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Microsoft creará una versión gratuita de Windows 10 para RPi

Raspberry Pi 2: 6x más rápida y con Windows 10

¿Te suena el término Single Board Computer? Seguramente no, pero sí que es probable que hayas escuchado las palabras Arduino, Raspberry Pi o Beagle Board en algún momento. Estos son los modelos más conocidos y difundidos de micro-ordenadores en una placa, que es una traducción muy libre del término Single Board Computer (SBC). A medida que los ordenadores, los sistemas operativos y el software se han ido haciendo más complejos, ha surgido un movimiento que propone una vuelta a la sencillez de la informática de los 80.

Los potentísimos ordenadores que tenemos ahora son estupendos para tareas muy complejas como la creación de objetos en 3D, la edición de vídeo o el reconocimiento facial. Por no hablar de poder mover los espectaculares videojuegos con que nos sorprenden los fabricantes cada año. Eso está muy bien, pero hace casi imposible usar un ordenador moderno para controlar unas luces, para medir la temperatura exterior o para hacer sencillos proyectos de electrónica. Son demasiado complejos, la electrónica que emplean está demasiado “apretada” en su interior y, por si fuera poco, las capas y capas de software alejan mucho al usuario de los cables y los circuitos de su interior.

Gracias eso sí al enorme desarrollo de la electrónica, hoy es muy barato fabricar un procesador de rendimiento “flojito”, añadirle un poco de memoria, conexiones de entrada y salida y montarlo todo en una placa. Y a eso se han aplicado distintas iniciativas en todo el mundo. El primer nano-ordenador realmente popular es la familia Arduino, que tiene múltiples variantes. Este es un procesador muy sencillo y básico montado en una plaquita con una serie de conectores estandarizados en varias filas en los que se pueden montar placas de ampliación llamadas “Shields” (o Escudos), que le permiten añadir una conexión Ethernet o WiFi, una ranura SD, circuitos para controlar motores o incluso una pantalla LCD. Existen decenas, si no centenares de Shields para ampliar las posibilidades de Arduino más allá de lo imaginable. Y esa era precisamente la intención de sus creadores: facilitar la creación y el desarrollo de circuitos alrededor de ese pequeño ordenador programable.

En febrero de 2012, e impulsados por un motivo parecido, un grupo de profesores de informática y tecnología del Reino Unido mostraron las primeras unidades de Raspberry Pi (RPi) tras años de desarrollo. Este micro-ordenador, al contrario que Arduino, es un diseño fijo con un procesador único y, eso sí, la Raspberry Pi contaba con todos los elementos necesarios para emplearlo como un ordenador: procesador, memoria, conexión USB, Ethernet, salida de vídeo y de audio y conectores de expansión. Arduino se dirige más al aficionado a la electrónica que quiere funciones de ordenador y Raspberry Pi más al que quiere parte de esa flexibilidad, pero le da más peso a la parte de la programación. Todo en una pequeña placa asequible para cualquier escolar (el modelo más básico empieza en $20) al que sólo falta añadirle una fuente de alimentación USB, un teclado y un ratón USB y una pantalla. Con cargar una de las distribuciones de Linux adaptadas para Raspberry Pi en la tarjeta SD ya se convertía en un ordenador funcional. Te lo contamos con todo detalle aquí.

 

Se han vendido más de 4M de “plaquitas” Raspberry Pi

 

Los primeros modelos de Raspberry Pi puestos a la venta a comienzos de 2012 eran el A y el B. La RPi modelo A es la más barata y llevaba un procesador ARMv6 a 700 Mhz, 256 Mb de RAM, ranura SD, un único puerto USB, salida de vídeo HDMI y de vídeo compuesto así como un jack de audio. El modelo B ampliaba la RAM hasta 512 Mb, subía el número de puertos USB hasta 2 y contaba también con un puerto Ethernet 10/100. En ambos casos todo en una mínima plaquita de 8,5 cm x 5,6 cm. A finales de 2014 se habían fabricado y vendido casi 4 millones de unidades de Raspberry Pi. En abril de 2014 la fundación que apoya todo el desarrollo de Raspberry Pi lanzó el “Compute Module” (Módulo de Computación), diseñado para contar con toda la potencia de Raspberry Pi en un formato muy fácil de integrar en los desarrollos de otros fabricantes como parte de sus productos.

Entre julio y noviembre de 2014 se anunciaron y pusieron a la venta las variantes Raspberry Pi B+ y A+. Aquí te contamos las mejoras que aportaba el modelo B+. El A+ es básicamente la adaptación al nuevo formato, más reducido tanto en superficie de la placa como en altura de las mejoras del modelo B+ al concepto del Raspberry A, para seguir teniendo en catálogo un ordenador ultra-asequible. Con el tiempo han ido apareciendo decenas, si no centenares de pequeñas cajas de plástico para contener los distintos modelos de placa de RPi y, también,la versión del universo RPi de los “Shields” de Arduino, que aquí se llaman “Hats” (Sombreros). No hay ni mucho menos tantos “sombreros” para RPi como “escudos” para Arduino, pero sí una buena variedad. Y muchos expertos proponen que lo mejor, si quieres hacer un desarrollo con una gran parte de electrónica pero sin renunciar a una capacidad de proceso decente, es acoplar una RPi (que es la que aportará la capacidad de proceso) a un Arduino (que es el que hará de interfaz electrónico a través de alguno de sus “escudos”).

Raspberry-Pi-Lineout

¿Y ahora?

Pues la comunidad creada en torno a la Raspberry Pi ha creado todo tipo de gadgets, experimentos y montajes. Muchos más allá de lo que pudieran imaginar sus creadores, pero se escuchaba un ruido de fondo que demandaba más potencia de proceso para poder aplicar la RPi a tareas más complejas. Y exactamente eso es lo que ha hecho la fundación Raspberry Pi: acaban de anunciar la nueva placa Raspberry Pi 2 con un nuevo procesador ARMv7 de cuatro núcleos a 900 MHz y 1 Gb de memoria RAM. Con estos elementos la Raspberry 2 consigue mejoras del 50% en tareas que sólo emplean uno de los núcleos pero que llegan a ser del 600% en aplicaciones típicas multi-núcleo e incluso del 2000% en tareas muy concretas de compresión/descompresión de vídeo.

Todo esto en una placa con el mismo tamaño que la anterior y, lo más sorprendente, la actualización de elementos de software necesarios para aprovechar el nuevo hardware no se queda en una nueva versión de NOOBS (“New Out Of Box Software” o el Software Nuevo Nada Más Abrir la Caja que es la distribución estándar empleada con RPi). No, la cosa es mucho más seria. La fundación Raspberry Pi lleva meses trabajando con Microsoft y ésta desarrollará una versión de Windows 10 para Raspberry 2. Y será completamente gratuita para los usuarios de Raspberry Pi. ¿Te imaginas lo que puede ser esto?

No sé quién ha sido más atrevido, más listo o más alocado, si la fundación que apoya a RPi o Microsoft. O los dos. Pero esto promete ser darle un impulso espectacular al presente inmediato del Internet de las Cosas (IoT). Ah, y el precio de una Raspberry Pi es de algo menos de 38€. Intel anunció hace relativamente poco su propio desarrollo Galileo, compatible con Arduino y Windows y hace semanas, en el CES 2015, mostró la cuarta generación llamada Curie. Hace unos días Microsoft mostró cómo sería Windows 10 e insistió en quería situar Windows tanto en las mini pantallas como en las pantallas más grandes. Que estaría disponible en todas ellas. Ahora empezamos a ver lo que quería decir. ¿Habrá más sorpresas así en breve?

 

Imagen: Raspberry Pi Foundation

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