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Maryland podría cortar la luz y el agua al cuartel general de la NSA

Al enemigo, ni agua

No sabemos si en el cuartel general de la NSA, localizada en Fort Meade, Maryland están haciendo acopio de velas y agua embotellada, pero de salir adelante una propuesta de ley, el pequeño estado dejará de suministrar cualquier tipo de ayuda a la polémica agencia de seguridad.

En un estado de mayoría Demócrata y cuya principal ciudad, Baltimore, comparte área metropolitana y aeropuerto internacional con la capital del país, Washington, ha sido un grupo de representantes estatales del Partido Republicano los que han llevado adelante la propuesta del Tenth Amendment Center. Esta organización defiende la décima enmienda constitucional, que garantiza la independencia de los estados respecto al estado federal en todos los asuntos que la Constitución no delega en éste y que no estén expresamente prohibidas a los estados.

Los vínculos del Tenth Amendment Center con el Tea Party (ideológicos y personales) hacen que esta organización sea vista como una forma de utilizar el sistema federal para atajar estado por estado las políticas de la administración encabezada por Barack Obama. En otras palabras, traslada algunos de los grandes debates políticos de EEUU al ámbito estatal, donde tienen más posibilidades de obtener victorias políticas.

La propuesta presentada ahora, apela a la cuarta enmienda, que garantiza el derecho a no ser objeto de investigación y escrutinio sin motivos justificados. Los representantes piden que el estado de Maryland niegue cualquier apoyo material a los organismos que participen en espionaje sobre los ciudadanos sin una orden judicial. Cortar el suministro eléctrico y de agua de la sede de la NSA, que ahora paga el estado, serían algunas de las consecuencias, pero no la única.

Consecuencias legales

La consecuencia más importante en el improbable caso de que el estado apruebe la ley, para lo que deberían obtener el apoyo de su propio partido y de parte de la mayoría Demócrata, es que Maryland dejaría de admitir cualquier prueba aportada por la NSA en juicios de ámbito estatal. También cancelaría las diversas colaboraciones que la agencia mantiene con universidades en este estado para llevar a cabo de forma conjunta proyectos de investigación.

Según Michael Smigiel (Republicano del Tea Party), que presentó la propuesta, Maryland no debe seguir prestando su apoyo a una agencia que «ignora los límites constitucionales y pisotea el derecho a la privacidad». Actualmente, en EEUU hay una importante división entre los que apoyan los métodos poco ortodoxos para garantizar la seguridad y los que defienden los derechos de sus ciudadanos por encima de todo. Varias encuestas muestran que aproximadamente la mitad de los ciudadanos consideran a Edward Snowden un héroe, mientras que para la otra mitad es un traidor.

Sin embargo, es inédito que los Demócratas más liberales (en el sentido norteamericano del término) coincidan con los Republicanos más conservadores en la necesidad de atar en corto a la NSA. No cabe duda de que es necesario un gran debate al respecto en EEUU, que en Europa seguiremos con atención: como ha quedado demostrado, en un mundo globalizado su privacidad, y los límites a ésta, también son los nuestros.

Foto de apertura: NSA

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