el equipo hay gente que ha participado en sistemas operativos similares, como BeOS, WebOS, iOS de Apple, Android, Chrome, Danger Hiptop OS o QNX (usado en las Blackberrys). Las fuentes de Google indican que en fechas cercanas estará disponible una versión de Fucsia para la Raspberry Pi 3 y que podrá ser ejecutado en sistemas con procesador ARM de 32 y 64 bits, así como CPUs compatibles x86 de 64 bits.

Según los escasos datos disponibles, el interfaz de usuario estará basado en Flutter. Y éste a su vez usa el lenguaje DART, así que parece que Fucsia contendrá un entorno de programación basado en el lenguaje DART. También se menciona el empleo de un proyecto denominado Escher, una capa de presentación que soporta difusión de luz, reflejos, sombreados y otros interesantes efectos visuales, que soporta los API de OpenGL y Vulkan. Sin duda una potente base para disponer de un atractivo interfaz gráfico dotado de avanzada presentación con gran número de facilidades para los diseñadores y programadores. El framework de aplicación es denominado Mojo, un lenguaje que dispone de enlaces con Go, Java, JavaScript, Python y Rust, además del mencionado Dart. Con ello podría contar con servicios basados en estos lenguajes, incluso si no se programan las aplicaciones nativas con los mismos. Por lo conocido hasta ahora, DART será el lenguaje de las aplicaciones GUI, Flutter proporcionará los widgets y Escher se encargará de dibujar las capas de presentación.

Todavía es difícil predecir cómo evolucionará este nuevo sistema operativo, que parece contener todos los elementos necesarios para el desarrollo completo e integral que sea el núcleo de múltiples dispositivos. Aunque resulta complicado encajar algunos de los conceptos, ya que por una parte está preparado para tareas en tiempo real, y por otra admite un sofisticado entorno gráfico. Posiblemente sea un tema de coherencia, ya que hay elementos en la especificación Material Desing de Google que precisamente requieren difusión de luz, reflejos y sombreados. Si logran un sistema de capas perfectamente engranado, tal vez resuelva el problema de tener un sistema operativo que no se vea lastrado en el uso de pequeños dispositivos, pero que sea capaz de añadir servicios y elementos de seguridad sin perder la coherencia. Se puede consultar la evolución del código en el repositorio del proyecto, en modo abierto, es decir open source, desde luego.


NOTA:

Según algunas opiniones, el fucsia no es la suma de magenta más rosa, sino el color que el cerebro percibe cuando recibe informaciones contradictorias de color, como una longitud de onda muy larga y otra muy corta, sin longitudes de onda intermedias. También se define el fucsia como el único color totalmente saturado que no está presente en el arco iris. Aunque, para otros, el magenta y el fucsia son simplemente el mismo color, compuesto por una mezcla de igual intensidad de azul y rojo. Pero ya se sabe que para gustos… los colores.

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