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Un proyecto del MIT propone almacenar en el espacio el remanente no utilizado

Gasolineras espaciales

Aunque la exploración espacial o, para ser más exactos, las misiones tripuladas al espacio, no viven su mejor momento, afortunadamente la investigación alrededor de la misma no cesa, y cada cierto tiempo tenemos conocimiento de nuevas y brillantes ideas que, cuando la carrera espacial vuelva a recibir la importancia (y el presupuesto) que merece. Tal es el caso de una brillante idea nacida en el MIT (Massachusetts Institute of Technology, Instituto Tecnológico de Massachusetts), y que busca optimizar la relación de carga útil en las misiones tripuladas a la Luna. La idea, en resumen, consiste en establecer un sistema mediante el cual las naves en dichas misiones puedan ser puestas en órbita cargando con menos combustible, y la manera de lograrlo sería almacenar combustible en el espacio.

La idea puede parecer innecesaria, pero lo cierto es que la mayor parte de la carga de cualquier lanzamiento es combustible (el necesario para el lanzamiento, para los ajustes y correcciones de rumbo, una reserva para posibles emergencias, etcétera). La carga de dichas naves siempre se apura al milímetro, por lo que un kilo menos de combustible se traduce en kilo más de materiales, instrumental… en fin, de recursos que permitan aprovechar más y mejor cada misión. En palabras de Jeffrey Hoffman, profesor del Departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT: “Most of what we launch from the Earth is propellant. So whatever you can save, there’s that much more payload you can take with you”.

Hasta ahora, todas las aproximaciones al problema se habían centrado en envíos ex profeso de combustible al espacio, e incluso se llegó a considerar la construcción de una especie de surtidor espacial en la Luna. Sin embargo, el precio de dichas operaciones es muy elevado, requieren de bastante tiempo hasta ser puestas en marcha y, además, también necesitan un mantenimiento constante que no es precisamente económico. La solución propuesta por el equipo de ingenieros del MIT, y que ha visto la luz en la publicación Acta Astronautica, ofrece una aproximación distinta, más económica e inteligente que las anteriores. Los estudiantes Koki Ho, Katherine Gerhard, Austin Nicholas y Alexander Buck proponen el almacenamiento del combustible «extra» que llevan todas las misiones tripuladas a la Luna. Por si no lo sabes, en dichas misiones siempre se cuenta con una carga extra de combustible «por si acaso». El caso es que normalmente nunca ha sido necesario utilizarlo, así que al final éste terminaba siendo abandonado en la superficie de la Luna, o poco antes de la reentrada de la tripulación. El problema es que, aunque por norma general no se emplee, es una medida de seguridad a la que no se puede renunciar… y que supone una carga adicional en cada lanzamiento.

La idea es que, una vez que la misión haya abandonado la Luna, y si no ha tenido necesidad de emplear ese combustible de emergencia, lo «deje» en el espacio, en una cápsula que pueda ser recuperada por la próxima misión cuyo destino sea nuestro satélite. De esta manera, la siguiente misión tripulada ya no tendrá necesidad de contar con dicha carga en su lanzamiento, sino que podrá recuperar la cápsula de la misión anterior. Otra posibilidad también planteada por los estudiantes es que todas las misiones sigan despegando con su carga de combustible «por si acaso» y que, en todos los casos en los que no se emplee, dichos remanentes se acumulen, también en el espacio, dando lugar con el tiempo a un depósito de combustible de considerables proporciones.

 

Fuente: MITNews

Imagen: Alvimann

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