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Cómo saber si una imagen de Internet tiene derechos de autor o no

¿Puedo usar esta imagen sin peligro?

El tema de los derechos de autor viene sembrando polémica allá donde va. Para ser justos, no tanto porque se cuestione que los autores tengan derechos sobre sus obras, sino por toda la parafernalia, a veces rocambolesca y desproporcionada, que se monta en torno a la recaudación y penalización legal relacionada con esos derechos. Un eterno lugar de conflicto ha sido el de las imágenes ofrecidas por Google en su buscador. Alguien, en algún momento, las subió a Internet. Alguien las compartió y, a partir de ahí, el rastro de su origen se diluye tras múltiples clicks. Una parte de las demandas por uso indebido de fotos se producen por desconocimiento. Por no poder o no saber cómo localizar su autoría, ni el tipo de derechos que se le han otorgado.

Hay lugares donde, si te diriges directamente a ellos, es posible filtrar por tipo de licencia de uso y otros donde, directamente, todos los recursos son Creative Commons, como en el caso de Wikimedia. Otro donde pone explícitamente “todos los derechos reservados”, lo que ya deja muy claro lo que no puedes hacer. El problema de acudir al buscador de imágenes de Google es que no ofrece información sobre el origen de la foto. Al menos no la ofrecía hasta ahora. Desde hace poco, el buscador ha integrado un filtro, dentro de las “Herramientas de búsqueda”, que permite localizar imágenes por diversos derechos de uso (sin filtro por licencia de uso, etiquetadas para reutilización, para reutilización comercial, reutilización con modificaciones y reutilización comercial con modificaciones). El uso habitual de esta herramienta y el tiempo mostrarán si el registro de Google es correcto y no se muestran falsos positivos.

Pero, tan importante como obtener información veraz de las licencias de uso, es registrar los trabajos y otorgar a cada uno la licencia que se prefiera de forma absolutamente clara. Los que tienen cuenta en servicios como Flickr saben que pueden subir sus imágenes, y especificar cómo quieren que el resto de los usuarios las usen o no. Lo que no pueden es garantizar que ellos, y nadie más, son los autores reales de esas imágenes.

La opción segura es hacer un registro de propiedad de cada obra (imagen, texto, software…) que se quiera subir a Internet, especificando la licencia. Sin embargo, cualquiera que haya preguntado alguna vez el precio de cada registro, a menos que use billetes de 100 euros como papel higiénico, se habrá echado las manos a la cabeza por el precio. Según las tasas de 2014, todos los trámites de un registro suponen en total cerca de 90 euros. En el caso de tratarse de obras de cierta vitalidad para el autor, seguramente le compensa sobradamente pagar esa cantidad. Pero si cada foto que se sube a la red hubiera pasado por el registro de la propiedad intelectual, puede que ahora no hubiera crisis. El registro no es obligatorio, ni mucho menos, pero si alguien quiere acceder a determinados privilegios legales para los autores, forzosamente la obra debe estar registrada.

En el mundo no abundan los servicios privados que garanticen el registro y protección de nuestros archivos. Sin embargo, algo que no mucha gente conoce es que uno de esos servicios es español. Se trata de la empresa Safe Creative, donde han desarrollado una tecnología capaz de registrar todo tipo de obras digitales, identificándola con su autor y protegiéndole de posibles usos contrarios a los derechos especificados por él. Como dato, el 41,2% de las obras registradas en Safe Creative son literarias, el 13,1% audiovisuales, el 18,1% de audio, el 24,2% fotos, dibujos o pinturas y el 1,7% están relacionadas con el diseño.Aunque no es un registro público, ofrece las suficientes garantías legales como para asegurar en gran medida la protección del autor y el usuario por igual. Cuando alguien registra una obra, el sistema genera dos claves que permiten comprobar en cualquier momento la integridad del fichero registrado. Eso garantiza que no se ha modificado a la fecha de registro, y se expide un certificado digital asociado que da fe de la obra, la fecha del registro y la licencia que se le otorga en ese momento. 

Un usuario cualquiera que desee utilizar, por ejemplo, un archivo con licencia Creative Commons registrado en Safe Creative, puede bajarse al momento el certificado fechado de la obra y protegerse de posibles denuncias, ya que podrá demostrar que en el momento de usar el archivo, dicha obra era libre. Cada creador, como libre dueño de sus obras, puede modificar el tipo de licencia que aplica a las mismas cuando quiera, pero si no existe algo que registre por fechas esos cambios, podría parecer que se han empleado incorrectamente, cuando no ha sido así. Un autor que encuentre un plagio, apropiación de su obra (o de parte de ella) o un uso indebido de la misma, podrá demostrar que es suya y en qué condiciones ha dado (o no) permiso para usarla.

El servicio permite incrustar metadatos en los archivos digitales y también hacer el registro desde el propio usuario de Facebook del autor. En cualquier caso, los procedimientos de registro están hechos para que resulten accesibles y no se produzcan falsos positivos en los resultados. Esto es, que cuando dice que la imagen tiene X licencia, es que realmente tiene X licencia, y es la licencia que determinó su autor. Desde la misma web de Safe Creative se pueden hacer búsquedas de obras y descargar el certificado de licencia. Una ventaja legal a tener en cuenta con este tipo de webs sobre servicios como Flickr, donde si te descargas una imagen CC y, posteriormente cambia la licencia, no hay modo de demostrar que se bajó cuando el autor daba permiso para hacerlo. Otra ventaja es el precio, si lo comparamos con el Registro de la propiedad intelectual. La tarifa más cara no supone más de 182 euros al año con registros e inscripciones de derechos ilimitados, y otros cuantos extras que el que quiera puede consultar en su web. Con cerca de 113.000 autores y unos 1.300.000 obras registradas (incluidos ficheros en zip, rar o pdf), hablamos además de uno de los mayores registros privados que existen.

Así es que bien por Flickr por permitir determinar licencias. Bien por Google por añadir un filtro de imágenes por derechos. Pero bien especialmente a todas las iniciativas que se están dejando las pestañas para garantizar que los registros sean asequibles y accesibles, promoviendo la cultura del registro. La cantidad de información, en forma de todo tipo de archivos, que se sube a Internet a diario, a menudo acaba generando un conflicto entre el creador de los archivos y los usuarios de los mismos. En los casos en los que la falta de información fidedigna sobre la autoría provoca un mal uso de la misma, la existencia de estas herramientas facilita el acceso a esa información. En el caso de un mal uso ex profeso, permiten reclamar o denunciar con las máximas garantías. ¿Interesante? Cuanto más autores registren sus fotos y se generalice el proceso, más seguros podremos estar si podemos usarlas o no.

Imagen de portada: Montaje sobre una foto CC de Dan Taylor publicada en Wikimedia.

 

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