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Abunda también en las ventajas de los usos alternativos de la TRD

El Parlamento Europeo aborda beneficios, riesgos y regulación de las monedas virtuales

El pasado 23 de febrero el Parlamento Europeo reconocía en el Proyecto de Informe de Monedas Virtuales, que tanto bitcoin como blockchain (tecnología de registros distribuidos o TDR) habían dejado de ser elementos incipientes que exigían plantear una serie de resoluciones sobre las monedas virtuales, y recomendaba una “regulación inteligente” que garantizara la innovación, al tiempo que se garantizara la seguridad, eliminando los riesgos asociados a este tipo de tecnología.

Finalmente, el pasado 26 de mayo en Bruselas el Parlamento Europeo publicó una resolución sobre monedas virtuales, enfocada fundamentalmente a plantear una serie de consideraciones, así como los riesgos y ventajas de bitcoin y blockchain. Igualmente reitera la necesidad de una regulación del sector con miras a prevenir delitos y no repercutir negativamente en su desarrollo.

Consideraciones

  • MONEDAS VIRTUALES: Representación digital de valor no emitida por un banco central ni por una autoridad pública, ni necesariamente asociada a una moneda fiduciaria, pero aceptada por personas físicas o jurídicas como medio de pago y que puede transferirse, almacenarse o negociarse por medios electrónicos.

Aclara aquí que las monedas virtuales se basan fundamentalmente en la tecnología de registros distribuidos (TRD o Blockchain), que es la base tecnológica para más de 600 sistemas de moneda virtual que facilitan los intercambios entre homólogos, y que la más destacada de ellas es por ahora el bitcoin. Igualmente la resolución señala que, si bien fue emitida por primera vez en 2009 y actualmente su cuota de mercado entre las monedas virtuales basadas en la TDR asciende a casi el 90 %, y el valor de mercado de los bitcoins en circulación es de unos 5.000 millones de euros, aún no ha alcanzado dimensiones sistémicas.

  • TRD: Sobre la tecnología de registros distribuidos el Parlamento Europeo considera que comprende bases de datos con niveles variables de confianza y resiliencia, con capacidad para procesar rápidamente grandes cantidades de operaciones y con capacidad de transformación.

Al referirse a esa capacidad de transformación señala que afecta no sólo al ámbito de las monedas virtuales, sino también a la tecnología financiera (FinTech) en términos generales, donde las operaciones de compensación y liquidación podrían ser una aplicación obvia, pero también podrían darse otras aplicaciones más allá de las finanzas, especialmente en relación con la prueba de identidad y propiedad.

Para el Parlamento Europeo las inversiones en TRD son parte integrante del actual ciclo de innovación en el ámbito de las fintech, y totalizan hasta la fecha más de 1.000 millones de euros en fondos de capital riesgo e inversión de las empresas.

Oportunidades y riesgos

En el apartado de oportunidades, el Parlamento Europeo destaca que tanto las monedas virtuales como la TRD pueden beneficiar tanto el desarrollo económico como el bienestar de los ciudadanos, poniendo especial acento en los siguientes puntos:

  • Una reducción de los costes en las operaciones y los costes de funcionamiento de los pagos, especialmente en las transferencias transfronterizas de fondos, lo que prevén que podría reducir sus costes totales en un máximo de 20.000 millones de euros.
  • Una reducción del coste de acceso a la financiación, incluso si no se dispone de una cuenta bancaria tradicional. Señalan también que esto podría contribuir potencialmente a la inclusión financiera y al “objetivo 5×5” del G-20 y el G-8.
  • Considera que tienen la capacidad de aumentar la resiliencia (o capacidad de recuperación frente a la crisis), así como la velocidad de los sistemas de pago y el comercio de bienes y servicios en función de la estructura del sistema, gracias precisamente al diseño descentralizado de la TRD, lo que le permitiría seguir funcionando fiablemente aún cuando algunas partes de la red se vean afectadas por ataques o mal funcionamiento.
  • Contribuiría a la creación de sistemas financieros fáciles de usar, de bajo coste, con alto grado de privacidad pero sin llegar al anonimato total, de manera que las operaciones se puedan rastrear en caso de infracción o delito. En conjunto aportarían un sistema más transparente.
  • Se podrían crear sistemas seguros de micropago online que respeten la privacidad, llegando a sustituir a algunos de los negocios online actuales que repercuten negativamente en esa privacidad.
  • Sería posible fusionar distintos sistemas de pago, tanto tradicionales como las tarjetas de crédito, como innovadores del tipo soluciones móviles, en una sola aplicación sencilla y fácil de usar, capaz de avanzar hacia el Mercado Único europeo y desarrollar el comercio electrónico en la zona.

En cuanto a los riesgos, se refieren fundamentalmente a la necesidad de hacer de las monedas virtuales y la TRD, sistemas más fiables y controlados, haciendo hincapié en la necesidad de una regulación adecuada, pero no sin un sólido conocimiento de las ventajas y la seguridad de estas tecnologías.

  •  Al no existir unas estructuras de gobernanza adecuadas, lo que producen en la gente es incertidumbre, lo que supone un problema para la protección del consumidor.
  • Está presente también el riesgo de que se produzcan burbujas especulativas que afecten a los consumidores, así como su alta volatilidad y la falta de una regulación que proteja sus intereses.
  • La limitada capacidad de los reguladores en el marco de las nuevas tecnologías.
  • La inseguridad jurídica de las nuevas aplicaciones de TRD.
  • La necesidad de investigar formas eficientes energéticamente para la verificación de las operaciones, ya que se calcula que el consumo energético del bitcoin supera 1 GW.
  • Ausencia de documentación técnica clara, transparente y accesible sobre el funcionamiento de estas tecnologías.
  • La potencial fuente de inestabilidad financiera asociada a productos con una deficiente comprensión de sus características.
  • La posibilidad a futuro de limitaciones a largo plazo en la política monetaria en el caso de que los sistemas de monedas virtuales privados se usaran de forma generalizada para sustituir las monedas fiduciarias oficiales.
  • La posibilidad de operar con ellas en el mercado negro, blanquear dinero o contribuir a la financiación del terrorismo, el fraude o la evasión fiscal, por citar algunas de las posibles actividades delictivas asociadas .

Otros fines

El Parlamento Europeo entiende, asimismo, que la TRD puede emplearse para fines distintos de los pagos, como los siguientes:

  • Aceleración, descentralización, automatización y normalización de procesos basados en datos con un menor coste.
  • Incremento de la puesta en común de datos, la transparencia y la confianza entre gobiernos y ciudadanos, así como entre agentes del sector privado y clientes.
  • La microfinanciación colectiva mediante criptocapital, mediación en conflictos (especialmente entre los sectores financiero y jurídico) y los contratos inteligentes combinados con las firmas digitales, lo que ayudaría en el avance de la protección de los datos y el desarrollo del IoT.
  • Poder transformador en la economía y en la empresas.
  • Colaboración con los gobiernos en la lucha contra el blanqueo de dinero, el fraude y la corrupción.
  • Mejora de sistemas de registro catastral.
  • Reducción de la brecha del IVA en la UE.

Hacia la regulación

En este sentido, el Parlamento Europeo insiste en que sea una “regulación inteligente con miras a fomentar la innovación y garantizar la integridad”. Por lo que pide que el enfoque que se le de no asfixie la innovación o añada costes superfluos antes de tiempo. Finalmente recomienda a la Comisión Europea que haga un balance exhaustivo de las monedas virtuales, y sea sobre esa base que revise, si así lo considera, la legislación de la UE sobre pagos.

Señala también la conveniencia de crear un grupo operativo horizontal TRD dirigido por la Comisión y compuesto de expertos en regulación y técnicos que permitan profundizar en el conocimiento se sus aplicaciones y vías de control; igualmente se quiere fomentar una concienciación de sus beneficios y riesgos en todas las capas vinculadas, incluyendo a los usuarios finales. Apuesta entonces por formar adecuadamente al consumidor de forma transparente, para que puedan tener la confianza necesaria para usar las criptomonedas, lo que les permita tomar decisiones con conocimiento de causa.

Fuente: Parlamento Europeo y Vlex

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