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Niños caminando hacia el colegio
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La percepción de los padres es la principal responsable de que los niños estén dejando de ir andando o en bici a la escuela

¿Por qué los niños no van ya andando al colegio?

Por alguna razón, niños y adolescentes ya no van caminando al colegio.  Al menos las cifras revelan que el porcentaje es cada vez más bajo. Los estudios de salud pública realizados han demostrado también que el hecho de ir y volver del colegio andando es más que saludable, pero lo que preocupa a los investigadores es conocer cuáles son las causas que han hecho que, poco a poco, se vaya abandonando este hábito, y promover entre las instituciones públicas los cambios necesarios para que las circunstancias cambien.

En este sentido, un estudio internacional, en el que ha participado la Universidad de Granada, señala la necesidad de realizar campañas destinadas a concienciar a los padres de los beneficios de hacer que sus hijos (y ellos mismos con los niños cuando la edad de estos lo recomiende) caminen hasta el centro educativo. Pero, al mismo tiempo, buscan que se trabaje sobre la percepción de seguridad que los padres tienen del recorrido que deben realizar sus hijos.

La promoción de actividades físicas diarias, como el sencillo hecho de ir caminando hacia el centro educativo, puede tener implicaciones importantes para la salud. Los estudios realizados en varios países han demostrado que los niños que caminan o van en bicicleta a la escuela tienen mayores niveles diarios de actividad física que los que viajan a la escuela en coche o autobús. Algunos estudios han mostrado igualmente caminar hasta la escuela se asocia con una mejor relación de peso y metabolismo, al igual que realizar estos desplazamientos en bicicleta se asocia a una mayor capacidad cardiorrespiratoria. A pesar de estos datos, el número de niños que se desplazan activamente al colegio se ha reducido sustancialmente en los últimos años en EE.UU. y la tendencia se amplía a otros países. Con el fin de revertir esta tendencia, profesionales y responsables de las políticas implicadas deben comprender la variedad de factores que influyen en que un niño se desplace activamente hasta el colegio.

Por esta razón el estudio ha tratado de desvelar los factores determinantes de que haya dejado de hacerse para fomentar que vuelva a retomarse. El trabajo se hizo en 18 colegios de los EE.UU. en el que participaron 1.219 niños de entre 8 y 11 años y 1.007 padres, analizando factores como la raza, el nivel socioeconómico, el clima, la calidad y seguridad de los caminos o la percepción de los padres acerca de las barreras que dificultan el trayecto a pie o en bicicleta.

Los estudios en EE.UU. sugieren que los niños procedentes de familias de bajos ingresos y habitualmente “no blancos”, que además viven más cerca de la escuela, son los que generalmente hacen el camino de casa al colegio, y viceversa, con amigos y compañeros a pie. Por contra, los “blancos” con mayores ingresos no lo hacen así, y usan otros medios de transporte percibidos como “más seguros”.

El estudio reveló que la principal traba para que los chavales se desplazaran a pie no era otra que los propios padres y su percepción acerca de la conveniencia de que fuesen caminando, por encima de factores como la seguridad, las inconveniencias del clima en el camino y la distancia. Básicamente, estos no les dejan. Además, a la hora de valorar la distancia entre en centro y la casa, se comprobó que las mayores distancias eran de aproximadamente 2,5 km, pero la mayoría de familias no distaban más de 1,6 km de la escuela, lo que no es una gran distancia. Pese a esto, las razones alegadas fundamentalmente por los progenitores eran la falta de seguridad y el miedo a los secuestros, los matones, los perros, el tráfico y que lleguen a tiempo. Luego, dependiendo de la ruta, el que fueran zonas solitarias, poco iluminadas, sin pavimento o con cuestas empinadas, también repercutía en la negativa de los padres a que hicieran en trayecto andando. En otras ocasiones era la falta de tiempo y la propia negativa del niño, que se quejaba de estar demasiado cansado por las mañanas para ir a pie al colegio.

La conclusión cita que “las preocupaciones de los padres pueden estar afectando al desplazamiento activo de los niños hacia la escuela“, por esta razón recomiendan que las acciones que se tomen para promover los viajes a pie hasta el colegio cuenten directamente con los padres y traten de analizar sus preocupaciones, a fin de poder establecer los medios más adecuados para superar esas barreras.

Fuente:Universidad de Granada y el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity

Imagen: Facilitada por la Universidad de Granada. Niños caminando hacia el colegio.

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