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China se convierte en el tercer país en realizar misiones no tripuladas en suelo lunar

Hay un conejo en la Luna

Hay un conejo en la luna. Lo dicen las tradiciones míticas de japoneses, hindúes, aztecas, mayas africanos y chinos. Y es rigurosa y literalmente cierto, al menos desde el pasado 14 de diciembre cuando la China de Mao, la China comunista, la poderosa China relevo del capitalismo más brutal, la China destructora de Tibet, ha puesto un “conejo” en la luna, y lo ha hecho, paradójicamente, recordando a sus dioses ancestrales. Chang’e, la diosa que vive en la luna y a la que siempre acompaña un abnegado conejo que se sacrificó a sí mismo para alimentar a tres dioses disfrazados de mendigos, es el nombre con el que los investigadores chinos bautizaron la sonda que, el 2 de diciembre pasado, fue lanzada desde la Tierra y que estuvo 6 días en órbita alrededor de la Luna, preparándose para el aterrizaje. Ahora, el robot Yutu (nombre del conejito de Jade de Chang’e) que viajaba con la sonda, ya ha comenzado a pasearse por la superficie lunar.

Esta es la tercera Chang’e que China lanza al espacio. Las dos anteriores se limitaron a orbitar alrededor de la Luna, pero esta, la Chang’e 3, ha tomado finalmente tierra (o luna) en la superficie de nuestro satélite y puesto a pasear a su conejito robótico en misión ¿científica? Han pasado unos 37 años desde la última misión a la Luna, y China se ha convertido ahora en el tercer país en poner sus ruedas allí después de EE.UU. y Rusia. La diferencia fundamental ahora está en que el robot chino está enviando imágenes de vídeo 3D en alta resolución a la Tierra en tiempo real. Con esto, los investigadores dispondrán de imágenes altamente precisas de la superficie y el relieve lunar.

El objetivo de la misión de Yutu incluye desde la toma de muestras, hasta el análisis de la eficiencia de la mecánica del propio Yutu, durante los tres meses que pasará explorando tres kilómetros cuadrados de suelo lunar. Hace 37 años no era lo que se dice fácil controlar desde la Tierra por radiocontrol los movimientos de los pequeños exploradores mecánicos que se enviaban. Ahora, Yutu podrá demostrar la precisión de los nuevos sistemas de radiocontrol chinos con ayuda de la red de estaciones de seguimiento y comunicaciones de la ESA, que colabora con los científicos chinos en este proyecto. Por su parte, la NASA no tiene participación en esta misión, pero según informó la propia NASA en un post publicado el mismo día del alunizaje, los resultados de este viaje serán puestos a disposición de toda la comunidad científica.

La misión de la sonda Chang’e 3 lleva preparándose desde 2007, cuando se lanzó la primera Chang’e 1 desde el centro de lanzamiento de satélites de Xichang. La nave estuvo orbitando alrededor del satélite mientras tomaba imágenes 3D en alta resolución de la superficie. El Chang’e 2 también fue lanzado para entrar en órbita lunar en 2010, con intenciones similares a las de su antecesor, pero con un equipo mucho más preciso. En ambos casos, las imágenes tomadas han servido para determinar el lugar idóneo para el aterrizaje de la Chang’e 3. Un lugar donde la exposición al sol garantiza la alimentación energética de las placas solares con las que va equipado Yutu, y en el que las comunicaciones con la Tierra son más fáciles.

Según informa además la agencia Europa Press, EE.UU. se ha mostrado preocupado por que la misión china afecte de alguna manera los lugares “históricos” de la NASA y, al parecer, han planteado la creación de un proyecto “ley de la Luna” para que los lugares donde se desarrollaron las misiones Apolo se consideren parque nacional claro que, ¿nacional de qué nación? Esta simple nomenclatura podría generar problemas ante los 126 países firmantes del Tratado del Espacio Exterior de las Naciones Unidas, por ir en contra del acuerdo que prohíbe que ningún país tome posesión de nada que esté fuera de la atmósfera del planeta. Que la luna no pueda ser de nadie no impide que quien quiera y pueda monte ahí su propio chiringuito, como planean hacer los rusos estableciendo una base habitada en la Luna. Intención que comparten con la NASA, la ESA, Japón y, ahora también China, que también han hecho públicas sus intenciones de crear una estación lunar donde pueda vivir gente. Las fechas que se barajan para esto son todas a partir de 2030.

Dibujo de una base lunar según la NASA

Aunque con la trayectoria norteamericana de hacer negocio con las cosas más variopintas, no nos extrañaría que, dado lo avanzado de los tours espaciales, el proyecto de la “ley de la Luna” no tenga tanto la intención de hacer parques nacionales selénicos, sino parques temáticos, en los que los turistas (de evidente y altísimo poder adquisitivo) podrán visitar todos los lugares donde se acumulan los restos de tecnobasura que han ido dejando en la Luna las diversas misiones a lo largo del tiempo. Porque cuando EE.UU. habla de su patrimonio histórico en la luna, salvo las huellas de Neil Armstrong, no se trata de otra cosa que de chatarra que nadie ha recogido. Una forma curiosa de hacer historia. Si quitar que esto pudiera darse, está claro que el interés de estas potencias en mandar gente, explorar y construir en un lugar tan remoto tiene que deberse a posibles beneficios económicos, estratégicos o los dos.

Las últimas misiones no tripuladas han descubierto, en suelo lunar, minerales ricos en sílice similares a los de nuestro planeta, aunque lo suficientemente distintos como para despertar el interés de la comunidad científica. Por lo pronto, las muestras tomadas hasta el momento han desvelado la presencia de agua, mercurio, sodio, metano, dióxido de carbono y plata entre otros muchos elementos igualmente atractivos para la industria. Hace tres años, la 5ª Conferencia sobre Desarrollo Sostenible en Energía, Agua y Medio ambiente que se celebró en Croacia, ya alertó de que los minerales que está sobreexplotados en nuestro planeta y en vías de agotarse eran el mercurio, la plata, el oro, el arsénico y el cobre (entre otros).

Con firma del Tratado del Espacio Exterior de la Naciones Unidas o si él, con todo lo que trajo el proceso para demoler El Algarrobico, lo que deben tener claro es que, cuando cada país tenga su propia base lunar construida y funcionando, puede que el suelo sobre el que estén no pueda ser de nadie, pero las edificaciones y su contenido sí. Y una vez hecho, a ver quién va y lo quita, con lo que cuesta.

 

Imagen de portada (conejo): Autor Carly & Art. Fuente: Wikimedia

Imagen secundaria (base lunar): Autor: NASA. Fuente: Wikimedia

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