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Los científicos han descrito el mecanismo como similar al juego del "teléfono escacharrado"

Las células hablan entre sí antes de decidir a dónde ir

Una de los descubrimientos más importantes de la biología es que la comunicación forma parte indispensable de la vida. Desde las señales químicas de las hormigas, al baile de las abejas, pasando por los árboles, las plantas y, por supuesto, el ser humano. En nuestra mense solemos creer que la comunicación tiene que constar de palabras, gestos o letras, pero las formas que tiene la naturaleza de lograr que la información fluya es mucho más variada y sorprendente.

La comunicación celular es algo que se conoce desde hace tiempo, pero una de las cosas que se ha descubierto recientemente es que las células se comunican químicamente con sus células vecinas antes de moverse.

Según han descrito en un estudio científicos de las universidades de Emory, Johns Hopkins, Yale y Purdue, las células usan un mecanismo similar al del juego del “teléfono escacharrado”. Las células toman sus decisiones de forma colectiva, por eso, antes de elegir a dónde se desplazan dentro del cuerpo, las células se lo comunican a sus vecinas y “deciden” juntas. Entonces hacen una especie de comparación de notas entre ellas y, finalmente, deciden. El estudio, que se remonta en sus inicios a más de tres décadas, se ha publicado en las Actas de la Academia Nacional de las Ciencias.

Esta comunicación con las células vecinas tiene una serie de particularidades. Por lo pronto la célula sólo puede enviar el mensaje a la célula más próxima a ella, en fila. Así, la célula en posición uno sólo se comunica con la de posición dos, y la de posición dos es la que transmite el mensaje a la que ocupa la posición tres, igual que en el juego del teléfono. De hecho, la fidelidad del mensaje, como en el juego, sólo se puede mantener a través de un número concreto de posiciones. Después de transmitirse por aproximadamente tres o cuatro células, el mensaje se ha distorsionado tanto que resulta ilegible.

Gracias a estas observaciones, los científicos han desarrollado un modelo matemático para comprender mejor los mecanismos de migración de las células cancerosas. EL objetivo es conocer cómo toman las células sus decisiones según las señales químicas que reciben.

Los científicos explican que aunque todas las células del cuerpo tienen el mismo genoma, tienen diferentes roles y pueden moverse en direcciones diferentes porque son capaces de detectar y medir la concentración de las señales químicas que se mueven a su alrededor. Y no sólo miden de forma precisa la concentración de las sustancias, también las variaciones que se producen en esa concentración. Este es uno de los puntos clave para los investigadores, ya que antes de moverse la célula tiene que saber en qué dirección la concentración química de la señal es mayor. Gracias a que son capaces de percibir el gradiente pueden tomar la decisión sobre la dirección a seguir. Ningún dispositivo o invención creada por el hombre es capaz de detectar esto con tanta precisión como las células.

Volviendo a la comunicación celular, en cultivos de grupos de células los investigadores pudieron ver que las decisiones sobre el camino que hay que seguir no se toman individualmente, sino de forma colectiva. Los grupos de células trabajan conjuntamente. Así, por ejemplo, al exponerlas a concentraciones del Factor de Crecimiento Epidérmico o EFG, vieron que eran capaces de notar diferencias de gradiente muy bajos. De hecho las células notaron que en un lado de su medio había una concentración de 498 moléculas, mientras que en el otro era de 502 moléculas.

Sólo con detectar pequeñas diferencias de concentración las células ya empiezan a cambiar su situación dirigiéndose hacia la parte más concentrada. La precisión en detección se logra gracias a esa “ola” de tres o cuatro células por las que corre la información antes de degradarse.

Fuente: ScienceDaily

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