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Los 404 libros que le acompañaron durante sus viajes en el Beagle

La biblioteca marítima de Darwin está online

Charles Darwin es una figura fundamental en la ciencia y sus investigaciones sobre la diversidad biológica le llevaron a postular, junto con Alfred Russel Wallace, la teoría de la evolución por la selección natural. Tuvo mucha popularidad su viaje en el HSM Beagle entre 1831 y 1836, especialmente tras publicar sus diarios de viaje. El propósito del recorrido del barco era elaborar mapas detallados de la costa de América del Sur, pero el de Darwin consistía en investigar la geología de los lugares visitados y recopilar una colección de historia natural. Pero, ¿cómo acabó Darwin en el Beagle?

Para entenderlo hay que remontarse un poco hacia atrás. Darwin empezó a estudiar medicina pero lo dejó aburrido por las clases. De forma mitad formal, mitad autodidacta, fue adquiriendo conocimientos sobre taxidermia, anatomía de los invertebrados marinos, clasificación de plantas, botánica o entomología, entre otras áreas. Durante este tiempo fue exponiéndose a distintos planteamientos sobre la influencia de Dios en la naturaleza explicando la adaptación, sobre la comprensión de las leyes mediante el razonamiento inductivo como objetivo último de la filosofía natural y varias narraciones de viajes de exploración natural. Todo esto parece que fue sembrando una poderosa semilla en el joven Darwin.

A finales de agosto de 1831 su mentor John Stevens Henslow le propuso embarcar como naturalista en la expedición del HMS Beagle. El barco que más tarde alcanzaría enorme popularidad estaba comandado por el capitán Robert Fitzroy. Zarpaba en cuatro semanas y la plaza estaba autofinanciada, por lo que estas semanas debieron ser frenéticas buscando los medios para sufragar tan prometedor viaje. Al final un familiar corrió con los gastos y consiguió convencer la padre del, por entonces, joven Darwin de lo acertado de la aventura. Tras varios retrasos, el HMS Beagle partió el 27 de diciembre de 1831 y su duración, que estaba previsto que fuera de dos años, acabó siendo de nada menos que cinco años.

A lo largo del viaje Charles Darwin tomó numerosas notas de sus observaciones sobre la naturaleza y también escribió un diario del viaje. En algunos puntos envió de vuelta al Reino Unido muestras de los especímenes descubiertos así como cartas y copias de su diario. A lo largo del recorrido del barco Darwin entró en contacto con culturas muy distintas y con una enorme variedad de animales, plantas y fósiles que fue documentando.

Durante los largos períodos de travesía en los que no bajaba a tierra firme, este naturalista escribía sus diarios y anotaciones y leía los volúmenes que había embarcado en el Beagle. Se llevó consigo una biblioteca de nada menos que 404 libros. Muchos de ellos aparecerían mencionados en publicaciones científicas posteriores que realizó, pero que no mantuvieron su unidad como biblioteca al retornar al Reino Unido. Un proyecto de investigación apoyado por el gobierno de Singapur se planteó la necesidad de reunir nuevamente esta biblioteca para entender mejor este apoyo científico e intelectual que tanto tuvo que influir en la posterior elaboración de la teoría de la Selección Natural de Darwin.

La biblioteca que Darwin se llevó en el HMS Beagle contenía unas 195.000 páginas entre atlas geográficos, libros de historia, de geología y una importante cantidad de literatura. No toda estaba escrita en inglés, también había volúmenes en francés, español, alemán o latín. Tras dos años de minuciosa labor, la biblioteca al completo, se ha transcrito al inglés y está disponible online aquí en la biblioteca Darwin Online.

En la web se publican muchos contenidos, gran parte de ellos de utilidad como poco cuestionable, y a veces parece que Internet sólo le sirve a mucha gente para perder el tiempo. Pero proyectos como Darwin Online, y más con esta ampliación, que hace décadas por sí solos hubieran sido motivo para hacer un viaje a donde se hubiera instalado físicamente la biblioteca, hacen que Internet merezca mucho la pena. Ahora cualquiera, sólo con dedicar parte de su tiempo, puede sumergirse en un pedazo apasionante de la historia de la ciencia y soñar con ponerse en el lugar de Charles Darwin, leyendo página tras página de esta biblioteca en algún punto del océano metido en su camarote mientras la nave avanzaba camino de nuevos misterios por explorar.

 

Charles_Robert_Darwin_by_John_Collier-cropCharles R. Darwin retratado por John Collier, cuando contaba con 72 años, poco antes de fallecer.

Imagen de apertura: Tristram Biggs

Retrato de Charles Darwin: John Collier – National Portrait Gallery

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