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Un estudio neurológico puede cambiar la forma en que se tratan numerosos trastornos

¿Quién dijo miedo?

Científicos de la Universidad de Queensland, en colaboración con la Universidad de Califiornia Irvine y de Harvard investigan un método para controlar el miedo. Mediante este, esperan poder tratar trastornos relacionados con la ansiedad, como el Síndrome de Estrés Postraumático, inhibiendo la respuesta del individuo a los estímulos que activan esta emoción.

Pero, ¿qué es el miedo?

El miedo es una de las respuestas emocionales fundamentales en el ser humano y en otras especies animales. En presencia de una amenaza, la corteza prefrontal del cerebro determina si la amenaza es un peligro real y, en tal caso, provoca una reacción en la amígdala, responsable de las respuestas emocionales. Mediante este mecanismo, el individuo reacciona para ponerse a salvo del peligro. La reacción puede ser tan sencilla como correr ante la presencia de un depredador, algo de lo que son capaces la mayoría de animales. Cuanto más compleja es la especie, más complejas pueden ser las amenazas percibidas. Así, en el caso de los humanos, podemos desarrollar miedos bastante más sutiles que la simple amenaza física. De hecho, las fobias son una forma patológica de esta emoción y hay más de 250 fobias catalogadas.

Por ese motivo, el funcionamiento del miedo y de las reacciones que produce es materia de estudio de varias ramas de la ciencia. Entre ellas se encuentra la neurociencia, disciplina dedicada al estudio de los procesos del cerebro y el funcionamiento de este. Los investigadores del QBI (Queensland Brain Institute) han identificado ahora un mecanismo que apunta a la posibilidad de inhibir esta emoción en los casos en que el sujeto sufra algún trastorno que lo incapacite.

Un gen que puede ser regulado

La clave del estudio está en la corteza infralímbica, una región del cerebro importante para el control de las emociones. Los investigadores han encontrado mecanismos epigenéticos capaces de regular la extinción del miedo condicionado. Es decir, las reacciones aprendidas a estímulos que originalmente eran neutrales pero que, por asociación a estímulos negativos, provocan reacciones de miedo. Por ejemplo, en los trastornos por estrés postraumático se dan conductas de evitación hacia elementos y situaciones inofensivas, pero relacionadas con la experiencia traumática.

De acuerdo a la investigación, el gen TET3 está ligado a la capacidad de adaptación rápida de la conducta, descartando que otro gen, TET1, sea tan importante durante la edad adulta en este proceso. En este mismo gen TET3 el estudio encuentra un estado epigenético que está muy relacionado de forma específica con la anulación del miedo. La base nitrogenada 5-hidroximetilcitosina (5hmC), relacionada con la regulación del ADN en recientes estudios, puede influir sobre el gen TET3, inhibiendo las respuestas asociadas al miedo.

El tratamiento pasaría por inducir este estado epigenético para que, eliminando la reacción patológica al elemento que causa el miedo, se pueda eliminar la reacción patológica en cortos periodos de tiempo. El tratamiento convencional de muchos de estos trastornos puede llegar a ser largo y, en muchos casos, no se consiguen resultados. Mediante un hipotético método basado en este hallazgo el propio cerebro participaría en la terapia, ayudando al individuo a vencer el miedo que le incapacita.

La epigenética es una rama de la biología que estudia los factores no genéticos que tienen lugar en el proceso de desarrollo de un individuo biológico. Las condiciones ambientales pueden modificar el comportamiento de determinados genes, incluso activándolos o desactivándolos por completo. Algunas teorías apuntan que estos cambios epigenéticos podrían transmitirse entre generaciones, de manera que nuestro desarrollo personal puede también afectar a nuestros hijos sin alterar el código genético.

Foto: Alessandra

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