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Aproximadamente un centenar de empleados de Google X trabajan en el proyecto

Google quiere mejorar el diagnóstico del cáncer y otras enfermedades

Hace ya tiempo que Google dejó de ser una compañía centrada sólo en mejorar su buscador y proporcionar otras apps y servicios a sus usuarios. La compañía ya cuenta en la actualidad con proyectos dedicados a numerosas áreas, para las que ha comprado empresas de inteligencia artificial o desarrollo de drones, ha firmado alianzas con universidades o centros de investigación para mejorar algunos aspectos relacionados con sus nuevos proyectos, o ha creado equipos de trabajo en su división dedicada a la investigación, a la innovación y a proyectos que pueden parecer casi marcianos: Google X. ¿Lo último? La compañía ha anunciado que está trabajando en un nuevo sistema que cambiaría radicalmente la forma en que se diagnostican el cáncer y otras enfermedades.

Así se lo ha confirmado el máximo responsable del Departamento de Ciencias de la Vida de Google X, y la persona que está al frente del proyecto, Andrew Conrad, a la BBC. Tal como él afirma, pretenden conseguir que la medicina pase de ser una ciencia reactiva y transaccional, a una proactiva y preventiva. Y están empezando por el diagnóstico de enfermedades graves como el cáncer ¿Cómo? Con la creación de un sistema basado en nanopartículas, con el que los doctores podrán explicar el cuerpo humano a nivel celular y molecular.

Estas nanopartículas magnéticas, de un tamaño mil veces inferior al de un glóbulo rojo, serían las encargadas de viajar por el interior del cuerpo en busca de enfermedades. Funcionan como patrulleras, vigilando el estado de los glóbulos, células, proteínas y otras moléculas, con la esperanza de poder detectar e identificar enfermedades cuando están en un estadío extremadamente temprano, lo que puede contribuir a facilitar su control y curación, así como a evitar que los enfermos tengan que sufrir las consecuencias de tratamientos agresivos que se usan cuando las enfermedades están ya bastante avanzadas.

Andrew Conrad ha confesado que espera que en un futuro todos los médicos puedan utilizar este sistema de diagnóstico, aunque no cree que sea posible antes de cinco o siete años. Por ahora, la investigación está en un punto en el que los investigadores tienen que averiguar la manera de conseguir que las nanopartículas se adhieran a células específicas para identificarlas como sospechosas, aunque para ello podría desarrollarse un recubrimiento especial. Además, por ahora tampoco saben cuántas nanopartículas serían necesarias para que este sistema funcionase en el cuerpo humano. También se está estudiando la mejor forma de introducirlas en el cuerpo sin que resulte dañino. Por ahora se valora la posibilidad de insertarlas en una pastilla para poder tragarlas.

A todo esto puede ayudar un wearable que está aún en desarrollo en Google X. Este dispositivo tiene un imán, que puede atraer y contar las partículas. Por ahora lo están refinando, puesto que necesita tener una batería de gran capacidad, pero debe ser pequeño. En todo el proceso de desarrollo del sistema están trabajando un centenar de profesionales, expertos de áreas tan dispares como la astrofísica, la química o la ingeniería eléctrica.

Una vez listo el sistema, Google puede encontrarse con otro tipo de obstáculos, como la privacidad. Aunque Google ha prometido no recopilar ni almacenar datos, es posible que a algunas personas no les haga ni pizca de gracia que Google tenga información ni sobre su salud ni sobre el interior de su cuerpo, así como acceso a sus informes médicos. Pero parece que no tendrán que preocuparse por ello.

Los planes de la compañía pasan por dar licencia de esta tecnología de nanopartículas a terceros, que serían los encargados de controlar la información y hacerse cargo de que esté segura. No obstante, hay grupos de investigadores en el departamento de Ciencias de la Vida de Google X que quieren utilizar los datos recopilados para desarrollar medicinas que actúen de forma proactiva. Además, tendrá que enfrentarse a otras barreras y cuestiones legales. Como es lógico, la inserción de nanopartículas en el cuerpo estará sujeta a unas regulaciones muy exhaustivas, y además Google tendrá que probar que su nuevo sistema es realmente eficaz y seguro. Para ello tendrá que llevar a cabo diversos ensayos clínicos, aunque aún están un poco lejos de realizarse, debido al estadío de las investigaciones.

Foto: Heidelberger Life-Science Lab

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