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Si trabajásemos en casa, ¿usaríamos menos el coche?

¿Puede el teletrabajo mejorar los problemas de tráfico?

8:00 h de un lunes cualquiera. Más de cuatro millones de vehículos comienzan a desplazarse por la ciudad de Madrid para llevar a los niños al colegio, ir al trabajo o ambas cosas. Una densidad que, en hora punta, llega a bloquear las principales vías con retenciones y atascos que, cada día, sufre con paciencia o sin ella los conductores de la capital, sin contar con un importante aumento de la contaminación ambiental que no deja de preocupar al Ayuntamiento y a los ciudadanos.

Los defensores de la economía circular abogan por sistemas capaces de entender e integrar los efectos de su acción sobre otros sistemas. Desde este punto de vista no se puede considerar el empleo como un ente independiente, sabemos que repercute en el poder adquisitivo de las familias, en su tranquilidad emocional y, por tanto, en su capacidad de compra, sus oportunidades educativas y en las reservas de viajes, por citar algunas. ¿Puede entonces una modificación en la forma de enfocar el trabajo afectar al trafico? A poco que lo pensemos la respuesta será que sí pero, hasta qué punto sería un impacto significativo? Un estudio de la UPM ha analizado el impacto que tendrían factores como el teletrabajo, el peaje urbano y la re-densificación sobre la sostenibilidad en la capital de España.

Según una nota de prensa de la UPM, el 70% de la población de Europa vive en las ciudades, pero estas se enfrentan al reto del desarrollo sostenible con problemas tan acuciantes como la exclusión social, el consumo energético, los atascos, la accidentalidad, la contaminación o la dispersión urbana. Desde esta perspectiva, los sistemas de trabajo no son sólo una decisión de las empresas, sino parte de un engranaje que afecta al conjunto de la sociedad y donde tienen una responsabilidad que asumir frente a ella. Dado que la movilidad es un elemento clave en algunos de estos problemas, existen medidas dentro del transporte y el uso del suelo que pueden aliviarlos.

Expertos del Centro de Investigación del Transporte TRANSyT de la UPM han empleado el modelo de transporte y usos del suelo MARS para predecir las consecuencias de estas medidas si llegan a aplicarse entre 2015 y 2031. Según explica Andrea Alonso, estudiante de doctorado de la ETSI de Caminos, Canales y Puertos de la UPM y autora del trabajo que ha dirigido el profesor Andrés Monzón, “La implementación del modelo se lleva a cabo mediante el diseño de cuatro escenarios políticos, uno por cada medida y un escenario base en el que se supone que no se lleva a cabo ninguna acción en particular“.

En la simulación de la incorporación en Madrid de un peaje urbano, se tomó como modelo el peaje cordón que se está usando en la ciudad de Estocolmo, complementándolo con una ampliación de los servicios de transporte público. Según los expertos, la zona afectada por el peaje sería la del interior de la M-30.

En cuanto al teletrabajo, el estudio vio que una puesta en marcha gradual de esta medida hasta 2031 disminuiría en un 10% los viajes al trabajo. Ahora, respecto a las políticas de re-densificación, se hizo una simulación de la renovación de ciertas zonas degradadas dentro de la ciudad de Madrid, mediante operaciones similares a la realizadas en Madrid Río y con efectos parecidos, con la intención de que la calidad de algunas zonas centrales mejorara y suavizar la pérdida de población que se está teniendo.

El teletrabajo hace que usemos más el coche

Esta fue una de las grandes sorpresas del estudio. Tras aplicar el modelo Mars a la puesta en marcha de estas políticas, los investigadores vieron que, efectivamente el teletrabajo reducía en un 12% el tiempo empleado en los trayectos al trabajo por la disminución del número de viajes y los niveles de congestión en hora punta. A pesar de este dato, el tiempo empleado por persona/día se mantuvo contante, y los viajes en hora valle aumentaron, claro que por motivos diferentes al trabajo, por lo que el uso total de vehículos se incrementó en contra de lo que los investigadores esperaban en un inicio.

Alonso explica que “Los viajes en hora valle tienden a hacerse más en coche, ya que las frecuencias de transporte público son menos competitivas y el tráfico más fluido. Como consecuencia, en un escenario de aumento del teletrabajo, aumenta el uso total del coche, subiendo también el gasto energético y las emisiones“. En lo relativo al peaje urbano, la medida reduciría el uso del coche al principio de su implementación pero, a largo plazo no. La medida resultaría positiva, sin embargo, de cara a mejorar la accesibilidad y la inclusión social al fomentar en uso del transporte público en un 8%.

En las conclusiones de este trabajo se muestra que la re-densificación es la única medida que reduce el uso total del coche, disminuyendo también el número de accidentes en un 4% y el gasto energético y las emisiones en un 3%. “Todo ello debido a que la re-densificación acorta las distancias medias de viaje y promueve una movilidad más basada en el transporte público y los trayectos a pie”, apuntan los investigadores. Según explica Andrés Monzón, la importancia de este trabajo “radica en que evalúa cómo podrían estas medidas contribuir a la reducción de problemas urbanos a largo plazo mejorando la sostenibilidad de las ciudades“.

Imagen 1: Zonas del modelo MARS (fuente: UPM)

Imagen 2: Emisiones de CO2 en cada escenario político (fuente: UPM)

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