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La RSME pide que se revise el currículo de matemáticas y la formación docente

Los maestros de primaria deberían hacer matemáticas en Bachillerato

La sociedad tiene un problema cuando una existe una parte importante del alumnado que se decanta por unas carreras, no por amor a las mismas, sino huyendo de las materias que debería cursar en otras. Algo que pasa tanto en Ciencias como en Letras. El problema es mayor cuando, para formarse como profesor de Primaria, no se exige tener una mínima comprensión de asignaturas tan esenciales como las matemáticas. ¿Qué pasa si, además, ese profesor ha llegado a la carrera huyendo de las mates desde la ESO?

Lamentablemente nuestro sistema educativo discrimina contra natura entre Ciencias y Letras, y no ha sido capaz de estructurar un plan capaz de integrar las necesidades y valores que aporta cada elemento, dentro de una formación integral de la persona. Así que mientras no se conciencie el grave perjuicio que eso supone para los futuros profesionales de lo que sea que se estudie, no queda otra que dejar en manos de instituciones no públicas la misión de arrojar algo de sentido común a la planificación educativa.

En este sentido justamente tuvo lugar recientemente la intervención del presidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), Francisco Marcellán, ante la Comisión para el Pacto Educativo del Congreso de los Diputados a fin de proponer, desde la indiscutible autoridad de quienes trabajan desde hace años con las generaciones de alumnos que van llegando a las universidades españolas, cómo debería ser la enseñanza y el aprendizaje de las Matemáticas en los niveles no universitarios.

Para Marcellán el aprendizaje de las matemáticas es, sencillamente, esencial para la ciudadanía, y poder ofrecerlo desde los centros educativos es esencialmente una cuestión de “voluntad social y política, recursos suficientes y propuestas con ideas claras y visión de futuro”. Las propuestas presentadas por la RSME no nacen de una charla de salón, sino del trabajo de años y de una reflexión permanente desde la Comisión de Educación de la Sociedad Científica, de donde se han extraído tres puntos fundamentales:

  • El currículo de Matemáticas
  • La adecuada formación del profesorado
  • La estabilidad temporal de las políticas educativas con seguimiento y evaluación adecuados

Sobre estos puntos la RSME plantea estos puntos:

Currículo en Primaria, ESO y Bachillerato

La extensión de los currículos de nuestro país en cada curso, por lo general demasiado amplios, hace que para poder llegar a todo se de prioridad a los procedimientos de cálculo frente al razonamiento y la creatividad. Además de ser curículos muy “atomicistas”, que no fomentan la integración y la aplicación de esos procedimientos. Así no es raro encontrar que, salvo que se haya tenido la inmensa suerte de contar con un profesor que realmente sabe de matemáticas, los chicos y chicas tardan poco en ver las mates como un conjunto de cuentas y problemas, no como elementos que sirven para encontrar soluciones a cuestiones de su día a día.

Otro de los puntos que la RSME pide mejorar es la enseñanza en espiral, que hace que cada año se vuelva sobre conceptos del curso anterior, pero ampliando la profundidad. Esto hace que se repitan contenidos y no se toquen temas nuevos. También propone actualizar los currículos oficiales, ya que consideran que hay poca coherencia entre los textos y la aplicación real de los mismos. Así que hay cosas como los algoritmos de la raíz cuadrada que siguen en los libros de texto, pero no en los currículos oficiales.

La RSME pide también la participación de la comunidad educativa, especialmente del profesorado, en la propuesta de cambios curriculares, ya que son los que más directamente trabajan con los alumnos, además de que las consultas puedan hacerse con tiempo suficiente para evaluar adecuadamente las respuestas, y no andar con las habituales prisas elusivas de la Administración.

Formación de los maestros de Primaria

En este punto la RSME considera que no se puede ser un buen docente en estas etapas sin conocer bien las matemáticas elementales, y pide que sea obligatorio haber cursado matemáticas en Bachillerato para hacer el grado de Maestro de Primaria y, en su defecto, que superen un examen que garantice el nivel adecuado de Matemáticas. La docencia es la labor más importante que existe, y no puede alimentarse de profesores que no comprendan en profundidad cada una de las materias que imparten, especialmente a los más pequeños, que es donde se decantan y deciden inconscientemente muchas cosas.

En el sistema de oposiciones para profesores de la pública también, propone la RSME, debería verificarse el dominio de la matemática elemental. Quizá, creemos nosotros, debería ser el mismo profesorado el que exigiera que sus pruebas estuviesen a la altura de la enorme responsabilidad que tienen, y que así la sociedad deje de considerar a estos docentes como los “sobrantes” de la selectividad.

Actualmente hay un importante número de profesores en activo que estudiaron diplomatura de Magisterio con especialidades como Música, Idiomas o Educación Física, que se ven obligados a dar clases de Matemáticas sin tener preparación. Por eso la RSME pide al Ministerio de Educación que se encargue de animar a las Comunidades Autónomas para mejorar la formación matemática de los profesores de Primaria en activo.

Formación del profesorado de Secundaria

Ahora hay una formación de un grado de cuatro años y un máster obligatorio de un año para el profesorado de Secundaria, pero según explica la RSME el decreto que regula el máster se aplica de forma desigual en las distintas comunidades autónomas y universidades. Un máster que además, en opinión de la RSME, no puede completar las lagunas de formación y de madurez matemática que llegan a tener los graduados cuando han tenido formaciones matemáticas previas diferentes.

La propuesta de la RSME plantea revisar la estructura del máster en relación con las oposiciones, la contratación de profesores interinos y también la contratación en centros concertados y privados. Igualmente se propone que durante el máster puedan darse prácticas remuneradas a la manera de un “MIR” educativo, que consideran que mejoraría sustancialmente la situación actual. Por último señalan la importancia de la formación permanente y la adaptación a los cambios que impone la aparición de nuevas tecnologías y metodologías activas para la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas.

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