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Para 2030 los trastornos depresivos serán la principal causa de discapacidad en los países desarrollados

El lenguaje que usamos en Facebook puede ayudar a diagnosticar la depresión

Según los investigadores, el lenguaje que usamos en nuestras redes sociales puede facilitar la identificación de la depresión.

Estamos ante una de las enfermedades mentales más preocupantes, por su prevalencia en la sociedad, su dificultad para diagnosticarse correctamente desde la atención primaria y la falta de tratamientos adecuados. Ante esta situación, los profesionales buscan medios que permitan dar más amplitud a los métodos que se emplean en la actualidad, según un trabajo realizado por la Universidad de Princeton y publicado recientemente en PNAS.

Se calcula que para 2030 los trastornos depresivos serán la principal causa de discapacidad en los países desarrollados. Los datos actuales reflejan que, a pesar del alto porcentaje de personas diagnosticadas, existe otro porcentaje muy significativo de personas que o no llegan a ser diagnosticadas a causa de las limitaciones de los procedimientos de detección, o cuyos tratamientos no resultan eficaces. Ante este panorama, la necesidad de encontrar nuevos métodos de identificación y tratamiento es esencial.

Este trabajo aprovecha la enorme cantidad de gente con perfil en redes sociales, especialmente en Facebook como una de las más extendidas, para aprender a predecir la aparición de la depresión, incluso cuando las personas aún no tiene historia clínica al respecto. Para ello obtuvieron el permiso de 683 pacientes, de los cuales sólo 114 habían sido ya diagnosticados de depresión. El estudio buscaba la forma de realizar una evaluación no intrusiva para los pacientes que dieran su aprobación, como un complemento eficaz a los procedimientos que se emplean habitualmente.

soledad-facebook

Según explican los investigadores, sólo estudiando el lenguaje empleado por los pacientes en sus perfiles de Facebook fue posible realizar y confirmar la identificación de la depresión en estas personas. Así, con un estudio de los perfiles sociales de la persona desde tres meses antes de su autorización para indagar en ellas, fue posible obtener una predicción bastante certera de la trayectoria hacia una etapa severa de la depresión en la persona. En algunos casos las predicciones se hicieron con una anticipación de tres meses, desde que consintieron el estudio hasta que se registró el primer documento médico sobre depresión en el paciente.

Lenguaje delator

La dinámica de trabajo consistió en localizar una serie de predictores de la depresión en el lenguaje, que incluían expresiones recurrentes de procesos emocionales como la tristeza, elementos interpesonales como la soledad o la hostilidad, y otros cognitivos como la preocupación por el yo y los pensamientos circulares.

Al obtener el permiso de los pacientes para acceder a sus registros médicos pasados y futuros, y a los estados online de sus muros de Facebook, los investigadores crearon un método para predecir un futuro diagnostico de depresión. De hecho demostraron que era posible usar tanto Facebook como Twitter para prever cuestiones como la depresión, la depresión postparto, el suicidio y el trastorno de estrés postraumático.

En el caso de los 114 pacientes con un diagnóstico previo de depresión, determinaron la fecha de su primera documentación médica sobre su enfermedad y luego estudiaron los datos de Facebook generados por cada persona antes de esa fecha. El modelo analizaba el contenido textual de las publicaciones, pero también la frecuencia de las mismas, los patrones temporales de publicación y la información demográfica disponible. El modelo predictivo se basaba, según explica el estudio, en las frecuencias relativas con las que los pacientes hablaron de cuestiones relacionadas con la tristeza, la soledad, etc., incluso con frases extremadamente cortas.

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El modelo usado con Facebook probó ser tan eficaz en la predicción como en las escalas validadas de depresión autoinformadas, esto es, escalas referentes a la verbalización de los pacientes sobre su depresión. Como dato, de todos los sujetos estudiados que finalmente fueron diagnosticados de depresión, se vio un alto porcentaje de uso de los pronombres singulares en primera persona, mostrando su preocupación por el yo. Los estudios han demostrado que el uso de estos pronombres es un marcador muy fuerte de la depresión transversal, y permite predecirla a futuro. Y aunque, como explican los investigadores, existen evidencias del uso de pronombres en primera persona del singular asociados con la depresión en escritos privados, este estudio amplía la evidencia de esta asociación al contexto semipúblico de las redes sociales.

Evidentemente, para poder emplear este modelo de forma habitual por la comunidad médica será necesario resolver antes cuestiones como la privacidad del paciente, el consentimiento informado, la protección de datos y la propiedad de los mismos pero, una vez logrado esto (que no es poco), las redes sociales pueden tener un uso mucho más útil e interesante que el actual.

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