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Aparecieron en varios agujeros del techo de la cabaña 6, en la que trabajaban Turing y su equipo en el descifrado de códigos alemanes

Hallan notas de Alan Turing al hacer reformas en Bletchley Park

Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de matemáticos y expertos en cifrado trabajaron durante varios años en una instalación militar situada en una mansión victoriana en el condado británico de Buckingham: Bletchley Park, que hoy alberga un museo. Su misión era tratar de descifrar el contenido de documentos y mensajes cifrados por los alemanes con la famosa máquina Enigma. Con Alan Turing (científico que da nombre al considerado de forma oficiosa Premio Nobel de Informática) a la cabeza, fueron capaces de crear máquinas y sistemas capaces de romper el cifrado, lo que les permitió interceptar numerosos mensajes y obtener de ellos información muy valiosa para los Aliados (Gran Bretaña, Francia, la antigua Unión Soviética y Estados Unidos). Al terminar la guerra, se dio orden de que todo el material y documentos que se habían empleado en los trabajos realizados en Bletchley Park fuese destruido, y muchos de los que se habían dedicado a las tareas de descifrado permanecieron en silencio sobre su estancia en dichas instalaciones militares durante décadas.

Poco a poco empezó a emerger información sobre lo que había sucedido allí, y tras echar un vistazo a varios libros y películas, muchos nos pudimos hacer una idea del papel que Bletchley Park y sus “habitantes” en los últimos años de la década de los 30 y en los primeros años de la década de los 40 del siglo pasado habían jugado en la Segunda Guerra Mundial. Y gracias a algunos trabajos de restauración en algunas de las instalaciones llevadas a cabo el año pasado, se han descubierto varios documentos de gran valor histórico ocultos entre las paredes de algunos edificios del complejo. Entre ellos, nada menos que algunos utilizados por Alan Turing para acelerar el proceso de descifrado de mensajes cifrados, de los que además no hay más ejemplares conocidos: las denominadas “tarjetas de Banbury” (Banbury Sheets). Son unas tarjetas perforadas que permitían la comparación, a mano, de textos cifrados. Se encontraron al reformar una de las cabañas que había en las instalaciones: la número seis, en la que trabajaba la unidad de matemáticos y especialistas encargados de descifrar los mensajes del ejército y las fuerzas aéreas alemanas. Estaban en el techo, y se utilizaron para tapar goteras.

El resto de documentos de Turing y su equipo se encontraron metidos en agujeros del techo y de las paredes, y se utilizaban para paliar el frío y la humedad que se colaba por las paredes y el techo de la cabaña (las condiciones en las que los científicos tenían que trabajar no eran las más adecuadas en aquella época). Se descubrieron en el 2013, y hasta decidir que hacer con ellos, se decidió congelarlos para que no se deteriorasen más de lo que ya estaban. Meses después se descongelaron y se procedió a su limpieza y reparación. Además de los documentos, en las paredes y el techo de la cabaña aparecieron un tablero de corcho, parte de un atlas y un artículo de una revista de moda.

En otras cabañas restauradas aparecieron diversos objetos, como parte de una tetera, botellas de cristal y una “cápsula del tiempo”, ubicada dentro de una puerta de la cabaña 11A. Todos estos hallazgos formarán parte de una exposición dedicada a los trabajos de restauración llevados a cabo en Bletchley Park, que se celebrará próximamente en su museo.

 Foto: Matt Crypto

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