ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Los psicólogos describen un fenómeno que hace que nos olvidemos de nuestros comportamientos poco éticos

¿Por qué las malas personas nunca creen que estén haciendo nada malo?

La cuestión del bien y el mal es algo que ha preocupado e inquietado a la humanidad desde el principio de los tiempos. Para ser producto del azar, la complejidad que envuelve a todos los seres no deja de asombrar, incluso en cosas tan metafísicas como el sentido de la moralidad. Lo bueno y lo malo podrían ser cuestiones puramente subjetivas, dado que lo que es bueno para uno, no necesariamente lo es para otro, pero parece que hay algo más profundo, un sentido único y universal de lo que es correcto o incorrecto, que agita sin cesar a ese gran desconocido que es la conciencia, y no la deja descansar tranquila cada vez que hacemos algo que va en contra del bien, aún cuando creamos que es bueno… para nosotros.

En algunos experimentos psicológicos realizados hace algunos años, se descubrió que el sentido del bien y de la justicia están presentes en el ser humano desde su más tierna infancia, apoyando la idea de que se trata de algo innato y no adquirido, tal y como afirmaba, entre otros, Platón. Ahora, un equipo de psicólogos de las universidades de Harvard y Northwestern parece haber dado con otra importante clave en este sentido, y es la aparente amnesia que rodea nuestros actos más deplorables.

Según los investigadores, “debido a que la gente tiene una visión excesivamente positiva de su moral, pero fracasan a la hora de estar a la altura de esos principios, sufren un gran malestar psicológico tras comportarse de manera deshonesta, y ponen en juego diversas estrategias para paliar esa disonancia y reducir su angustia“. Quizá tuviese razón también en esto Platón cuando decía que la injusticia y el mal llevan inexorablemente a la infelicidad.

Hay muchos ejemplos, pero uno de los casos que llamaron la atención de los investigadores fue el del Kenneth Lay, ex CEO de Enron, acusado y condenado por múltiples delitos, entre ellos conspiración, fraude y declaraciones falsas a los bancos. Sus actos dejaron sin empleo y sin ahorros para la jubilación a miles de personas, pero en todo momento él declaró su inocencia porque no había hecho nada malo.

Aunque nos pueda parecer cínica y hasta desvergonzada esa declaración, lo cierto es que parece existir un mecanismo en nosotros que nos hace “olvidar” nuestras malas acciones, como si nuestra conciencia no pudiera soportar saber lo que ha hecho y lo cubriese con un velo, igual que tapamos la cara de un cadáver.

A poco que hagamos memoria recordaremos no sólo cómo sinvergüenzas de gran calibre, tramposos, ladrones y criminales de todo tipo (o nosotros mismos en alguna ocasión) suelen afirmar sin pudor que no han hecho nada malo, según parece tras estas investigaciones, porque esa flagrante ausencia de ética en los comportamientos elude la creación de remordimientos, sorteando las voces de la conciencia con un recuerdo borroso de nuestras malas acciones.

En los experimentos realizados por estos investigadores, vieron que en un primer momento los participantes manifestaron sentirse avergonzados y con gran malestar por los engaños que habían hecho durante el estudio. Dos días más tarde, al preguntarles por los detalles específicos de sus acciones vieron que los participantes se autoengañaban e alguna manera, y sus recuerdos eran menos claros, menos intensos y menos detallados que los de las personas cuyos comportamientos no tuvieron nada reprochable.

Los científicos creen que esta “amnesia no ética” explicaría por qué algunas personas persisten en sus malas acciones en el tiempo. Como si la imposibilidad de ver claramente lo que han hecho mal impidiese tomar conciencia y rectificar. “Nuestros resultados indican que la amnesia no ética es impulsada por el deseo de rebajar el nivel de angustia que se produce al actuar sin ética, y para mantener una imagen positiva de uno mismo ante uno mismo“, afirman los investigadores y, claro, a tener ofuscados los recuerdos de los malos comportamientos hay más posibilidades de repetir una y otra vez los comportamientos deshonestos.

Fuente: APS

No comments yet.

Deja un comentario