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Un estudio analiza las capacidades metacognitivas en bebés de 20 meses

Los bebés son capaces de expresar sus dudas

La película que sirve como imagen de apoyo a esta noticia, que ponía voz a los supuestos pensamientos de los bebés y les convertía en protagonistas, no iba tan desencaminada. Un equipo del Laboratorio de Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) ha estudiado en qué momento del desarrollo infantil se desarrollan ciertas habilidades que, hasta ahora, se habían documentado sólo de forma tardía. Los bebés de 20 meses que han servido como sujetos del estudio muestran indicios de que, en realidad, esta habilidad se desarrolla de forma más temprana.

Se evaluó el desarrollo de la incertidumbre, una capacidad que se da también en los animales, pero que sólo los humanos son capaces de comunicar entre sí, y muestra capacidad metacognitiva. Ésta se refiere a la consciencia no sólo del mundo exterior, del entorno que nos rodea, sino también de nuestros propios pensamientos y sensaciones. Se trata de la habilidad para evaluar el propio pensamiento y, en el caso de este estudio, detectar un error después de haber tomado una decisión de entre varias opciones posibles.

Hasta la fecha, todos los estudios sobre este tema se habían hecho empleando para ello el lenguaje verbal. Los bebés no mostraban una gran capacidad de expresar sus dudas, lo que se interpretaba como una falta de capacidad para determinar el resultado de sus propias decisiones, una habilidad que se suponía que se desarrollaba en torno a los seis años de edad. En esta ocasión, sin embargo, se les planteó problemas que facilitaba la posibilidad de pedir ayuda mediante lenguaje no verbal, y el resultado fue bien distinto.

El experimento consistía en esconder un juguete en una de entre varias cajas y los bebés debían memorizar en cual de ellas estaba para luego pedirles que indicasen dónde estaba ese juguete determinado. El ejercicio no sólo mostró que dudaban, tanto más cuanto más difícil era el problema propuesto. También eran capaces de comunicarse para pedir ayuda y resolver su duda. Eso sí, según la responsable de la investigación, Louise Goupil, “tienen tendencia a sobrestimar sus propias actuaciones, es decir que son capaces de decir que han respondido bien incluso cuando han cometido un error”.

Fuente: Agencia Sinc
Estudio: PNAS

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