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El efecto invernadero todavía tiene un mayor impacto sobre el hielo Antártico

La órbita terrestre influye en el deshielo de la Antártida

El que hace años hablara del «efecto mariposa» dio en la clave de cómo cualquier cambio, cualquier movimiento, aunque sea el aletear de una mariposa, repercute en el conjunto del planeta. En este caso 29 científicos de 19 países, liderados por el CSIC, han descubierto que existe una relación entre los cambios en la órbita terrestre y la estabilidad del casquete oriental antártico, según explica el propio CSIC.

Los investigadores han estado trabajando en el análisis de los sedimentos marinos que transportaron los icebergs hace entre 2,2 y 4,3 millones de años, detectando que «procesos climáticos naturales pueden aumentar la respuesta de los casquetes polares ante cambios de energía relativamente pequeños derivados de las modificaciones en la órbita terrestre; se pueden producir subidas y bajadas del nivel del mar de decenas de metros.» Igualmente, han comprobado que hace 2,5 millones de años el deshielo de este casquete era generalizado, siendo las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera eran similares a las actuales.

Esto, sin embargo, no descarga para nada la responsabilidad que tiene el ser humano en el deshielo de los casquetes polares, ya que el efecto invernadero producido por la emisión de gases a la atmósfera, sigue siendo el motivo fundamental por el que las grandes masas polares van perdiendo volumen. Las investigaciones han revelado que hace 2,5 millones de años las concentraciones de dióxido de carbono eran parecidas a las que tenemos hoy en día, incluso con temperaturas del océano algo más elevadas que las actuales, y ya entonces eso hizo que los océanos que rodean la Antártida no pudieran sostener la banquisa, que es una especie de escudo protector alrededor del continente y los casquetes de la Antártida formado por agua de mar congelada. Entonces las corrientes oceánicas que arrastraban los vientos lograron penetrar hasta la base de los casquetes dieron lugar al deshielo de los mismos.

En la actualidad, el calentamiento producido por el efecto invernadero, está causando el mismo debilitamiento de la banquisa. A partir de ahí la física hace el resto: los casquetes se derriten y el nivel del mar sube varios metros. Puede que no te preocupen las personas que pueden morir o perder sus tierras a causa de esto pero, ¿y la urbanización a pie de playa que está construyendo tu promotora después de unos arreglitos con el Ayuntamiento de turno, ¿estará a salvo?

Fuente: CSIC

Imagen: Wikmedia Commons. Autor: Aleria Jensen NMFS/AKR/AKRO/PRD

 

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