" />
Niño corriendo feliz
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Los investigadores sugieren en una ecuación que la felicidad depende de las expectativas

La fórmula de la felicidad es… ¿matemática?

No hay que tomarse este titular a pies juntillas. La felicidad, como muchas de las cosas importantes de la vida, es algo muy sencillo pero que requiere esfuerzo. No es una pastilla que uno se traga y ya está, o un libro que uno se compra y ya es suyo. La felicidad es un estado hecho de momentos. Su durabilidad depende de la capacidad de la personas de crear, tras un momento de felicidad, uno más, y luego otro más, y otro… La felicidad no es un regalo con el que la fortuna obsequia a algunos, ni un don esquivo para otros. La felicidad hay que currársela, pero para muchos sigue siendo una especie de Santo Grial a encontrar y, por qué no, las matemáticas pueden ser un camino como cualquier otro.

Por eso vuelvo a repetir, no hay que tomarse este titular al pie de la letra. En realidad no es que hayan encontrado la fórmula matemática de la felicidad, sino que un grupo de investigadores del University College of London ha sido capaz, según ellos, de predecir con éxito los momentos de felicidad de 18.000 personas, basándose en la idea de que el estado de ánimo feliz está relacionado no sólo con el hecho de que las cosas salgan bien, sino de que vayan mejor de lo esperado. En este punto de la explicación del estudio me gustaría saber qué definición de felicidad han usado y en qué la diferencian de una gran alegría o de la satisfacción. No es fácil medir los sentimientos, pero si los investigadores se meten en ese berenjenal es bueno que tengan claro a qué se refieren.

Primeramente solicitaron a un conjunto de 16 personas que tomaran una serie de decisiones cuyo resultado determinaría una serie de ganancias o pérdidas económicas y, en cada uno de los momentos del proceso se les preguntaba por su nivel de felicidad (subjetivo, evidentemente), al tiempo que medían su actividad neuronal por resonancia magnética (algo más objetivo). Con los datos obtenidos los científicos crearon un modelo computacional y una fórmula que permitiera predecir el sentimiento en función de las últimas recompensas recibidas y de las expectativas vividas.

La fórmula se puso a prueba mediante un juego de app móvil llamado “¿Qué me hace feliz?” que tuvo 18.420 participantes de diversos países del mundo. Según explica Manuel de León a la Agencia Sinc, director del Instituto de Ciencias Matemáticas, “los autores han simplificado la felicidad a la obtenida por una posible recompensa, y ven que depende de los resultados previos. Por eso, en su fórmula incluyen tres términos, uno para un valor fijado, otro para la recompensa media, y un tercero para la diferencia entre lo recibido y lo esperado; así como un factor de olvido –cuanto más atrás nos vamos en el tiempo se olvida más– , un ‘peso’ para cada sumando y un W0 que viene a ser como un background de la física”.

De León, con cierto espíritu crítico y un sentido común bastante sensato, coincide en señalar ante esta fórmula el hecho de que “matemáticamente el modelo parece correcto para medir la definición de felicidad que ellos usan, aunque las consecuencias son las que uno esperaría a priori”, y añade que “la definición de felicidad aquí es simplista. No sé cómo se podría extender este concepto basado en una ganancia en medidas más realistas”.

A pesar de todo, en el College de Londres están contentos de haber dado con una ecuación que prueba en todos los casos lo que habitualmente sucede con o sin fórmula: que nuestras expectativas influyen en nuestro sentimiento de satisfacción, alegría o, como lo han llamado ellos, felicidad; e influyen más que el acúmulo de premios. Los investigadores comentan, precisamente basándose en la creencia común de que se es más feliz si las expectativas son más bajas, que hay buena parte de razón en ello, ya que es más fácil que cualquier circunstancia supere lo esperado si esperamos muy poco.

Y ahora que ya tienen la fórmula, lo suyo es esperar que sirva de algo. Así que han propuesto que la utilicen los médicos para comprender mejor los estados de ánimo de las personas. Pero por si eso fuera poco, también sugieren que podría ser una buena herramienta para que los gobiernos tomen medidas para mejorar el bienestar de la gente. Como dirían esos geniales creadores de momentos felices que son Les Luthiers: “está usted reflexionando fuera del recipiente“.

Fuente: Agencia Sinc

Imagen de dominio público 

 

No comments yet.

Deja un comentario