" />
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Los creadores del primer Macintosh se encuentran 30 años después

Reunión de amigos

Hace tres días, el 24 de enero de 2014, se cumplieron 30 años de la presentación del Macintosh y, sin duda, uno de los actos más interesantes ocurridos al respecto fue la reunión, hace dos días, de gran parte (más de cien personas) de los equipos que trabajaron durante mucho tiempo, y muy duro, para que ese revolucionario ordenador viera la luz. El evento, que se celebró en el mismo lugar donde, 30 años antes, Steve Jobs presentó a su hijo pródigo, reunió a muchos de los involucrados en distintos aspectos del nacimiento del Macintosh, que se organizaron en varios grupos para que aquello, además, de una celebración, fuera una puesta en común de recuerdos y experiencias.

Para tal fin, se organizaron tres “charlas” (resulta raro llamarlas “mesas redondas” cuando los invitados no se sientan a una mesa, sino frente al público en un escenario): aquellos que concibieron el Macintosh y cómo debía ser, los responsables de llevar aquel proyecto a la práctica y poner en marcha su producción, y los desarrolladores de software (muchos de ellos de terceras empresas) que trabajaron creando aplicaciones para este nuevo sistema.

Tras un inicio en el que se visionó parte de la presentación del 24 de enero del 84, el maestro de ceremonias, Bill Fernández (fue el cuarto empleado contratado por Apple, por lo que su conocimiento de la empresa es excepcional) dio paso al primero de los grupos, en el que miembros del equipo recordaron como fueron reclutados por Jobs, desde sus proyectos anteriores (muchos de los ingenieros que trabajaron en el Macintosh ya trabajaban en Apple, pero en otros equipos). Recordaron también que, desde su misma concepción como idea, se puso cuidado en que los diferentes elementos que lo componían fueran, realmente, aquellos que el usuario necesitaba, en vez de ajustarse a lo que resultaba más cómodo o económico para la empresa, algo que habría permitido reducir los costes, pero a costa de desvirtuar el concepto de Jobs.

Uno de los momentos más hilarantes se produjo durante la segunda charla cuando, tras escuchar el testimonio de sus excompañeros, Randy Wigginton (el creador de MacWrite) dijo “I feel like I’m listening to a bunch of lies, because according to the Ashton Kutcher documentary…” (me siento como si estuvieras escuchando un montón de mentira, ya que según el documental de Ashton Kutcher…), momento en que muchos de los asistentes rompieron a reír. Otro aspecto recordado por los participantes fue el de las dificultades sufridas para conseguir cumplir los plazos marcados. En uno de los elementos más claroscuros de Apple, muchos recuerdan haber trabajado hasta 90 horas en una semana, algo de lo que el propio Jobs se enorgullecía (incluso llegó a encargar camisetas para su equipo, en las que se jactaban de dichos excesos), con frases como 90 HRS / WK and loving it.

También hubo un vivido recuerdo de Bill Gates, de algunas afirmaciones suyas, como que Microsoft era la empresa que más programadores dedicaba a Apple o, algo que ya pertenece a la historia, el interés del creador de Microsoft por el ordenador en el que estaban trabajando en Cupertino y, especialmente, en su interfaz de usuario. Otro recuerdo amargo para muchos fue el momento en que supieron que su precio de venta no serían los 1.995 dólares previstos, sino 2.495 dólares, algo que según Caroline Rose, que escribió toda la documentación técnica del Macintosh, provocó lágrimas e incluso incidió muy negativamente en el estado de ánimo de los trabajadores. O el del anuncio de la Superbowl de 1985, Lemmins, que pretendía alcanzar el éxito de su predecesor (1984) anunciando la próxima llegada de una suite de productividad para Mac, pero que por su evidente falta de respeto a los usuarios, recibió críticas particularmente negativas.

Cerraron el acto tres de los trabajadores, subiendo al escenario y leyendo una carta que dedicaban al “cumpleañero”:

Dear Mac, today you are celebrating your 30th birthday. Here are some things we wanted you to know as you enter your fourth decade. Your early family really loved you. We had lots of fun being pirates and working very hard together, before you were born. You were a cute, chubby little baby who has grown up to be as slender as a No. 2 pencil with the power of an NFL middle linebacker. You were writing and drawing sketches at a very early age, who would have guessed that you’d now be making movies all by yourself and sharing it with people around the world.
Your list of accomplishments is truly astounding. We are very, very proud of all the tasks you have mastered. Many more than we could have ever imagined! Never forget that your parents wanted you to always be respectful of the individuality of your users. And we hope that you will continue to help them communicate their uniqueness to each other.
You can’t let vanity and compliments about your beauty stop you from always remembering your core purpose: fostering innovation and creativity. Finally, don’t forget to keep your sense of humor. True artist not only ship, but laugh! Don’t forget about the little Mac Man who used to run across the desktop every once in a while. So, have an insanely great happy birthday. We all wish you continued success in your next 30 years, helping pilot the Mothership.
Sincerely yours, members of the 1984 Macintosh Development Team.

Un acto, desde luego, bastante emotivo, en el que sin duda faltaba el tipo que, en palabras del propio Macintosh de la presentación del 84, “era como un padre para él”. Sin embargo, 30 años después, y recordando la historia de altibajos del Mac (no de Apple, no, de Macintosh), el recuerdo de Steve Jobs sigue en cada ordenador Macintosh, iMac, Macbook Pro, etcétera.

No comments yet.

Deja un comentario