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Estas aves pueden conmutar rápidamente entre tareas porque no analizan lo que ven

Por qué las palomas son mejores que tú en multitarea

Reconócelo, por mucho empeño que pongas en hacer varias cosas a la vez, lo más probable es que pasados apenas unos minutos de intensa concentración, las fuerzas te abandonen y empieces a cometer errores entre tarea y tarea, y le respondas por correo a tu jefe que tú te encargas de recoger a los niños y, a tu sorprendida mujer le digas por teléfono que tendrá los informes en su mesa en una hora. Y en medio de ambas conversaciones le habrás puesto tres sobres de azúcar al café. Después de todo puede que tengan razón los que afirman que estamos programados para hacer sólo una cosa a la vez.

Los investigadores se preguntan por qué es tan complicado para los humanos conmutar rápidamente de una tarea a otra sin que se acumulen los errores y nos volvamos más lentos. Es como si no pudiésemos centrarnos en lo que estamos haciendo en un momento determinado y, de alguna manera, el cerebro ya comenzara a activar lo necesario para la tarea que viene después, de manera que no hace bien la primera porque la atención no está puesta en ella, ni tampoco la segunda, porque en ese momento la mente comenzará a prepararse para la siguiente, y así hasta el fin de los tiempos.

Quizá nos consuele pensar que si a la inmensa mayoría de los seres humanos del planeta les pasa lo mismo, no hay mucho que reprocharse a uno mismo. Pero si nos comparamos con una paloma, una vulgar rata voladora, podrían empezar a subirnos los colores, porque ellas no tienen ningún problema en enfrentarse a la multitarea. ¿Por qué ellas sí y nosotros no?

Según investigadores muy versados en este tema piensan que en los humanos, esos “costos de conmutación se dan porque muestro cerebro necesita primero identificar la tarea que tiene delante en ese momento, y recuperar entonces las reglas de ese trabajo, junto con la memoria del mismo, al tiempo que tiene que borrar los rastros de la anterior. Un proceso de ajuste a la nueva tarea que se repite cada vez que emprendemos un cambio, al modo de una “reconfiguración” de nuestro sistema.

Sin embargo esto no pasa con las palomas, básicamente porque su sistema, quizá más simple que el nuestro, es perfectamente capaz de estar en lo que tiene que estar en cada momento, y reacciona a los estímulos que se le dan en cada momento, sin tener que reconfigurarse cada vez. Dicho de otro modo, no analizan lo que ven, por eso pueden conmutar rápidamente entre diversas tareas sin que eso suponga pérdida de eficiencia ni de rapidez.

En resumen, la clave de que las palomas sean más exitosas que nosotros en la multitarea es porque piensan menos que nosotros, o quizá los humanos pensamos demasiado.

Fuente: APS

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