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Se descubren dos compuestos que transforman las células de grasa blanca en células de grasa marrón

La pastilla “quemagrasa” que acabará con la obesidad

Todos los años salta a la palestra una nueva dieta que promete acabar con esos kilitos de más, o aparece una nueva pastilla “devora grasas”. Sea lo que sea, seguro que la amiga de una amiga lo ha probado y le ha ido fenomenal. Sea por cuestiones estéticas, de salud o ambas, la obesidad es uno de los campos de estudio más interesantes para buena parte de la población. En España, una de casa seis personas es obesa y una de cada dos tiene sobrepeso, un fenómeno que parece haberse incrementado con la crisis, donde se tiende a gastar menos en los alimentos que resultan más sanos en beneficio de la comida basura, mucho más hipercalórica. El tema es preocupante, por eso la noticia de una píldora que de verdad podría acabar con la grasa, resulta alentadora. Sobre todo si no estamos ante uno de esos fármacos de teletienda, sino al producto de una investigación profunda del metabolismo de las grasas.

El hallazgo procede de un equipo de investigación del Harvard Stem Cell Institute (HSCI), y ha sido descrito por los científicos como “el primer paso hacia una píldora que reemplace la cinta de correr”. Evidentemente la pastilla no puede reemplazar los efectos beneficiosos del ejercicio físico, pero sí convertirse por sí sola, sin necesidad del refuerzo de la actividad física, en una verdadera “quemagrasas”. Los investigadores afirman haber creado un sistema que usa células madre humanas para la detección de los compuestos capaces de convertir las células de grasa blanca o “mala” en células de grasa marrón o “buena”. Y parece que gracias a eso han logrado identificar dos de esos compuestos. Los dos compuestos descubiertos hasta ahora juegan un papel importante en la respuesta antiinflamatoria, y uno de ellos ya está presente dentro de un fármaco que se emplea en el tratamiento de la artritis reumatoide.

Blanca o marrón

Las llamadas células de grasa blanca se dedican fundamentalmente a almacenar el exceso de energía en forma de lípidos, y están directamente implicadas en el desarrollo de la obesidad, la diabetes tipo 2 y, por alusiones, también en las enfermedades cardiovasculares. Por el contrario, la llamada grasa marrón se ha mostrado como una contraparte bondadosa de la blanca, siendo capaz de reducir los niveles de triglicéridos, reducir la resistencia a la insulina que se asocia a la diabetes tipo 2 y quemar la grasa blanca. Ahí es nada.

El problema es que cuando la energía que entra a un organismo es más de la que necesita y más de la que gasta, las células madre adultas comienzan a producir más células de grasa blanca, lo que significa que todo el sobrante quedará debidamente guardado y acumulado en los consabidos y orondos lugares del cuerpo de las personas. El equipo de investigadores del HSCI ha descubierto que las moléculas antes mecionadas pueden interferir en la “decisión” de las células madre de grasa de convertirse en el tipo blanco para transformarse en el tipo marrón, reduciendo el número de las células de grasa blanca en el organismo.

Lo más interesante de estos compuestos es que al parecer tiene efectos duraderos. Con otro tipo de moléculas el efecto dura mientras se mantiene la administración del medicamento, pero en este caso, los científicos sostienen que no. De manera que las células que se habían transformado en marrones, marrones se quedaban. Según explica el profesor Chad Cowan, del HSCI, el tejido graso se renueva permanentemente, por lo que las personas que toman medicamentos para la reconversión de sus células blancas en marrón, se encontrarían con que cada nueva célula de grasa es más activa metabólicamente y se convierte en célula de grasa marrón con el tiempo, reduciendo la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 o cualquiera de las otras enfermedades relacionadas con la obesidad.

La investigación ha empezado a realizar las pruebas con ratones, y aún queda tiempo para que comiencen los ensayos con humanos, pero las expectativas que hay por el momento resultan verdaderamente esperanzadoras. La pregunta después será si las personas que no tienen dinero ahora para comer sano podrán pagarse las pastillitas.

Imagen: Wellcome Images

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