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Una base de datos pretende poner de relieve las injusticias policiales relacionadas con la discriminación

¿Pueden los big data lograr una sociedad más justa?

Facebook sabe con quién te relacionas y dejas de relacionarte, las series que sigues y si los gatos te hacen gracia. Twitter conoce tu signo político y tus afinidades religiosas. Google sabe con quién hablas y también de qué hablas. Los big data, o datos masivos, son recolectados y usados por las grandes compañías para predecir comportamientos, vender productos o influir en la decisiones de las personas. Sin embargo hay una gran pregunta acerca de la utilización de los datos masivos: ¿pueden ayudar a tener una sociedad más justa? Para Phillip Atiba Goff, profesor asistente de Psicología Social en la UCLA, la respuesta es que sí. Aunque es necesario antes que las aplicaciones de análisis de datos aprendan qué información es la que deben mirar y cómo hay que leerla.

La era de la comunicación trae consigo un aumento alarmante de la falta de privacidad. Cedemos nuestra información personal a cambio de un juego, una aplicación o una cuenta de correo. Luego, nos sorprendemos cuando nos deniegan un crédito en el banco o nos llega a casa publicidad de empresas que no conocemos, pero que casualmente nos ofrecen productos que alguna vez buscamos por Internet. Los datos masivos se emplean mayoritariamente con intenciones comerciales o interesadas. Sin embargo, resulta curioso que sea más importante vender una crema o un coche que lograr mejoras en la justicia social. Desde el punto de vista de Atiba Goff, los big data pueden ayudar en este proceso de cambio, pero “tenemos miedo de lo que estos grandes datos dirán de nuestra democracia. El racismo, el sexismo y otras formas de discriminación aún están vivos. Si recopilamos datos sobre estas disparidades, veríamos lo fea que es nuestra sociedad“.

Atiba Goff señala que no es fácil hacer mediciones acerca de la equidad y la justicia en la sociedad, pero considera que los datos masivos son capaces de aportar parte de esa información. ¿Como qué? Por ejemplo, con el uso de CompStat, varios departamentos de policía estadounidenses están empleando herramientas tecnológicas para reducir los índices de criminalidad. Con bastante éxito, por cierto. CompStat recopila todo tipo de datos, desde el tipo de delito a la hora en la que se producen, las coordenadas geográficas, el sexo, edad y raza de los sospechosos, etc. Atiba Goff se pregunta entonces por qué no usan esos datos para ser justos. Aunque este profesor considera que no sabemos realmente cómo medir la imparcialidad. Lo que se suele hacer es comparar, por ejemplo, el número de sospechosos blancos que se detienen con el número de blancos en el vecindario. Esto es así porque si los blancos cometen desproporcionadamente más (o menos) delitos que su representación en el barrio, si se usa el barrio como punto de referencia, los datos nos confundirán.

Esta técnica, explica Atiba Goff, es conocida como ‘evaluación comparativa de la población’, y ha sido ampliamente criticada por estudiosos y autoridades por igual. Sólo comparando unos policías con otros no es posible saber si todos o ninguno son injustos o discriminan, algo que preocupa a los académicos y a los grupos por las libertades civiles. Comparar a los oficiales de un distrito con los de otro es injusto, ya que tanto los ingresos como la propia delincuencia varían enormemente de un distrito a otro. ¿Qué puede hacer entonces un jefe de policía?, pregunta Atiba Goff, “al menos recoger los datos“. Los grandes almacenes Target puede saber antes que su propia familia cuándo una mujer está embarazada, gracias a que dispone de miles de millones de puntos de referencia en sus datos para comparar y extraer patrones de comportamiento, para luego realizar recomendaciones de compra a sus clientes. ¿Qué no se podría obtener de los millones de datos que recopila cada año la policía, especialmente si se comparten y analizan los datos de diversos cuerpos de policía?

El profesor Atiba Goff y sus colegas están recopilando información para crear la primera base de datos nacional para hacer un seguimiento de las detenciones y el uso de la fuerza por parte de la policía, y poner de relieve cómo se comporta esta en el ejercicio de su trabajo con el objetivo de hacer más justa nuestra sociedad. Desde luego, la base de datos no va a acabar con las injusticias policiales, pero permitirán obtener datos reales acerca de cómo se comportan con determinadas razas. Aprender cómo hacer las preguntas correctas para reducir las disparidades raciales. Verlo y mostrarlo para lograr una sociedad más justa, señala Atiba Goff.

Fuente: UCLA

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: John F. Vachon (de dominio público)

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