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Todo un ecosistema bacteriano a más de 800 metros de profundidad bajo la Antártida

Hay vida bajo el hielo antártico

Hace tiempo que el ser humano tuvo que reconocer que, si bien subjetivamente “somos la medida de todas las cosas”, objetivamente no es así. Los descubrimientos científicos acerca de las condiciones en las que es posible la vida, incitan a plantearse continuamente que esa vida, tal como la conocemos, puede ser simplemente eso, la vida que conocemos. Durante mucho tiempo que se han mantenido unos límites respecto a la idea de cómo y donde puede darse la vida basados sólo en la observación de nuestro entorno, pero cuando pensábamos que para la vida era imprescindible el oxígeno, descubrimos que hay seres que no necesitan oxígeno para vivir. Cuando pensábamos que nadie podría vivir en las profundidades marinas a causa de la presión, se descubrieron los peces abisales. Cuando se pensaba que sólo se podía dar la vida en la Tierra, descubrimos que había seres en nuestro planeta que podrían vivir en Marte. Incluso hay serias razones para considerar que la vida pudo haber venido a la Tierra en un cometa. Ahora, nuevamente se amplían los límites de la vida, ya que un equipo de científicos estadounidenses ha descubierto un “jardín” de vida microbiana a 800 metros de profundidad bajo el hielo de la Antártida.

Hace algunos años, un equipo de científicos rusos estuvo haciendo investigaciones en el lago Vostok, en la Antártida, donde se considera que se mantiene intacta el agua más pura y antigua del planeta. Bajo el lago existe una cámara que ha permanecido sellada durante más de 14 millones de años. En aquella ocasión perforaron 3.768 metros de profundidad, descubriendo una gran cantidad de de microorganismos diferentes y totalmente desconocidos hasta el momento, pero durante el proceso de extracción se consideró que hubo contaminación de las muestras, por lo que los hallazgos se descartaron hasta conseguir más pruebas.

En la búsqueda de vida en condiciones extremas (aunque había que cuestionarse “extremas” para quién, ya que seguro que muchos organismos “extremos” considerarían igualmente extremas la condiciones de vida humanas), el proyecto Whillans Ice Stream Subglacial Access Research Drilling (WISSARD), financiado por la National Science Foundation, ha encontrado al menos 3.931 especies diferentes de microorganismos que viven en absoluta oscuridad y con temperaturas inferiores a los 0 grados. No se trata de una especie aislada que se ha adaptado al medio, sino de todo un ecosistema microbiano que obtiene su fuente de alimentación de la fusión del hielo, las rocas y los sedimentos depositados bajo las placas de hielo. Así es que ahora se confirma que, a pesar de la contaminación de las muestras, el descubrimiento del equipo ruso no estaba tan equivocado.

Según los investigadores lo que se ha descubierto es sólo una pequeña muestra de la biosfera que vive bajo el hielo antártico, todo un mundo que está por descubrir y conocer. Sin embargo, una de las razones por las que se investigan las condiciones extremas de vida, es para valorar hasta qué punto es posible encontrar algún tipo de forma de vida, no sólo en los lugares más inhóspitos del planeta, sino en otros lugares fuera de él donde, hasta hace poco, pensábamos que todo organismo estaría condenado a morir. Como ya dijera el Dr. Ian Malcolm en Parque Jurásico: “La vida se abre camino”, saber hasta dónde llega esa vida, es lo que busca desvelar la ciencia.

Fuente: Agencia Sinc

Imagen: Proceso de perforación para la obtención de muestras. / WISSARD (desde Agencia Sinc) 

 

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