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Una molécula que contribuye a la regeneración del músculo en ratones ancianos

Oxitocina: la hormona de la (¿eterna?) juventud

La idea de vivir eternamente o ser eternamente joven me genera un fuerte conflicto interior. Por una parte es de suponer que sólo las personas con holgados recursos económicos tendrían acceso a los rejuvenecimientos y alargamientos de vida, lo que me lleva a preguntarme ¿para qué querrían vivir más tiempo? ¿con qué objeto mantener la apariencia de juventud? Sinceramente creo que, de merecer alguien que se le alargase la vida y la lozanía sería un Vicente Ferrer, un Gandhi o gente por el estilo. Alguien que, de disponer de más tiempo y fuerzas, podría llegar a hacer más por el bien de sus semejantes. Lamentablemente, dudo de lo que harían con su tiempo extra los que podrían pagarlo. Pero está claro que hay un enorme interés por ganarle terreno a la inexorable muerte y al inevitable declinar de la vida. Y que hay una gran cantidad de capital invertido en todas las investigaciones que logren arañarle años y energía a la senectud. Aún así es mejor pensar en los usos que estos descubrimientos pueden tener sobre el común de los mortales.

Uno de los últimos estudios publicados, desarrollado en la Universidad de Berkeley, señala la acción rejuvenecedora de una hormona sobre el músculo viejo. Según estas investigaciones, la oxitocina (una molécula que actúa como hormona y como neurotransmisor en el cerebro y que está relacionada con los  vínculos sociales, el sexo, el parto, la crianza materna y el amor, llamada a veces “hormona de la felicidad”) tiene también un efecto transformador sobre los músculos envejecidos: ayuda a mantener la capacidad de autorregeneración del músculo que se va perdiendo con la edad. Las pruebas que hasta el momento se han realizado con ratones, demuestran que la oxitocina ayuda a reducir la atrofia muscular y la pérdida de masa muscular (o sarcopenia) relacionadas con la edad.

Aunque son muchas las sustancias que se investigan en relación con el rejuvenecimiento y la enfermedad, pero la oxitocina es la primera molécula identificada, según explica la Universidad de Berkeley, que está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos para su uso clínico en humanos. De hecho, ya hay una forma sintética de oxitocina que se emplea para ayudar a dilatar durante el parto y para controlar el sangrado después del mismo. También hay ensayos clínicos en curso con un spray nasal de oxitocina para aliviar los síntomas asociados con trastornos como el autismo, la esquizofrenia y la demencia.

Irina Convoy, profesora adjunta de bioingeniería e investigadora principal del equipo de Berkeley, la mayoría de las moléculas descubiertas hasta el momento relacionadas con la regeneración de tejidos se asocian al cáncer, razón por la cual su uso en seres humanos está limitado. La intención del equipo era localizar una molécula eficaz en la regeneración celular sostenible a largo plazo, pero sin efectos cancerígenos. El equipo de Convoy opina que la oxitocina es esa molécula.

Aunque es más activa y significativa en mujeres, esta hormona se encuentra presente en ambos sexos en la infancia, pero aún se desconoce el momento y las causas por las que la oxitocina comienza a reducir sus niveles en sangre. También se desconoce la cantidad necesaria para mantener los tejidos sanos, ni si con sólo subir la cantidad de oxitocina en sangre se lograría el efecto deseado de forma permanente. En investigaciones previas con ratones, se vio que la administración de oxitocina en ratones hembra (a los que se les habían extirpado los ovarios para imitar una situación de menopausia) ayudaban a prevenir la osteoporosis.

Mejor para los viejos, peor para los jóvenes

La acción de moléculas como las hormonas es como la de una llave, necesita una cerradura sobre la que actuar. En el caso de la oxitocina, con la edad no sólo disminuyen los niveles en sangre, también baja el número de receptores en las células madre del músculo. Esto quiere decir que por mucha oxitocina externa que se administrase, si no aumenta el número de receptores no sirve de mucho.

Durante el estudio, se inyectó oxitocina bajo la piel a ratones viejos la hormona durante cuatro días y, luego, durante cinco días más después de una lesión en los músculos. Después de un tratamiento de nueve días vieron que los músculos de los ratones que habían recibido inyecciones de oxitocina sanaban mucho mejor que los del grupo de control de ratones sin oxitocina. Su acción es bastante rápida. La reparación de los músculos en ratones ancianos fue de un 80% mejor que en ratones jóvenes. Sin embargo, la administración de oxitocina en ratones jóvenes no causaba cambios significativos en la regeneración muscular.

Lo más interesante es que los resultados demuestran que al administrar oxitocina adicional aumenta las células madre del tejido envejecido sin que las células madre musculares se dividan descontroladamente. Igualmente, los investigadores observaron que el bloqueo de los efectos de la oxitocina en los ratones jóvenes ponía en peligro rápidamente su capacidad para reparar los músculos, que acababan pareciéndose a los de un anciano después de una lesión.

A la hora de estudiar que pasaba en los ratones cuyo gen de la oxitocina era desactivado, comparado con un grupo de control, se vio que, si bien en edades tempranas ambos grupos apenas se diferenciaban en su masa muscular y lo rápido que se reparaba una lesión, al alcanzar la edad adulta comenzaron a observarse síntomas de envejecimiento prematuro. Según explican los investigadores, cuando se desactivan otros genes relacionados con la reparación de los tejidos, los efectos pueden verse de inmediato, pero en el caso de la oxitocina, es la única sustancia cuyos efectos se manifiestan en la edad adulta, por lo que intuyen su estrecho papel dentro del proceso de envejecimiento.

A futuro, la oxitocina puede ayudar a las mujeres en su proceso de menopausia y al envejecimiento masculino, como factor para mantener la salud a largo plazo, sustituyendo las actuales terapias de reemplazo hormonal, que no mejoran la agilidad ni la regeneración muscular, y que ya no se recomiendan para su uso en humanos debido a que sus efectos nocivos superan sus beneficios. Por lo que se ha visto, la oxitocina no sólo mantienen los músculos sanos, también beneficia los huesos y la lucha contra la obesidad. Muchos investigadores consideran que hay que buscar la causa del envejecimiento en los mecanismos de enfermedades crónicas como el Parkinson y la diabetes tipo II. Y aunque la oxitocina no acabará con el proceso natural de envejecimiento, los científicos creen que pueden ralentizar la degeneración orgánica que produce la edad, con la esperanza de ser, cada vez, ancianos más saludables.

Fuente: Universidad de Berkeley

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Pikiwikisrael

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