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El análisis de excrementos fósiles aporta grandes conocimientos sobre los neandertales

Nunca una caca dijo tanto del ser humano

Aunque la caquilla del Whatsapp está de moda, no me refiero a ella. De hecho, reconozco que me ha costado ponerle un titular medio decente a este artículo tratándose de un tema en el que la palabra clave e ineludible es «caca».  Pero ese es el tema y de caca es de lo que voy a hablar.

Esos lejanos parientes nuestros que son los neandertales, dejaron para la posteridad restos de su actividad cazadora, recolectora, social y ritual por medio de ídolos, artefactos líticos, enterramientos, etc. Sin embargo, unos de los restos más valorados y difíciles de conservar debido a la propia degradación del tiempo son los restos orgánicos. Y eso es justamente lo que motiva este artículo: el hallazgo de cinco restos orgánicos fecales en el yacimiento de El Salado, en Alicante, donde se sabe que habitaron grupos de neandertales.

Puede parecernos un poco asquerosillo, pero lo cierto es que el descubrimiento reviste una enorme importancia para conocer mejor el tipo de alimentación y vida que llevaban por aquel entonces estas poblaciones humanas en la zona. De hecho, es la única evidencia fósil que permite saber qué comían nuestros extintos ancestros (hasta que no se descubra a un ejemplar congelado con la digestión a medio hacer).

¿Por qué es importante saber lo que comían hace miles de años? Pues porque la alimentación guarda estrecha relación con las limitaciones evolutivas y la capacidad de adaptación de la especie. Comenzar a incorporar vegetales dentro de la dieta habitual de este grupo, esto es, comenzar a ser omnívoro, pudo suponer una ventaja adaptativa sobre otras especies. Los datos también revelan la evolución de los microorganismos intestinales.

Los resultados de los análisis revelan tanto ingesta de carne, por medio de la presencia del biomarcador coprostanol (proveniente de la descomposición del colesterol en el intestino); y también una significativa ingesta de sustancias vegetales, gracias a la presencia en los análisis de beta 5-estigmastanol, proveniente de las plantas.

Este descubrimiento es la prueba más concluyente hasta la fecha de que la dieta neandertal incluía una porción importante de elementos vegetales, corrigiendo la actual creencia de que era eminentemente carnívora, con la ingesta ocasional de vegetales. Ahora se ha podido no sólo verificar la ingesta vegetal, sino además determinar que no era tan anecdótica como se podía suponer.

Aunque en ocasiones se han descubierto microfósiles vegetales en los restos de dentaduras prehistóricas, según afirman los investigadores esta prueba no es concluyente, ya que se sabe que muchos grupos humanos usaban sus dientes a modo de herramientas para morder o ablandar sustancias, incluso fibras vegetales, por lo que su presencia se justifica sin probar que se debiera a la ingesta. El hecho de que se hayan descubierto restos vegetales en las heces fósiles sí que demuestra que formaron parte de su dieta. Aunque no es posible saber de momento de qué vegetales se trataba, los investigadores señalan que algunos de los restos moleculares descubiertos son compatibles con tubérculos.

Fuente: Plos One sobre un trabajo de Ainara Sistiaga, Carolina Mallol, Bertila Galván y Roger Everett Summons. MIT y Universidad de La Laguna.

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Jordiferrer

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