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El acuerdo entre Telefónica y la BNE llevará sus fondos más destacados a apps

La Biblioteca Nacional en tu bolsillo

Aún recuerdo cuando, hace seis años, la Biblioteca Nacional de España y Telefónica hicieron público un proyecto para digitalizar parte del fondo de la BNE, y hacerlo públicamente accesible a través de Internet. Hace ya muchos años, durante una temporada acudí con asiduidad a Recoletos número 20 para consultar diversas obras, y si una sensación me quedó de aquellos tiempos, es que aquella fascinante colección de conocimiento e historia debería estar tan al alcance de todo el mundo como fuera posible. Por aquellos entonces, a principios de los noventaInternet era todavía un proyecto de futuro (aún eran tiempos de BBS), faltaba bastante tiempo para que hubiera un ordenador en cada casa y, por otra parte, el trabajo y los costes de digitalizar los principales volúmenes de nuestra biblioteca eran inasumibles. Así, desplazarse físicamente hasta el Paseo de Recoletos o, en el caso de algunas obras y para casos muy concretos, solicitar un préstamo interbibliotecario (en el que, por norma general, gastabas más papel que el que obtenías en custodia) eran las únicas alternativas. Sin embargo, y casi de la noche al día, todo eso cambió y la vía digital se convirtió en la plataforma ideal para ofrecer la mayor accesibilidad posible del catálogo a los usuarios. Hoy en día, y a raíz del proyecto que mencioné al principio, están disponibles la Biblioteca Digital Hispánica y la Hemeroteca Digital, dos recursos muy valiosos tanto para investigadores como para aficionados a la historia, la literatura y, en general, prácticamente cualquier persona. Y ahora, tras seis años de colaboración, ambas entidades han anunciado que inician la segunda fase del proyecto, con la que pretenden llevar parte del fondo de la Biblioteca Nacional a apps para smartphones y tablets.

Las webs del servicio, aunque operativas en ordenadores de escritorio y portátiles, no son el mejor ejemplo de usabilidad, y un ejemplo de ello es su nula adaptación a pantallas de pequeño tamaño, que de un tiempo a esta parte le han robado buena parte del protagonismo a los monitores. Así, dentro de esta segunda fase, se levantará el píe del acelerador en lo que se refiere a digitalización de obras (aunque no se detendrán las actividades a este respecto) ya que es dónde se pudo todo el esfuerzo durante estos seis años, y a cambio se va a mejorar el acceso al catálogo, para lo que se pretenden crear apps para las principales plataformas, así como realizar mejoras en la web, no sólo modificando su diseño actual, sino también añadiendo nuevas funciones que hagan más cómodo acceder al servicio.

La digitalización no obstante, y como ya aclarábamos antes, no se detendrá, y próximamente se incorporarán obras de autores clásicos y cuyas creaciones están a punto de convertirse en dominio público, como Ramón y Cajal, Lorca, Valle Inclán, Unamuno, Ramiro de Maeztu o Pedro Muñoz Seca. No obstante, ahora lo que cabe esperar más pronto que tarde son las apps para acceder al catálogo de la Biblioteca Nacional desde smartphones y tablets. Y, aunque sé que la experiencia de utilizarlas no será la misma que la de recorrer salas y pasillos en Recoletos 20, tener todo el catálogo digitalizado en el bolsillo se me antoja, sencillamente, maravilloso.

 

Fuente: Agencia Sinc

Imagen: Jean-Pierre Dalbéra

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