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El portador de las Google Glass era sospechoso de estar grabando la película que estaba viendo

Interrogan a un hombre en EEUU por entrar a un cine con Google Glass

No cabe duda de que las Google Glass son una de las creaciones más polémicas de Google. A pesar de que por el momento sólo son un prototipo y conseguirlas es bastante complicado, sobre todo fuera de Estados Unidos, originan todo tipo de polémicas. Encontrar por las calles de algunas ciudades estadounidenses a individuos que las llevan puestas en todo tipo de situaciones es cada vez más corriente, lo que da lugar a todo tipo de situaciones peculiares y chocantes. Por ejemplo, algunos locales, como un bar de Seattle, han prohibido el acceso a su interior con ellas puestas, por motivos de privacidad. Hace pocos días también se supo que una conductora había sido multada en San Diego (California) por conducir con ellas puestas, multa que fue anulada posteriormente. El agente que la multó pensaba que iba viendo la televisión en su pantalla, lo que no era cierto.

Este tipo de casos relacionados con el uso de Google Glass en espacios públicos son cada vez más frecuentes y variopintos. En muchos casos los origina el desconocimiento del funcionamiento del dispositivo, así como la presunción de mala fe por parte de su portador. Esto es lo que le ha sucedido a un hombre que acudió a un cine de la cadena AMC de un centro comercial de Columbus (Ohio) y entró a ver una película con las unas Google Glass que llevaban integrados unos cristales graduados.

Este hombre, que ha decidido permanecer en el anonimato, ha explicado todo lo que le pasó en un mensaje enviado a un redactor de The Gadgeteer, que encontró la historia tan sorprendente que pidió permiso a su protagonista para publicarla. Los hechos ocurrieron el pasado día 18 cuando este hombre, que lleva dos meses utilizando las Google Glass, acudió al cine con su esposa a ver la película Jack Ryan: Operación Sombra. No era la primera vez que acudía a ese cine con las gafas y nunca antes había tenido problemas, aparte de contestar un par de preguntas de los empleados de la sala, motivadas por la curiosidad. Simplemente, las apagaba antes de entrar para que no le molestasen durante la emisión. Al estar acopladas a sus cristales graduados, seguía con ellas puestas.

Hace ya algun tiempo que Google está trabajando para adaptar sus Google Glass para usuarios que utilizan gafas graduadasHace ya algun tiempo que Google está trabajando para adaptar sus Google Glass para usuarios que utilizan gafas graduadas. En esta imagen puede verse a Greg Priest-Dorman, del equipo de desarrollo de Google Glass, con una unidad del dispositivo acoplada a unas gafas convencionales.

Pero en esa ocasión, una hora después de haber comenzado la emisión, un hombre entró en la sala, le enseñó una identificación, le arrebató las gafas y le exhortó a que le acompañara al exterior de la sala de inmediato, donde les esperaban cerca de una decena de policías, guardias de seguridad del centro comercial y agentes del Departamento de Seguridad Nacional (cosa que supo más adelante). Bastante sorprendido, el hombre preguntó qué sucedía y pidió ver de nuevo la identificación del agente, que lo único que le respondió fue que le habían pillado grabando la película que estaba viendo de forma ilegal. Después le registraron, le quitaron los dos teléfonos móviles que llevaba encima en ese momento y su cartera con sus documentos.

Pasados varios minutos, mientras el sorprendido portador de las gafas trataba de explicarles que no estaba grabando nada y que todo era un malentendido, los agentes le llevaron a él y a su esposa a dos salas separadas de las oficinas del centro comercial. A pesar de que les pidió repetidas veces a los agentes que comprobasen los contenidos almacenados tanto en las gafas como en los teléfonos móviles para que viesen que no había más que fotos familiares y personales, sólo consiguió que lo hicieran después de una hora de interrogatorio.

En el transcurso del mismo, le preguntaron quién era, a qué se dedicaba, para quién era la grabación, quién era el jefe de la organización (porque claro, no estaban interesados únicamente en él), cuánto ganaba, cuántos ordenadores tenía en casa, etc. Después de explicarles un poco cómo funcionaban las gafas, las preguntas cambiaron. Entonces estaban interesados en dónde y cómo las había conseguido, qué le había pedido Google a cambio de ellas y cuánto le pagaba Google. Pero seguían insistiendo en dos: por qué estaba grabando la película y quién era su jefe.

los agentes interrogaron al portador de las google glass antes de ver su contenido

Por fin apareció un agente con un ordenador y un cable USB, conectaron las gafas al equipo y descargaron todas las fotos al ordenador. Tras examinarlas una por una y echar un vistazo a sus teléfonos, llegaron a la conclusión de que no había hecho nada malo. Después entró un hombre en la sala, que se identificó como miembro de la Asociación Cinematográfica de EEUU (MPAA) y le explicó que alguien de la cadena de cines le había llamado para alertar de que había alguien que podía estar grabando la película. Como toda compensación, el asustado portador de las Google Glass recibió unas cuantas disculpas y cuatro pases gratis para el cine. Como es comprensible, para entonces el hombre ya había pasado del susto al enfado mayúsculo, tanto por la situación como por la mísera compensación que recibió por todo.

La historia parece bastante increíble, así que el propietario de las gafas hizo algunas indagaciones para que no sólo el redactor del medio al que le había enviado la noticias, sino también otros medios que se habían hecho eco de ella, le creyesen. Tras varias gestiones, consiguió obtener una declaración oficial del Departamento de Seguridad Nacional que confirma lo sucedido. En la declaración se manifiesta que varios agentes especiales del departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional de Inmigración y Aduanas, así como varios agentes locales, entrevistaron a un hombre sospechoso de utilizar un dispositivo electrónico de grabación para grabar una película en un cine de AMC en Columbus. Afirman también que el hombre respondió a las preguntas de forma voluntaria y que confirmó a las autoridades que el aparato sospechoso incluía unos cristales graduados, y que su función de grabación se encontraba inactivo, por lo que no se llevó a cabo ninguna acción posterior.

Seguro que esta no va a ser la última situación chocante a la que se tengan que enfrentar los propietarios de unas Google Glass cuando las utilicen en un lugar público. Al menos, hasta que su uso sea más popular y su funcionamiento deje de ser un misterio.

Foto apertura: Ted Eytan

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