" />
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Se prueba en ratones la efectividad del efecto placebo para reforzar la capacidad defensiva del organismo

Las “cosquillas” en el cerebro aumentan la inmunidad

Cuanto los científicos hablan de hacer cosquillas en el cerebro debemos entender ese “cosquillear” por estimular el cerebro para que se sienta bien. Científicos del Instituto Tecnológico de Israel vinculado a la Facultad de Medicina, han descubierto cómo esos estímulos positivos afectan a la respuesta de nuestro sistema inmune.

Según Asya Rolls, principal investigadora de este equipo, los resultados “indican que la activación de áreas del cerebro asociadas a las expectativas positivas pueden  afectar la forma en la que el cuerpo hace frente a las enfermedades” y desde el estudio, publicado en la revista Nature Medicine, ha apuntado que algún día este trabajo “podría conducir al desarrollo de nuevos fármacos que utilicen el potencial del cerebro para curar“.

Estas investigaciones surgen de la necesidad de conocer mejor los mecanismos que ponen en marcha el efecto placebo. A la hora de probar nuevos medicamentos se aplicaban placebos para comprobar el nivel de efectividad real del tratamiento, sin embargo, aunque en algunos casos el efecto placebo producía mejores o iguales resultados que el químico, los científicos no se habían parado a preguntarse cómo podía ser que la mera sugestión produjera algún tipo de efecto medible.

El secreto estaba en estudiar los mecanismos cerebrales, y eso es justamente lo que ha hecho este grupo de investigadores. Aunque hace tiempo que se conoce que el sistema humano de recompensa, donde media la sensación de placer, se puede activar por medio de un placebo, siempre que la persona que lo toma crea que está ingiriendo un medicamento real. Lo que no se sabía hasta ahora era cómo esto podía llegar a afectar realmente al bienestar físico, tras comprobar cómo el sistema inmune se fortalece sustancialmente al estimular los centros de recompensa en ratones. Lo que aún están trabajado es en descubrir la forma en la que se genera la señal que hace que la respuesta inmune mejore.

Más felices y más fuertes

Esa sería, más o menos, la fórmula. En las pruebas de laboratorio se incubaron células inmunes de ratones expuestos a la bacteria mortal E. Coli después de estimular células específicas de los centros de recompensa del cerebro de los ratones. Tras esto se vio que las células eran dos veces más eficaces a la hora de eliminar las bacterias.

En una segunda prueba los científicos vacunaron a varios ratones con esas mismas células inmunes, y 30 días después se comprobó que los ratones inmunizados tuvieron el doble de probabilidades de luchar contra la infección.

Según explican los investigadores, la información sobre la estimulación inmune se detecta en una parte del cerebro denominada Área Tegmental Ventral de Tsai (ATV). Ese es el lugar donde se aloja el sistema de recompensas, impulsado por la dopamina química, según el estado de ánimo de las personas. Este área se ilumina tanto en ratones como en personas cuando se sabe que va a degustar una apetitosa comida o se acerca un encuentro sexual.

Lo que pasaría a partir de ese momento es que el mensaje estimulante circula a través del sistema nervioso simpático, responsable de las respuestas del organismo en circunstancias críticas y de que se desencadene la respuesta inmune que combate contra las bacterias. Los científicos lo consideran una ventaja evolutiva, ya que si la alimentación y el sexo activan el sistema de recompensa, y el sistema de recompensa mejora la inmunidad, los ratones que comen más y tienen más sexo, serán también los más fuertes.

El siguiente paso ahora para el equipo es localizar moléculas de fármacos que reproduzcan esa causa efecto y, posteriormente, continuar con la investigación del efecto placebo en humanos.

Fuente: Medical Xpress

No comments yet.

Deja un comentario