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Formación nutricional para niños
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Los proyectos que implican al propio centro, los padres y los alumnos son los que logran el éxito

La promoción de la salud en los colegios sí que mejora la salud de los niños

Mucho se discute acerca de la efectividad de las campañas gubernamentales para concienciar a la población. ¿Funcionan realmente? ¿Cumplen su objetivo de lograr que la gente tome determinadas actitudes? Es más, ¿se puede convencer a un niño de los beneficios de hacer deporte, comer verduras y no fumar o tomar drogas? ¿Pueden llegar a influir lo suficiente para mantener ese determinación en el tiempo? Parece ser que, en el caso de las campañas realizadas en los colegios para promover actitudes saludables entre los más jóvenes sí que funcionan. La Universidad de Florida ha investigado acerca de los resultados reales de estas campañas escolares para determinar su eficacia, y las conclusiones no pueden ser más positivas, pero con matices.

En realidad, los programas de concienciación escolar sobre temas de salud no habían sido, hasta ahora, demasiado eficaces. La palabra que emplea Kelli Kormo, profesora de la Facultad de Medicina de la UF y partícipe en el estudio, es “decepcionante”. Habitualmente los esfuerzos servían de poco, porque se basaban únicamente en programas de ayuda o temarios del programa de estudios, sin modificar el entorno escolar y social para apoyar los comportamientos adquiridos, además de no vincular todo eso al propio entorno familiar del niño, para que los mensajes acerca de la salud calasen en todos las capas de relación con el estudiante. Sin embargo, existían centros donde se estaban promoviendo de forma más íntegra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre prevención y educación. Y esos fueron los centros que se estudiaron.

En estos centros no sólo se promovían las actitudes saludables entre los niños, también entre el personal del centro. Se adoptaron métodos más sanos de tratamiento de los alimentos en la cafetería, se fomentaron los tiempos escolares para hacer actividades física, se invitó a los padres a participar en los trabajos escolares relacionados con la salud y se invitó a la comunidad a que mostraran su implicación con los temas relacionados con la salud. Y estos fueron los centros que marcaron realmente la diferencia entre un programa efectivo y otro que, decididamente, no lo era.

En estos casos se logró reducir el índice de masa corporal de los niños, aumentar su actividad física, hacer que comieran más frutas y verduras, descendió el consumo de tabaco y, curiosamente, también los casos de bullying. Sólo la falta de datos acerca del consumo de alcohol y drogas impidió poder hacer una valoración realista de cómo los programas pueden haber influido en ello.

Los datos para documentar este estudio se han estado recogiendo desde 2011, seleccionando información primero de entre más de 78.000 estudios. Estos se redujeron a 67 grandes ensayos aleatorios controlados, mucho más rigurosos en su realización. El trabajo desarrollado al final contó con los resultados de 1.345 escuelas y 98 distritos escolares. Kormo explica que “son diversos los factores que se están examinando en estos estudios. Todos ellos cumplen el marco de una escuela promotora de la salud, que incluye tres componentes principales: la educación de los estudiantes, la creación de entornos sociales y físicos saludables y llegar a las familias y las comunidades.” Como se vio al inicio, las propuestas que no acceden a todos los entornos del estudiante no han logrado hasta la fecha ningún resultado alentador.

Las escuelas no siempre usan los mismos métodos. Son creativas y buscan ellas mismas la mejor forma de llegar a todos los implicados. Se enseña al personal de cocina técnicas para que los alimentos sean más saludables, como formas de cocción y tratamiento. O se trabaja el compañerismo para evitar los casos de acoso o intimidación. Pensando a futuro, las acciones que se emprenden con éxito a una edad temprana, contribuye a la formación futura de personas con comportamientos mucho más saludables. A largo plazo los beneficios son para todo el conjunto de la sociedad. La clave de este logro: un esfuerzo coordinado e integrador. Es lo que consigue hacer funcionar los programas, sean los que sean, la implicación de todos y el ejemplo.

Fuente: Universidad de Florida

Imagen: Wikimedia Commons. Autor:Johannes Jansson/norden.org

 

One Response to La promoción de la salud en los colegios sí que mejora la salud de los niños

  1. Winston 3 Mayo, 2014 at 12:35 #

    El acoso escolar se ha enquistado demasiado, bajo el amparo del cínico “son cosas de niños”. Cada vez lo son menos, ya, y cada vez lo es más.

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