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Existe una tendencia a usar el status quo como guía moral

La forma de explicar las cosas influye en que se perciban como buenas o malas

¿Por qué se regalan rosas del día de san Valentín? Cuando el ser humano se plantea determinadas cuestiones puede centrarse en los rasgos inherentes de las cosas o en el contexto de las cosas. Así, ante la cuestión de las rosas y san Valentín, los que se fijan en lo inherente pensarán que se regalan rosas porque las rosas son hermosas. Eso hará para él que el día de san Valentín y el regalar rosas sea bueno. Sin embargo, los que fijen su atención en el contexto, descubrirá que la venta de rosas en san Valentín se debe a una estrategia comercial para promocionar la venta de flores; para esa persona el día de san Valentín no tendrá connotaciones tan positivas como para el anterior.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Ilinois estudiaron la forma en la que las personas realizan sus juicios de valor, llegando a la conclusión de que la forma en la que explicamos el mundo que nos rodea influye en nuestras creencias sobre el bien y el mal. De hecho, según concluyeron los psicólogos, tenemos una fuerte tendencia a pensar que las cosas que se acoplan al status quo es buena, y que las que se salen de la norma son malas.

Lo crucial en este caso es que los investigadores querían llegar a entender por qué ocurre así, por qué la gente enmarca su visión de las cosas fijándose tanto, por ejemplo, en lo que hace la mayoría, y valora casi automáticamente que lo que hace el grupo más grande es lo bueno o lo que se debería hacer. En ocasiones esto puede implicar cosas tan inofensivas como comer pizza, tomar café o establecer valoraciones sobre que a las mujeres les queda mejor el pelo largo y a los hombres el corto, sólo porque nos fijamos principalmente en lo inherente, y no nos paramos a pensar en el contexto.

A la hora de estudiar estos comportamientos, los investigadores realizaron cinco experimentos: tres con adultos y dos con niños de 4 a 7 años, viendo que, efectivamente, se presentaba esa tendencia a equiparar lo que hace o dice la mayoría con lo bueno. En los experimentos se manipularon las explicaciones que se daban a los participantes en el estudio para que se centraran más en los rasgos inherentes o en los factores externos. El objetivo era probar si la tendencia a usar el status quo como guía moral se relaciona con la tendencia a explicar el fundamento de las características inherentes.

Tras analizar los resultados vieron que cuando a adultos y niños se les hablaba de las características inherentes de las cosas eran más propensos a pensar que así eran las cosas buenas, pero cuando se les dio información sobre los factores externos, fueron más flexibles en su pensamiento y valoración de lo establecido por la mayoría. Como ejemplo, se les dieron explicaciones acerca del origen de la forma rectangular de los billetes (por una casualidad histórica) o de la entrega de flores en san Valentín (estrategia comercial de los floristas y comerciantes), después de lo cual ya no eran tan propensos a valorarlas como buenas sólo porque era lo habitual, y a cuestionarse que no hay que hacer las cosas sólo porque todo el mundo las hace así.

La lectura de todo esto apunta claramente a lo importante que es tener una buena información acerca de las cosas, pero también a que hay una parte de responsabilidad en nosotros, por la que es necesario que no nos conformemos con nuestra primera tendencia a valorar positivamente lo establecido, sino a cuestionarnos las cosas y a investigarlas para tener una opinión más correcta de las mismas. La forma en la que nos explican las cosas, haciendo hincapié en los valores inherentes o en el contexto, va a inclinar nuestra valoración positiva o negativa; pero si somos nosotros los que indagamos en ambos aspectos, la decisión será más nuestra que de otros.

Fuente: APS 

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