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Warner Bros habría comprado los derechos para un largometraje inspirado en el juego

Minecraft: la película

No hace tanto tiempo, las películas sobre superhéroes del mundo del cómic se podían contar con los dedos de una mano: Superman, Batman, Spiderman… pocos eran los elegidos para saltar desde las páginas de comics y novelas gráficas a la gran pantalla. Y es sorprendente, ya que muchos de los que lo hicieron obtuvieron un gran éxito. Superman es, sin duda, una de las películas más recordadas de la infancia de muchos (entre los que me incluyo). El Batman de Tim Burton nos dejó a muchos con la boca abierta y, en cuanto a Spiderman… pues también tuvo su público. El caso es que, hasta la llegada de X-Men a la pantalla grande, y con un reparto de excepción (sale Anna Paquin interpretando a Picara, así que por lo que a mí respecta ya es un reparto de excepción), los estudios sólo habían rascado la superficie, quedándose con los más icónicos y conocidos superheroes, es decir, por aquellos que eran conocidos incluso por quienes no leían comics. Sin embargo, aquí se produjo un antes y un después, y de repente los principales estudios de Hollywood comenzaron a comprar derechos de autor para llevar a la gran pantalla prácticamente todo lo publicado hasta el momento. Esto, que fue muy cómicamente parodiado por Kevin Smith en Jay y Bob el Silencioso contraatacan, dio lugar a que, durante una temporada, las carteleras siempre tuvieran a un superhéroe, o un grupo de ellos, entre el último estreno con George Clooney (que, recordemos, también interpretó a Batman) y Ricardo Darín (sin duda tenía un superpoder secreto en Un tipo corriente, nadie se puede creer que un pusilánime así, sin un as en la manga, ligue con Angie Cepeda). Algunas adaptaciones fueron bastante buenas, otras simplemente aceptables y, desgraciadamente, no pocas de ellas resultaron prácticamente un insulto.

La historia de los juegos con el cine es un poco distinta, ya que la relación empezó siendo Película con éxito = Videojuego e incluso, en algunos casos, se podía sustituir éxito por presupuesto. Sin embargo, a medida que los juegos se fueron popularizando, Hollywood tomo nota y probó la fórmula en sentido inverso. Así, casi por sorpresa, comenzaron a llegar las primeras películas basadas en videojuegos de éxito, si bien también se mantuvo el planteamiento original, por lo que los «saltos» se realizaron en ambos sentidos. Sin embargo, y a medida que han ido pasando los años, la proporción se ha invertido, de manera que si hace unos años era un juego el que saltaba a la pantalla grande por cada diez películas que tenían su versión «jugable», hoy cada vez es más extraño encontrar pelis con juego, y más común ver que un puñado de píxeles termina por ser encarnado por un actor de carne y hueso. El ejemplo más popular de ello es, sin duda, Tomb Raider, con Angelina Jolie encarnando a Lara Croft. Sin embargo, y aunque hasta ahora las adaptaciones se basaban en juegos (y personajes, claro) de acción, y que generalmente destacan por su alta calidad gráfica, una noticia nos ha dejado con la boca abierta a muchos, y es que Warner Bros ha adquirido los derechos para llevar Minecraft a la pantalla grande. ¿La fuente de la noticia? Un tweet de Markus «Notch» Persson, el creador del juego:

 

 

 

Si no conoces Minecraft, debes saber que se trata de un juego con un acabado gráfico intencionadamente retro (muy pixelado, de baja resolución) en el que tomas el control de un minero que, en un mundo en el que no hay nadie más, debe perforar el terreno (primero con sus propias manos y luego con las herramientas que puede fabricar) con un fin básico: sobrevivir. Y es que, durante el día, el mundo está poblado por todo tipo de animales, pero por la noche aparecen oscuras y peligrosas criaturas de las que debes protegerte. Sólo encontrarás recursos naturales, no hay productos manufacturados de ningún tipo, así que en tu capacidad para recolectar materiales, y en tu habilidad empleándolos para construir, radican tus posibilidades de permanecer con vida y, quien sabe, igual hasta de llegar a vivir con ciertas comodidades. El juego está disponible para prácticamente cualquier sistema operativo (en la imagen superior lo puedes ver funcionando en Ubuntu), y también hay una versión «pocket» del mismo para dispositivos móviles. El caso es que, a diferencia de los juegos en los que se han inspirado bastantes películas, y que suelen tener una trama que determina en gran medida la «personalidad» del juego, en el caso de Minecraft, un mundo abierto en el que lo mismo puedes convertirte en un minero que pretende llegar hasta el núcleo de la tierra, que vivir con lo mínimo en la superficie y salir de noche a cazar criaturas tenebrosas, hacen mucho más difícil imaginar una película basada en el mismo, con un argumento suficientemente sólido como para enganchar a la audiencia.

En esta debilidad, no obstante, radica también una de sus principales ventajas. Y es que a diferencia de otras adaptaciones, en las que el guión debe (más o menos), adaptarse al universo preexistente (el del juego), en este caso la libertad de creación es absoluta. Es decir, que las únicas limitaciones deberían ser las propias del sistema gráfico, de contenidos y de movimientos del juego. Esto, que ya es conocido por muchos jugadores de Minecraft, ha dado lugar a un sinfín de vídeos (puedes encontrar muchos de ellos en YouTube) en los que crean pequeñas secuencias cinemáticas, algunas basadas en sus propios argumentos, otras versionando series y películas. Un ejemplo más claro de esto lo tenemos en un éxito reciente (y que muy probablemente esté detrás de la decisión de Warner Bros), la película de Lego. Lego es, en realidad, un ejemplo todavía más perfecto del salto de unos campos a otros. Comenzó siendo un juguete de construcción, un muy exitoso juguete que, a día de hoy, sigue teniendo una legión de seguidores (tanto niños como adultos). Años después, a alguien se le ocurrió la genial idea de crear versiones de videojuegos, en las que personajes y escenarios parecieran diseñadas con el popular juego de bloques. Otro gran éxito que, a día de hoy, sigue presentando nuevos títulos tanto a sistemas de sobremesa como a consolas y a dispositivos móviles. Y el último gran salto ha sido, precisamente, ese, la película, cuyo funcionamiento ha hecho que sea un proyecto más que rentable.

El caso es que, en ambos casos, tanto Minecraft como Lego son un escenario, no un argumento, por lo que aunque el nombre, en ambos casos, puede dar más repercusión mediática a cualquier proyecto que los emplee como base, sólo un buen guión que, además, sepa sacar partido a las propiedades gráficas del juego, puede proporcionar a la posible película de Warner un éxito a la altura del obtenido por el juego. Pensar que comprar los derechos de adaptación de un producto exitoso es sinónimo de éxito es tan ridículo como pensar que cualquier persona, a los mandos de un monoplaza, puede converirse en campeón de Formula-1. El coche, y el nombre, son sólo parte de una cadena compleja en la que, como suele pasar, el eslabón más débil determina la fortaleza del resultado. Esperemos que los ejecutivos de Warner sean muy conscientes de ello y que, de llegar el proyecto de película a buen puerto, la originalidad de la misma esté a la altura de la del propio juego. Yo hace cerca de un año que juego a Minecraft, así que me lo tomo casi como algo personal.

 

Imagen: Kevin Jarrett

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