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Los robots podrían actuar como intermediarios entre los humanos en las misiones espaciales

Nao, el humanoide que asegurará la transmisión del conocimiento en la ISS

Cada seis meses la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) se renueva. Un nuevo equipo pasa a relevar al anterior al frente de la estación, así como de todos sus experimentos y tareas a realizar. Una serie de protocolos detallan minuciosamente a los nuevos todo lo que deben hacer, sin embargo hay algo que puede perderse en el cambio. Durante seis meses ha habido un grupo humano que, además de realizar las tareas asignadas ha atesorado una valiosa experiencia. Experiencia que les ha ayudado a mejorar los procesos durante el tiempo de su misión, a conocer cómo funcionan mejor las cosas, o quizá algo como los pequeños trucos de las oficinas para que la máquina del café (¿hay máquina de café en la ISS?) te ponga el azúcar dentro del vaso y no del revés. Para que esa experiencia no se pierda y pueda transmitirse a las futuras tripulaciones, aumentando y mejorando con cada nuevo periodo, científicos de la Universidad Claude Bernard de Lyon han desarrollado una “memoria autobiográfica” para el robot Nao. En el caso de que un humanoide como Nao fuese el único miembro permanente de la ISS, haría de enlace de conocimiento entre los diferentes equipos que pasasen por la estación.

Una parte muy importante de lo que da estructura a las diferentes culturas es la capacidad de hacer una correcta transmisión de los conocimientos. De esa manera las generaciones posteriores cuentan con un conocimiento acumulado que les permite no tener que aprender muchas cosas desde cero, sino aprovechar las experiencias previas. Es una forma de cooperación social que los investigadores intentan que los robots sirvan de apoyo en situaciones como la de la ISS. En el sistema desarrollado por los investigadores franceses, los humanos pueden enseñar a Nao las nuevas acciones colocando sus manos en la posición correcta, realizar imitaciones visuales a través de Kinect o empleando los comandos de voz.

Las acciones individuales se combinan y se guardan en la memoria autobiográfica del robot. Este luego es capaz de reproducirlas como procedimientos a los futuros astronautas si es necesario. Por ejemplo, si se estropea una tarjeta electrónica, Nao haría las veces de asistente del personal científico, ayudándole y siguiendo sus instrucciones durante la reparación. Si más adelante vuelve a producirse el mismo fallo, el robot puede “recordarlo”, mostrar a los nuevos la forma en la que se reparó la vez anterior y responder sus preguntas. El robot también podría compartir los fracasos previos a la hora de enfrentarse a algo, de manera que no se repitan los mismos errores o conozcan lo que ya se ha probado y no ha funcionado.

Los resultados obtenidos hasta el momento con Nao hacen apostar a los investigadores por un sistema en el que los robots actúen como intermediarios en la transmisión de conocimiento, dentro de entornos como el de la ISS. Sólo falta tener la oportunidad de hacerlo en un entorno real en gravedad cero.

Fuente: AlphaGalileo

Imagen de portada: Tek’n’Life

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