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Nuestro campo magnético se ha debilitado un 15% en los últimos 200 años

¿Qué pasa con la magnetosfera? La NASA lanza 4 naves para averiguarlo

La última vez que el campo magnético de la Tierra se invirtió fue hace 780.000 años, aunque según los investigadores este cambio suele ocurrir en periodos aproximados de 450.000 en los últimos 20 millones de años. Pero este considerable retrase no es la razón por la que los científicos opinan que podríamos vivir en primera persona la próxima inversión magnética. Dado que el campo magnético que resguarda la Tierra de los rayos cósmicos se produce a causa de las continuas variaciones térmicas entre el núcleo interno del planeta y el núcleo externo, el propio campo está sometido a movimientos y variaciones. Se suele comparar con el efecto de una dinamo. Y son los cambios observados en los últimos tiempos los que hacen sospechar de la proximidad de una nueva inversión.

Todos hemos estudiado en el colegio que el Polo Norte geográfico no coincide con el Polo Norte magnético. De hecho, el polo magnético no sólo está desviado respecto al eje geográfico, sino que cada año se mueve más y más. El explorador británico James Clark Ross fue quien, en 1831 ubicó la posición del polo magnético que, desde entonces se ha desplazado más de 965 kilómetros, estando actualmente ubicado en la isla de Bathurst, en el ártico canadiense. Lo más interesante es que el desplazamiento de este polo se ha acelerado en los últimos años. Si antes se movía a razón de 10 km por año, ahora lo hace a 40 km anuales. A ese ritmo se calcula que en unos 50 años las brújulas apuntarán a Siberia. Que el polo se mueva, dicen los geofísicos, es normal. Para empezar a preocuparse habría que ver cómo se aproximan a la zona del ecuador.

Tarde o temprano ese cambio, como ya ha hecho otras veces en la historia, se va a producir. El Sol, por ejemplo, cambia regularmente su polaridad en ciclos de 11 años.  Sin embargo los científicos no conocen aún con certeza los mecanismos que causan la existencia y mantenimiento del campo magnético y, tampoco, la forma y velocidad en la que se produce la inversión. Sobre esto último existen dos posibilidades:

  • Inversión lenta: Se produce gradualmente a lo largo de entre 1.000 y 10.000 años. Dado ritmo de desplazamiento de polo magnético, hay científicos que opinan que este es el proceso que se está dando en la actualidad.
  • Inversión rápida: Según algunos investigadores, hace unos 41.000 años, coincidiendo con la desaparición de los Neandertales, se produjo uno de estos fenómenos (también se habla de que sería un desplazamiento drástico sin tener, necesariamente, que conllevar una inversión total de los polos). Parece haber evidencias de que ha llegado a moverse 53 grados en sólo un año. La inversión rápida podría producirse en menos de 100 años.

Lo que sí parece más claro son las consecuencias que una inversión del magnetismo terrestre podría producir sobre la Tierra y los seres que habitan en ella. La magnetosfera es una suerte de escudo protector que rodea la Tierra, resguardándola de los peligrosos efectos de las radiaciones cósmicas y solares. Estas radiaciones tienen efectos nocivos sobre la salud, y parece ser que el aumento de los casos de cáncer de piel de los últimos tiempos se debería al debilitamiento que la magnetosfera ha sufrido en los últimos 200 años, de aproximadamente un 15%. A los efectos sobre la salud de las personas hay que sumarle la posibilidad de que afecte a los grupos de aves y mamíferos que emplean el magnetismo terrestre para orientarse y las repercusiones sobre el clima. Aunque posiblemente uno de los efectos que más preocupan, en un mundo tecnodependiente, es el que podría tener en el abastecimiento de energía del planeta, las redes de comunicación y la navegación GPS.

Las naves de la NASA

El tema es preocupante. No necesariamente la inversión en sí, sino todo el proceso de debilitamiento del campo magnético hasta llegar a conformar uno nuevo. Un campo magnético débil nos deja expuestos a una radiación que podría llegar a ser hasta cinco veces mayor que la que entra por los agujeros de la capa de ozono que hemos generado nosotros. Pero es que, además, esos agujeros de la capa de ozono podrían aumentar a causa del exceso de radiación, según afirman los expertos.

Prácticamente todos los planetas del Sistema Solar tienen campo magnético (en Venus es muy débil, pero lo tiene), salvo en Marte, cuyo campo desapareció en algún momento de su historia por la detención de su “dinamo” interna, convirtiéndolo en un planeta “muerto”. Los científicos más catastrofistas auguran que de seguir así, en los próximos miles de años la Tierra acabará siendo como Marte, mientras que los más conservadores aseguran que el campo magnético no llegaría a perderse del todo durante la inversión, por lo que estaríamos igualmente protegidos.

Sea como sea, y dado el escaso conocimiento que tenemos de este fenómeno, la NASA ha decidido poner cuatro naves en el espacio para hacer un estudio en profundidad de la Magnetosfera. Hoy han sido puestas en órbita a través de la misión MMS (Magnetospheric Multiscales), el objetivo es estudiar un proceso denominado “reconexión magnética”, que se piensa es el desencadenante de algunas de las explosiones más fuertes que se producen en nuestro Sistema Solar. El nuestro planeta es responsable de fenómenos como las auroras boreales y australes. La reconexión es justamente lo que ocurre cuando los campos magnéticos se conectan y desconectan y reconfiguran explosivamente, llegando a lanzar ráfagas de energía de hasta miles de millones megatones de TNT. Explosiones que pueden enviar partículas a través del espacio a casi la velocidad de la luz. Los investigadores pretenden conocer mejor cómo y por qué se producen estas reconexiones, capaces de colapsar las redes de comunicaciones y navegación globales del planeta, al igual que el abastecimiento de energía eléctrica.

Las naves lanzadas hoy por la agencia estadounidense han alcanzado con éxito su objetivo posicional, y en las próximas semanas comenzarán a desplegar todos los instrumentos de medición y las antenas de transmisión de datos. En septiembre se espera comenzar a trabajar en las observaciones científicas recogidas desde los observatorios que colaboran en la misión. No son estas las primeras naves enviadas a estudiar la magnetosfera. En noviembre pasado la ESA puso tres naves en órbita dentro de la Misión Swarm para observar la forma en la que se producen los cambios en la magnetosfera. Fueron precisamente los satélites de esta misión los que confirmaron el debilitamiento del campo magnético, al tiempo que respaldaban la teoría de la Inversión lenta, vaticinando entre 5.000 y 10.000 años hasta la total inversión de los polos. Aunque lo cierto es que, hasta dentro de cuatro años no tendrán datos suficientes para asegurar (dentro de lo asegurable) nada de nada.

Imagen: NASA

One Response to ¿Qué pasa con la magnetosfera? La NASA lanza 4 naves para averiguarlo

  1. EDY ARTOLA 15 Enero, 2017 at 11:31 #

    Se mediran los Neutrinos que penetran la Tierra….Pienso que estos recargan los núcleos internos de la tierra y con ello se repotencia la Magnetosfera .. Pueda q Marte perdio su Magnetosfera por una baja acción solar en el pasado..

    Me gustaría participar experimentalmente para demostrar mi Teoria ..

    Gracias

    Edy Artola

    Lima Peru

    Cel. 970406520

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