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Descubierto el origen de la contaminación de las enanas blancas calientes

Resuelto un misterio arqueológico… del cielo

No todos los misterios arqueológicos está escondidos bajo tierra. De hecho, existen pequeños enigmas en la historia del Universo que también requieren excavación, pero de otro tipo. Uno de esos misterios ha sido, desde hace más de 20 años, el saber por qué la cálida atmósfera de algunas enanas blancas jóvenes (ultradensos restos de estrellas con la masa de nuestro sol pero con el tamaño de la Tierra), compuesta de hidrógeno o helio puros, aparecen contaminadas por otros elementos, como el carbono, el silicio y el hierro, astronómicamente conocidos como metales. Han sido científicos de las Universidades de Leicester y Arizona los que han dado con la clave, según una noticia que publica hoy la Royal Astronomical Society.

Según explicaba el profesor Martin Barstow, de la Universidad de Leicester, el origen exacto de esos metales había sido un auténtico misterio, al igual que las grandes diferencias respecto a su abundancia en distintas estrellas. De hecho, en principio se creía que ese material estaba “levitando” a causa de la intensa radiación proveniente de las capas más profundas de la estrella. Lo que los investigadores han descubierto es que son muchas las estrellas que muestran ese tipo de contaminación por material rocoso, que son restos de algún sistema planetario.

Los investigadores estudiaron 89 enanas blancas con telescopio orbital Explorador Espectroscópico en el Ultravioleta Lejano (FUSE) para observar sus espectros y, en ellos, las huellas de la presencia en su atmósfera de silicio, carbono, azufre y fósforo. Barstow explica que han encontrado que la proporción de silicio-carbono en las estrellas contaminadas se corresponde con la de material rocoso, muy superior al que se localiza en las estrellas o en el gas interestelar. Así es que el trabajo viene a demostrar que cerca de un tercio de las enanas blancas calientes tiene este tipo de contaminación, y que esa contaminación parece provenir de restos rocosos de planetas menores. Un tercio de antiguos soles que construyeron sistemas planetarios.

Las implicaciones de esto son diversas. Por un lado daría pistas a los investigadores sobre la composición de los planetas que giraron alrededor de esas estrellas, pero también sobre el futuro de nuestro propio planeta, ya que el estudio muestra qué pasa con las “ruinas” de los planetas rocosos y sus componentes básicos una vez que desaparece su estrella principal.

Imagen: Wikimedia Commons. De dominio público liberada por la NASA.

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