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Más fortaleza, mejores sueldos, alimentación más sana... después de la epidemia se vivía mejor

Las ventajas de sobrevivir a la Peste Negra

Fiebre, cefaleas, grandes bubones, inflamación del hígado y el bazo, astenia y dolor, mucho dolor… no parece que contraer la Peste Negra tuviera alguna ventaja. Menos aún cuando recordamos que fueron más de 25 millones de personas las que murieron, sólo en Europa, y más de 50 millones en Asia, a consecuencia de esta devastadora enfermedad. Prácticamente, en un intervalo de pocos años murió un tercio de la población mundial. Las repercusiones de esta terrible pandemia continuaron resonando mucho tiempo después del fin, y aún en nuestros días se siguen investigando las causas y los efectos que tuvo para el mundo una mortandad tan grande. Es el caso de Sharon N. DeWitte, del departamento de Antropología de la Universidad de Carolina del Sur, que ha dedicado un estudio a investigar algo tan curioso como las ventajas asociadas a la explosión de la Peste Negra.

Los estudios más recientes han demostrado que la enfermedad se cebó especialmente en personas mayores y en aquellos que habían sufrido un fuerte estrés fisiológico previo y que, tras la misma, tanto el nivel de vida de los supervivientes como su dieta mejoraron sustancialmente independientemente de la clase social. ¿Cómo fue esto posible? DeWitte se dedicó a estudiar los cementerios de Londres para documentarlo, especialmente los que estuvieron en uso en las épocas épocas anteriores e inmediatamente posteriores a la Peste Negra y los resultados apuntaron a que, entre ambos periodos de tiempo hubo importantes diferencias en las tasas de supervivencia y riesgo de muerte, pero no en la natalidad, por lo que se ha deducido que la salud general mejoró después de la Peste Negra y los sucesivos rebrotes que vinieron después. Pero vayamos por partes.

El asesino selectivo

A pesar de la enorme cifra de muertos que produjo la Peste Negra, no fue, después de todo, un ataque indiscriminado. Así es. El riesgo de morir a causa de la Peste Negra no era el mismo para todos. Las personas mayores tenían muchas más posibilidades de fallecer a causa de la misma que otros adultos más jóvenes. El análisis de los huesos desveló también que aquellas personas de cualquier edad que, anteriormente a la epidemia habían sufrido alguna otra enfermedad o su estado de salud no era óptimo, también tuvieron un riesgo mucho más alto de morir a causa de la Peste. Por esta razón, a pesar de los millones de muertes producidas, no se trató de muertes sin distinción, sino con un patrón bastante selectivo.

Según DeWitte, al dirigirse a personas frágiles de todas las edades y exterminarlas tan rápidamente, la Peste Negra actuó como una extraordinaria fuerza de selección natural. Precisamente porque los más débiles, en edad reproductiva, murieron. De esta forma, los supervivientes transmitieron genéticamente su competencia inmune ante la enfermedad. Según narran los documentos de la época, la mortalidad descendió bruscamente en el periodo comprendido entre el primer brote, de 1347 a 1351, y el segundo, en 1361. Durante este tiempo los niveles de mortandad se mantuvieron por debajo de los brotes de peste posteriores, lo que apoya históricamente las conclusiones de DeWitte. El rasgo de fortaleza fue favorecido selectivamente y transmitido a los descendientes, que soportaron mucho mejor los siguientes embates mortales de la bacteria. Fundamentalmente, la población que vivió después del primer brote era mucho más fuerte que la anterior, más resistente y saludable, aunque esta ventaja no tuvo una gran duración en el tiempo.

No hay mal que por bien no venga

DeWitte explica que la disminución observada en los niveles de mortalidad durante las epidemias de peste medieval después de la Peste Negra podría deberse a cambios moleculares en el propio patógeno, de manera que los brotes de peste posteriores fueron menos virulentos, en lugar de deberse a cambios en la salud y la susceptibilidad a la enfermedad de los humanos. Después de analizar el ADN de la bacteria Yersinia pestis, responsable de la epidemia medieval y de los casos de peste bubónica en la actualidad, y comparando ambas cepas, la antigua y la actual, se ha visto que las diferencias entre ambas no son significativas. Además, los datos apuntan a que la virulencia de la enfermedad se debe más a la interacción de la bacteria con el huésped que a la única acción de la bacteria.

La misma historia aporta amplia documentación en la que se apunta a una mayor salud general de la población a partir de la Peste Negra. En lugares como Inglaterra, el nivel de vida mejoró. Por una parte es cierto que la despoblación ayudó a que se viviera mejor, con un mayor acceso a los recursos que, antes, estaban más limitados. La falta de mano de obra en general era evidente, y eso influyó en que se produjeran una serie de cambios sociales como el necesario fin del sistema de servidumbre. Los salarios aumentaron hasta niveles no superados hasta el siglo XIX, el precio de los alimentos, la vivienda y los bienes en general bajaron, y se mantuvieron bajos durante mucho tiempo. La liberación de la servidumbre mejoró las condiciones de trabajo, fomentando la movilidad de las personas y las posibilidades de elegir empleo. Además, los empleadores comenzaron a usar técnicas para atraer a los trabajadores, como ofrecerles ropa o alimentos de forma adicional a su salario.

En cuanto a la alimentación, también se produjeron cambios importantes. Entre otras cosas porque la gente invertía más dinero en comer bien. Los productos eran de mejor calidad, desde el pan hasta la carne y el pescado que, ahora, se consumía fresco en lugar de salado como antes de la Peste. La dieta de ricos y pobres, al menos en Inglaterra, se volvió muy parecida y, en ambos casos era bastante nutritiva. Así es que, una vez más se confirma la idea de que la muerte todo lo iguala.

Fuente: Plosone

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Desconocido (pintura del ‘Deutsches Historisches Museum Berlin’, alegoría del triunfo de la muerte). De dominio público

One Response to Las ventajas de sobrevivir a la Peste Negra

  1. Enrique 10 Mayo, 2014 at 9:10 #

    Estupendo artículo.

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