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El medicamento experiemental PV-10 se ha desarrollado a partir de Rosa de Bengala

La nueva esperanza contra el melanoma es un viejo colorante para lana

Rosa de Bengala es una curiosa químico industrial barato que antiguamente se usaba como tinte rojizo para teñir lana o darle color a los alimentos. Pasado un tiempo se descubrió que era un buen tinte para pruebas diagnósticas, y comenzó a usarse para identificar lesiones en el ojo o la ictericia en recién nacidos, pero no es la única aplicación médica de esta sustancia.

Desde hace algunos años diversos equipos científicos investigan las múltiples propiedades de esta molécula: inhibición del crecimiento bacteriano, creación de nanosuturas, elemento diagnóstico en cáncer de hígado y ojo y, más recientemente, para el tratamiento del melanoma. Aunque todavía está en fase de pruebas y es posible que no llegue a aprobarse su uso hasta 2019, los resultados de este fármaco (conocido como PV-10) son alentadores.

Rosa de Bengala es una sal que se patentó por primera vez en 1882 como tinte de lana. Cuando en 1998 un equipo de científicos de la compañía farmacéutica Provectus intentaba buscar un agente fotorreactivo seguro, comenzó a usar Rosa de Bengala en el investigaciones sobre el uso del láser contra el cáncer. Lo sorprendente fue que vieron que Rosa de Bengala disolvía por sí mismo los tumores, concretamente los melanomas, que era el objetivo del láser.

A partir de ahí probaron a inyectar la sustancia en 80 personas con melanoma en estado avanzado. Tras dos meses, la mitad de los pacientes se habían recuperado de todas las lesiones, y un año más tarde sólo el 11% mantenía la enfermedad. Los estudios de las lesiones mostraban algo realmente sorprendente, y es que los tumores se habían destruido desde el interior sin dañar los tejidos sanos.

Como efecto secundario los pacientes refirieron ampollas y dolor en la zona de la inyección, pero parece que, además, la misma inyección sobre las lesiones locales ha logrado reducir el tamaño de tumores desarrollados en otros lugares del organismo, como en los pulmones.

Para 2018 se espera tener ya los resultados finales de las pruebas que se están realizando con 225 pacientes. El uso de PV-10 podría evitar la progresión de los melanomas más allá de la fase III, cuando el tumor aún no se ha extendido a otros órganos.

Fuente: Reuters

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