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Windows 10 cambiará la forma en que recupera el sistema y utilizará un nuevo algoritmo de compresión de archivos del sistema para liberar espacio

Microsoft consigue que Windows 10 ocupe menos espacio

El anuncio de que la misma versión de Windows 10 funcionaría tanto en equipos de sobremesa y portátiles como en tablets y smartphones con sistema operativo Windows Phone fue bien recibido por la comunidad, pero a muchos no tardó en asaltarles una duda, relacionada con el espacio que iba a ocupar el sistema. Tradicionalmente, las distintas versiones de Windows no se han caracterizado precisamente por ser ligeras y ocupar poco espacio. Más bien al contrario. Por tanto ¿cómo iba a ser posible instalarlo en determinados dispositivos portátiles, con capacidades que en muchos casos ni siquiera llegaban a los 32 GB? Pero la compañía ya ha dado con la solución, tal como ha anunciado en su evento Convergence 2015. En efecto, después de anunciar ayer las principales novedades que prepara la compañía para la empresa, le ha llegado el turno a las que presentará Windows 10.

Tal como afirman los responsables del sistema operativo, Microsoft ha dado un importante paso en la reducción del espacio que Windows 10 necesita en disco no sólo para instalarse, sino también el que requiere para efectuar una recuperación del sistema o para devolver el dispositivo al estado de fábrica. Para conseguirlo ha tomado dos medidas: cambiar la forma en la que se efectúan las recuperaciones del sistema (en Windows 10 ya no será necesario contar con una imagen del sistema dedicada a la recuperación), y hacer que la manera en que el sistema comprime los archivos del sistema varíe en función de las capacidades con las que cuenta el dispositivo en el que está instalado Windows, gracias a un nuevo algoritmo de compresión mejorado.

En el primer caso, al no contar con una imagen independiente, la recuperación del sistema, así como su actualización, “reconstruirán” el sistema operativo a partir de sus archivos de ejecución. De esta manera no sólo ocupará menos espacio en el disco, sino que además, no habrá que tener almacenados una larga lista de archivos de actualización del sistema operativo para reinstalarlos después de recuperar el dispositivo. Eso sí, aunque no sea necesario disponer de una imagen de recuperación, lo que ahorrará entre 4 y 12 GB de disco, Windows 10 será capaz de recuperar el sistema aunque sufra un error grave. Para ello permitirá a sus usuarios crear sus propios sistemas de recuperación e incluir en ellos una copia de seguridad del sistema, con sus programas preinstalados, cuando funciona bien. Si cualquier intento de recuperación o actualización falla, bastará con iniciar el sistema con el sistema de recuperación generado y, cuando esté operativo, devolverlo a un estado en el que funcione correctamente.

En cuanto a las novedades en compresión de Windows 10, el sistema utilizará la compresión sólo cuando sea útil y cuando no afecte de forma negativa a la respuesta del sistema. Para determinar cuándo es o no posible la compresión de archivos, Windows tendrá diversos factores en cuenta. El primero será la cantidad de memoria RAM que tiene el dispositivo en el que está instalado, un factor que incide directamente en la frecuencia en la que “saca” los archivos del sistema de donde están almacenados. También se tiene en cuenta el tiempo que tarda la CPU del dispositivo en ejecutar el algoritmo de descompresión cuando se dispone a recuperar archivos del sistema. Con estos y otros factores, Windows puede decidir si un dispositivo puede utilizar la compresión sin que los usuarios aprecien una reducción en la respuesta del sistema.

Dado que hay muchos dispositivos y sistemas diferentes en los que se podrá instalar Windows 10, el sistema evaluará si puede o no utilizar las novedades en compresión a la hora de actualizar el sistema si su instalación se lleva a cabo partiendo de una versión de Windows anterior. En caso de que la compresión de los archivos del sistema libere espacio en disco sin comprometer la velocidad de respuesta del dispositivo , Windows 10 se comprimirá automáticamente. En el caso de las nuevas actualizaciones en equipos nuevos, serán los fabricantes los que decidan si activan o no la compresión de archivos del sistema. Actualmente, Windows puede comprimir de forma eficaz los archivos de sistema en equipos de 32 y 64 bits. En los primeros libera aproximadamente 1,5 GB, mientras que en los segundos, el espacio que se consigue que quede libre es de unos 2,6 GB. Y según afirman en Microsoft, están trabajando para que todos los smarpthones y tablets compatibles con Windows 10 también podrán aprovechar este nuevo algoritmo de compresión (por el momento no todos de los que cuentan con Windows 8.1 pueden hacerlo), lo que les permitirá contar con más espacio de almacenamiento disponible.

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