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Dos diseños arquitectónicos capaces tanto de ahorrar energía como de generarla

¿Imaginas tener todas las comodidades en casa sin consumir energía?

Lavadora, calefacción, tele, microondas, horno, frigorífico, aspirador, batidora, ordenadores, secador, móviles… la cantidad de aparatos que tenemos en casa consumiendo electricidad es realmente larga. Por mucho que tratemos de optimizar el consumo, al final la factura siempre sale a pagar. Con las nuevas políticas europeas de eficiencia energética se puede llegar a ahorrar un buen porcentaje del gasto: buen aislamiento, placas solares para agua sanitaria, materiales adecuados, etc. Sin embargo, unos estudiantes de la escuela de diseño de Hardvard han demostrado que no sólo se puede llegar a ahorrar mucha más energía, también se puede lograr que la casa produzca excedente. Han sido dos proyectos, uno virtual y otro real, pero ambos con la característica de ser extremadamente creativos e increíblemente eficientes.

Zero-House

Este proyecto consiste en una simulación digital, en la que se han recreado todos los procesos de diseño y transformación de una vivienda suburbana de dos plantas en Francia. Una de las características de este inmueble es que, en origen, fue diseñado con una instalación que consume más de lo que necesita. El trabajo ha consistido en simular la reforma capaz de convertir la casa en un generador de energía, en lugar de ser un mero consumidor, lo que los expertos han dado en llamar una “casa excedente de energía”.

Cada paso que se da en el diseño se evalúa con el programa de simulación. El equipo, formado por Apoorv Goyal, Keojin Jin, Saurabh Shrestha y Arta Yazdanseta, combinó estrategias de ahorro energético con el objetivo de mejorar aquellos elementos que más consumen, como son la calefacción y la refrigeración, y trataron de localizar las sinergias más adecuadas: desplegaron paneles solares virtuales en la mejor orientación del tejado, pusieron doble acristalamiento en las ventanas, mejoraron la circulación, instalaron una berma capaz de atrapar el calor y añadieron un muro Trombe, que es básicamente una pared orientada al sol hecha con materiales capaces de acumular calor y que, en combinación con otras cosas, forma un colector solar térmico. Con esta pared se usa la energía solar pasiva para capturar y reutilizar el calor del sol en invierno.

El diseño en su conjunto está pensado para consumir un 75% menos de energía que la vivienda usada como modelo. A lo que había que sumar que los sistemas solares pudieron generar el doble de la energía que requiere una vivienda para vivir con comodidad. El modelo virtual demostraba así las posibilidades energéticas de un diseño optimizado, ganador del concurso bianual que organiza la International Building Performance Simulation Association.

Horizon House

El segundo proyecto, al contrario del anterior, no se desarrolló virtualmente, sino que sus resultados pueden observarse en una vivienda real, esta vez ubicada en Japón. Todo gracias a que la idea resultó ganadora en la LIXIL Competición Internacional de Arquitectura Universitaria, que otorga la financiación necesaria para construir la vivienda elegida.

Horizon House es un refugio en plena naturaleza, una casa del siglo XXI totalmente sostenible y totalmente integrada en el entorno paisajístico del norte de Japón, en Taiki-cho (Hokkaido). El lugar es característico por quedar cubierto de nieve en invierno e inundado de hierbas altas en verano. Para no desperdiciar la oportunidad de disfrutar de tan variados matices, la casa se diseñó para que mantuviese una visión de 365 grados desde el interior hacia el exterior. El espacio habitable se construye sobre una plataforma de madera tres metros por encima del suelo.

Los creadores tuvieron que desplazarse hasta la región para buscar contratistas y revisar la obra. En un principio la casa era apenas un cuartito elevado sobre el suelo con un sistema de calor radiante por medio de una estufa de pellet. El equipo pasó la noche allí para terminar de ajustar su proyecto sobre papel a la realidad sobre el suelo. Además, pasaron por la curiosa prueba de vivir un terremoto de 5.0 grados sin que la casa sufriera ningún percance.

En materia de sostenibilidad, la casa está equipada con 23 sensores que continuamente interactúan para minimizar el consumo de energía a lo necesario. La construcción fue enteramente local, incluyendo el uso de materiales. Dado que esa zona de Hokkaido está despoblándose paulatinamente, reutilizaron parte de esa madera para la casa, aunque en principio no tenían previsto usar este tipo de material a causa del gasto energético que supone el trabajo con madera. La reutilización de madera para el suelo de base “demuestra que los sueños verdes a veces son la sombra de las necesidades reales”, según se explica en la web de la Universidad de Harvard.

Fuente: Universidad de Harvard, artículo de Corydon Ireland

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Loadmaster (David R. Tribble) 

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