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Algo más que un escenario plausible

Nokia y Android

En los últimos días, ha circulado un creciente rumor con la especulación de que Nokia podría lanzar un móvil equipado con Android en 2014. Según el medio que leas, llegarás a la conclusión de que es sólo cuestión de semanas la llegada del primer móvil de Microsoft con Android, o que antes de ver algo así es más probable que Apple opte por el sistema operativo de Google para el iPhone. En principio, el rumor ha sido desmentido por Nokia, por lo que aquí acabaría el recorrido de esta noticia, sólo que…

En realidad, pese a lo improbable que suena en un principio, un movimiento así tendría bastante más sentido de lo que puede parecer en un primer momento. Es más, desde cierto punto de vista, y de aquí en un par de años, podría ser un movimiento crítico para el éxito (o fracaso) de Nokia, ahora que su división de teléfonos móviles pertenece a Microsoft. Quienes me conocen, saben que suelo hablar en términos muy positivos de Windows Phone 8. Sinceramente, creo que es lo más innovador que ha ocurrido en sistemas operativos para dispositivos móviles desde la llegada de iOS. Los live tiles son la evolución de las burbujas informativas y el centro de notificaciones, y permiten recopilar mucha información importante para el usuario en un espacio muy reducido. Creo que todavía queda mucho por mejorar, y que ideas como la que recientemente me comentaba Andrés Purriños, de crear algún sistema que sincronice los tiles del Windows Phone 8 de tu dispositivo (o los dispositivos, si tienes por ejemplo un smartphone y una tablet) con los del escritorio de tu PC. Evidantemente los tamaños no son los mismos, pero sería muy, muy práctico buscar la manera de establecer una conexión directa entre ambas plataformas, que es precisamente la tendencia de Microsoft en sus sistemas operativos.
Sin embargo, y aunque su presencia en el mercado es creciente, Windows Phone todavía está muy lejos de iOS y Android, y el problema que esto provoca es que muchos desarrolladores no se “lancen” a hacer versiones de sus creaciones para el sistema operativo de Microsoft. El problema es que esto es una pescadilla que se muerde la cola: si no hay muchas apps los usuarios no se interesan por el sistema, si los usuarios no se interesan por el sistema los desarrolladores no crean apps… A día de hoy, la tendencia parece positiva, y eso supone un balón de oxígeno para Microsoft, que ve ese tímido crecimiento como una buena señal.

 

¿Extrapolar?

Sin embargo, en un sector tan cambiante como el de la tecnología, confiar en que lo que ocurre hoy es un indicador de lo que pasará mañana es poco menos que un suicidio. Un buen día las PDA eran el objeto de deseo y, poco después, prácticamente habían desaparecido. Lo mismo puede ocurrir con una plataforma, especialmente si pasado su periodo de gracia, es decir, aquel que le conceden los usuarios desde su aparición hasta que cumple con las expectativas asociadas al mismo, se agota sin llegar a buen puerto. Es decir, que el tímido crecimiento de Windows Phone hoy, no significa automáticamente un crecimiento sostenido mañana o pasado. Y, en las palabras de Ballmer cuando anunció su próximo abandono de la compañía, dejó claro que la evolución a la que se enfrenta Microsoft terminará cuando se haya convertido en una empresa de dispositivos y servicios. Dispositivos y servicios… no software ni sistemas operativos.
Evidentemente, a día de hoy los de Redmond apuestan todas sus cartas a su sistema operativo, y hasta la compra de la división de móviles de Nokia eso era lo más lógico. Sin embargo, ahora la situación es distinta. ¿Qué le interesa más a Microsoft, conseguir una buena cuota de mercado para Windows Phone 8 o vender muchos terminales Nokia? No hay una respuesta fácil. Evidentemente, lograr el éxito de una plataforma móvil es un negocio redondo, como ha demostrado Apple con iOS y, claro, los enormes beneficios que le reporta que todo lo que compran sus usuarios pase por iTunes, con el correspondiente porcentaje de beneficio para ellos. Si incluso Google ofrece gratis el sistema operativo a los fabricantes de dispositivos que quieran instalarlo en sus gadgets, será que ser una plataforma muy empleada es un buen negocio. Pero también lo es vender hardware. Una de las empresas de dispositivos más exitosas de los últimos años es, sin duda, Samsung. Y su familia Galaxy concentra un sinfín de dispositivos superventas, que reportan unos enormes beneficios económicos a la empresa coreana, que ha optado por utilizar Android, en vez de su propia plataforma. Y lo mismo ocurre con LG, Sony, Huawei, Xiaomi, Oppo… Los dispositivos son un negocio, la plataforma es otro distinto.
El problema al que podría enfrentarse Microsoft a medio plazo es que, en el afán de capitalizar desde ambos frentes, uno pulverice al otro. Es decir, que por tomar la decisión de ofrecer sus terminales de gama media y alta sólo con Windows Phone 8, se cierren a la posibilidad de llegar, con los mismos, a posibles usuarios que estarían encantados de emplearlos… con Android. La gama Lumia tecnológicamente es, sin duda, de notable. Hardware y diseño convierten los móviles de Nokia en potencialmente atractivos para cualquier interesado en los smartphones. Sin embargo, muchos pueden no dar el paso por el sistema operativo. Muchos pueden descartar los terminales de Nokia por Windows Phone. Y esto, a medio plazo, se traduciría en que no habría rentabilidad ni en el negocio de los dispositivos, ni tampoco en el de las plataformas… lo que no parece una buena estrategia de mercado.
En el corto plazo, tiene todo el sentido que Microsoft siga con su apuesta por Windows Phone en los smartphones de Nokia, pero por el bien de ambas, es más que deseable que la posibilidad de un Lumia con Android esté ya en más de una cabeza pensante de Redmond.

 

Escollos

El primero, claro, es la propia cultura de empresa de Microsoft. ¿Cómo se consigue que una empresa que lleva más de 30 años vendiendo sistemas operativos y software, asuma la posibilidad de ceder en algo tan estratégico como es el sistema? No es fácil, y la salida de Ballmer tiene mucho que ver con ello. Seguramente él mismo sea el primero que no se ve gestionando un cambio de cultura tan radical. Sin embargo, a veces los cambios de ese tipo son necesarios para sobrevivir. ¿Un ejemplo? Citroen ahora emplea motores de diseño alemán, algo que hasta hace no tanto le habría costado la cabeza a más de uno.
Otro problema es cómo se interpretaría dicho cambio. ¿Microsoft abandona Windows Phone? ¿Los usuarios de Windows Phone, abandonados por Microsoft? ¿Microsoft ya no cree en Windows Phone? Todo podría tomar unos tintes terriblemente amarillos, pero afectaría sin duda a la imagen de Microsoft. Una posibilidad para evitar dicho problema sería probar a comercializar dispositivos con arranque dual. Es decir, que al encederlos cada vez pudieras optar por Windows Phone o por Android. Esto podría afectar negativamente a la cuota de usuarios de Windows Phone 8 (o no, eso habría que comprobarlo), pero sí que acercaría los terminales de Nokia a los fandroids, es decir, a los usuarios más convencidos de Android.
¿Más problemas? Sí, la relación entre Google y Microsoft no es, precisamente, un ejemplo de las mejores relaciones. En realidad, las campañas más ácidas y mordaces en contra de Google suelen contar con el respaldo de Microsoft, que no duda en criticar no pocos aspectos del buscador. Sin embargo, al hablar de Android hay que recordar que comienzan a dibujarse alternativas interesantes. La más clara, por el momento, es Cyanogenmod, que empezó como una ROM un poco «tuneada» y que ahora ya es una alternativa al “sabor” de Google de Android. Dicho en otras palabras: es posible emplear Android sin pasar por la casilla de Google.
Será raro que en estos próximos meses tengamos noticias relevantes al respecto. Por ahora, Nokia está embarcada en presentar nuevos productos con los que tentar a nuevos usuarios. Sin embargo, llegado el momento, y según los números del mismo, quizá tengan que plantearse algo tan descabellado como, por aquellos entonces, lo fue que Apple facilitara la instalación de Windows en sus ordenadores. ¿Previsible? En absoluto. ¿Lógico? Sí, visto con el tiempo, lógico y muy inteligente.

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