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Las investigaciones que usan las redes como muestra de población arrojan resultados distorsionados

No. Las redes sociales no representan a la sociedad

Hace algún tiempo se especulaba con que la próxima burbuja en estallar fuese la de los big data. La razón: la multitud de empresas que tratan de usar los datos recaudados en las redes sociales, con el involuntario consentimiento de los usuarios, para adivinar el porvenir de las tendencias. Todo el mercadeo relacionado con el tráfico de datos personales y privados para “mejorar” nuestra experiencia de uso o alguna patraña similar, junto con el desarrollo de algoritmos que sepan leer, interpretar y relaciona esa información, tienen como objeto vender la idea de que en las redes sociales son una muestra representativa del mundo real. Una muestra que, al ser estudiada, señalará a las empresas la dirección en la que deben apuntar sus esfuerzos para conseguir más y más ventas. Ahora, científicos expertos en Computación de la Universidad McGill, en Montreal, y de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, han dicho que las redes sociales no pueden, de ninguna manera, ser una muestra válida de la población en general.

Para los investigadores, la propia estructura y dimensión de las redes sociales sólo consigue mostrar una parte sesgada de la población que no logra representar el conjunto real de la sociedad. ¿Por qué ocurre esto? Por una parte, señalan, hay que tener en cuenta que sólo el 5% de las personas mayores de 65 años usan Twitter. Si nos vamos a otra red como Pinterest, nos encontraremos con que la mayor parte de sus usuarios son mujeres de entre 25 y 34 años. Y si nos vamos a la gran red de redes, Facebook no puede proporcionar información fiable sobre los gustos de nadie si no dispone de un botón “No me gusta”. Sin contar con la gente que no usa ningún tipo de red social, que no tiene Internet o que, directamente, miente o exagera en sus perfiles.

Según el Doctor Derek Ruths, profesor que trabaja en la facultad de Ciencias de la Computación de McGill, confiar en que las redes sociales arrojen datos fiables sobre el perfil de la sociedad es un error. Básicamente porque numerosos estudios e investigaciones se están basando más en los datos extraídos de las redes sociales que en los provenientes del mundo real, lo que puede dar una imagen distorsionada de la verdad. Si los trabajos que van a influir en la sociedad no están basados en una representación veraz y más o menos exacta de la misma, las consecuencias pueden ser importantes. A pesar de eso, estos estudios siguen siendo decisivos a la hora de predecir el éxito de una película en las taquillas, justificar algunos gastos gubernamentales o eliminar partidas de los presupuestos. Los big data se están revelando, sin embargo, como una herramienta útil en temas como la salud, pero siempre que la fuente de esos datos siga una sistematización científica, y no una marketinana, que es la que suele emplearse.

Ruths señala que en muchos estudios de conducta humana realizados sobre las redes sociales dan por supuesto que estas “son una muestra suficientemente grande de usuarios como para ahogar el ruido que introducen las peculiaridades de la población en la plataforma“. Para Ruths se trata de sesgos en el muestreo que no sólo no se suelen corregir, sino que por lo general ni siquiera se reconocen. Igualmente culpabiliza a las redes del sesgo de interés que inducen en los usuarios al mostrarles sólo los enlaces o webs que se acoplan, según ellos, a sus perfiles. Un sesgo que puede influir en la toma de decisiones de las personas y que se basa en un conocimiento erróneo de las mismas.

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Olga.Palma

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