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La empresa del buscador adquiere DeepMind, una empresa de IA

Google y la inteligencia artificial

Google empieza la semana y despide el mes confirmando al medio norteamericano de reciente creación, Re/code, la adquisición de la start-up londinense DeepMind, si bien no ha confirmado el precio que ha pagado por la misma, aunque la noticia afirma que han sido 400 millones de dólares, una cantidad destacable, especialmente por una empresa cuya existencia era desconocida para casi todo el mundo, pese a ser una de las más pujantes en la actualidad en lo referido a investigación y desarrollo de modelos de inteligencia artificial.

Un aspecto muy importante de la empresa ahora comprada por Google, es que su fundador es Demis Hassabis. Si no lo conoces, te interesa saber que este joven nacido en julio de 1976, fue un niño prodigio con especial habilidad para los juegos, algo que demostró, por ejemplo, con el ajedrez. No en vano, según se puede leer en Internet, está reconocido como uno de los mejores jugadores (de juegos en general, no de ajedrez) de la historia reciente. Actualmente su nivel de estudios es un grado que, y esto tiene mucha lógica, es en neurociencia.

Su técnica y, sobre todo, su capacidad, lo llevaron a crear hace alrededor de tres años junto con sus socios, Shane Legg y Mustafa Suleyman, DeepMind, una startup que, en su campo de especialización, ha conseguido un gran renombre, llegando a contar con unos fondos de más de 50 millones de dólares y un equipo de 50 personas, en cuyo proceso de selección no se escatimó para detectar y contratar a personas particularmente brillantes. Ha llegado incluso a competir con gigantes como la propia Google a la hora de contratar talento. Según una voz reconocida dentro del sector de la inteligencia artificial, DeepMind es “the last large independent company with a strong focus on artificial intelligence».

La operación por parte de Google tiene dos lecturas. En la que primero han pensado muchos analistas es en que, de esta manera, pueden hacerse con todo el equipo de profesionales que integran la empresa, algunos de los cuales (como hemos mencionado anteriormente) ya habían suscitado el interés de Google. Este sistema de «compra de talento» es más común de lo que puede parecer. Y, es más, es la técnica a la que ha recurrido Marissa Mayer durante sus primeros meses al cargo de Yahoo!, para conseguir fichar a muchos ingenieros que, de otra manera, no se habrían interesado en dejar sus trabajos o proyectos para fichar por Google.

Sin embargo, la inteligencia artificial (no en términos de la película co-dirigida por Stanley Kubrick y Steven Spielberg, claro) forma parte de la agenda de Google. Normalmente, en las tiendas «de toda la vida», el vendedor que mejores resultados es el que mejor analiza a cada comprador, identifica sus intereses y necesidades, y le ofrece en consecuencia. Este no puede ser nunca un proceso puramente mecánico, basado en elecciones de clientes anteriores, del mismo cliente en otras ocasiones, o menos todavía del stock pendiente de salida en el almacén. Sí que hay una parte de todo ello, claro, pero también otro de análisis y extracción de conclusiones «algo menos lógicas», es decir, más sujetas a las emociones, y que los seres humanos podemos procesar fácilmente, pero no así las máquinas. Esto hace que algunas voces apunten a que el interés de Google por DeepMind esté, principalmente, en la línea de emplear los sistemas desarrollados hasta ahora por la empresa londiense para integrarlo en sistemas de comercio electrónico. Esto, sumado a la noticia que de dábamos recientemente, sobre los trabajos de Apple para desarrollar un sistema de recomendación de compras basado en tu estado de ánimo, demuestran que los sistemas clásicos de recomendación de contenidos y productos no funcionan, y que quienes primero consigan los sistemas de venta online más pulidos y con mejores resultados, dispondrán de una ventaja competitiva muy importante con respecto a la competencia. ¿Será este el comercio del siglo XXI? Todo apunta a que sí.

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