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Blackmagic Production Camera 4K, una cámara de cine UltraHD por 2.300€

Rodar cine digital es ahora un poco más fácil

Las cámaras réflex que graban vídeo FullHD han significado un gran paso en el vídeo digital. Pero la verdadera revolución para el cine digital son dispositivos como las Blackmagic Cameras. Esta empresa australiana ha completado su gama de cámaras de cine/vídeo digital con el modelo Blackmagic Production Camera 4K que tiene características totalmente profesionales con un tamaño y precio muy pequeños. Bueno, el precio se puede considerar pequeño si hablamos de cine digital, que siempre ha tenido unos costes prohibitivos.

Para rodar una gran película de cine siempre han hecho falta cuatro cosas: un gran guión, un gran equipo de profesionales, un gran equipo técnico y un genio que lo dirigiera todo a buen puerto. Si tú eres ese director, y ya tienes definida la idea que ganará la próxima edición de los premios Goya, sólo te faltan el equipo humano y los medios técnicos. Lo del equipo de profesionales todavía no tiene fácil solución pero, en lo que se refiere a los dispositivos para grabar cine, la salvaje irrupción de la tecnología digital ha reducido mucho la barrera de entrada. Hagamos un poco de historia.

Todo comenzó con las cámaras Arri, con precios que superaban los 100.000€, luego llegó la revolución de las RED, que bajaron el listón de entrada hasta los 30-40.000€ y, más recientemente, con modelos más sencillos en torno a los 15.000€. En este momento aparecieron las cámaras digitales réflex que grababan vídeo FullHD, como la Canon 5D Mark II por unos 3.000€, y el panorama se animó bastante, aunque también se generó mucha confusión. Lo que sucedió es que las Arri y RED graban en resoluciones 2.5K, 3K, 4K e incluso superiores y tienen un formato físico, controles y «hechuras» muy cercanas a las cámaras de cine tradicionales mientras que las réflex digitales (DSLR) «sólo» graban en FullHD y, además, sin los controles ni mucho menos la calidad de color de las cámaras de cine digital.

Esto propició que numerosos fabricantes de accesorios llenasen el mercado con toda clase de complementos para convertir o, mejor dicho, «tunear» las DSLR para que se pudieran sujetar mejor y eliminar vibraciones, admitieran pantallas de visionado más grandes, tomas de micrófono profesionales, sistemas de enfoque similares a los del cine y, en general, mutasen de su pequeño tamaño de cámara de fotos a uno más parecido a las cámaras de cine. Lo explican de forma muy interesante y personal la gente de Chévere Estudio aquí.

Además, se produjo otro fenómeno, este directamente relacionado con las cualidades físicas y ópticas de los distintos formatos de cámara. Las DSLR con sensor Full Frame como la 5D Mark II incorporaban un sensor de 36mm por 24mm, del mismo tamaño que los carretes tradicionales de 35mm, mientras que el tamaño de la película de cine es similar al APS-C de las cámaras fotográficas digitales, de unos 24mm por 16mm. La rapidez o progresividad con la que una imagen pasa de las zonas enfocadas a las desenfocadas así como la forma que tienen los elementos fuera de foco, lo que se conoce como Bokeh, es uno de los asuntos que más amores y odios genera entre los aficionados a la imagen. El tamaño del sensor o película tiene mucho que ver con la sensación de desenfoque del segundo plano que es posible conseguir con las lentes adecuadas, así como las cualidades ópticas de la lente empleada (de gran luminosidad, esto es, con muy bajos números f).

Lo que sucede es que, cuanto más pequeño es el sensor, más grande es la zona enfocada para cualquier distancia focal. Y, recíprocamente, cuanto más grande sea el sensor, más pequeña puede ser la zona que está enfocada y, por tanto, más evidente el efecto de desenfoque en el resto. Este recurso es de sobra conocido entre los realizadores cinematográficos y fotógrafos, que lo han empleado desde siempre para centrar la atención del espectador en una parte concreta de la imagen. Lo que sucede es que la llegada de las DSLR de formato completo capaces de grabar vídeo FullHD ha permitido conseguir unos efectos de desenfoque muy exagerados cuando se utilizan con objetivos muy luminosos.

Tanto es así que lo difícil con una DSLR de formato completo y un objetivo muy luminoso es mantener enfocado lo que deseamos. Esta característica (o limitación, según se mire) ha llevado a un abuso del efecto de desenfoque que, con estas cámaras de fotos, supera lo que era posible en el formato cine tradicional. El mix que ofrecen las posibilidades y la calidad de las DSLRs como la mencionada Canon 5D Mark II, su sucesora la Mark III y otras cámaras similares de Canon o Nikon, por citar a las de más éxito, unidas a precios que se miden en unos par de miles de euros (objetivos aparte), ha hecho que se empleen mucho para grabar vídeo digital de calidad. Y para muchos realizadores han sido su primer contacto con este mundo. Y con toda la calidad que ofrecen estas cámaras, siguen estando muy lejos de lo que es capaz de hacer una RED. De hecho, las DSLR son capaces de grabar vídeo de gran calidad y las RED y Arri son cámaras de cine digital. Y no debemos confundir estos dos conceptos.

En este momento es cuando aparecen unos nuevos contendientes para servir de puente entre los dos mundos: las cámaras Blackmagic. Y es que prácticamente es magia negra lo que han sido capaces de empaquetar en sus reducidos tamaños. Tienen tres modelos: Blackmagic Pocket Cinema Camera (995$), Blackmagic Cinema Camera (1.995$) y Blackmagic Production Camera 4K (su precio originalmente anunciado era de 3.995$ pero que finalmente se venderá por 1.000$ menos).

Blackmagic Pocket Cinema Camera, un sistema para grabar vídeo FullHD con el manejo de cámara de cine.Blackmagic Pocket Cinema Camera, un sistema para grabar vídeo FullHD con el manejo de cámara de cine.La más pequeña de todas, el modelo Blackmagic Pocket Cinema Camera, tiene un sensor del tamaño de las películas Super 16 (12.48mm x 7.02mm) y resolución FullHD en formatos CinemaDNG RAW y Apple ProRes 422, emplea objetivos Micro Cuatro Tercios (factor de conversión 2.88x) y tiene control del iris. Almacena las grabaciones en tarjetas SDXC y SDHC y tiene una conexión HDMI así como de control a distancia por LANC. Lo espectacular es que dispone de los controles de una cámara de cine, su sensor es capaz de recoger hasta 13 niveles de exposición y todo por un precio de 775€.

El siguiente modelo, Blackmagic Cinema Camera, tiene un sensor de 15.81mm x 8.88mm capaz de grabar en resolución 2.5K en formatos CinemaDNG, Apple ProRes o Avid DNxHD y se ofrece con dos monturas, una para lentes Canon EF o Carl Zeiss ZE y otra para lentes Micro Cuatro Tercios (factor de conversión 2.3x). Tiene control del iris, graba en discos SSD y dispone de conexiones SDI de vídeo y audio así como de control a distancia por LANC y un puerto Thunderbolt. También dispone de los controles de una cámara de cine, su sensor es capaz de recoger hasta 13 niveles de exposición e incluye el software profesional DaVinci Resolve todo por un precio de 1.555€.

El tercer miembro de la familia es el modelo Blackmagic Production Camera 4K. Comparte la mayoría de características con la Blackmagic Cinema Camera pero aquí el sensor es de tamaño Super 35 (21.12mm x 11.88mm) que capta hasta 12 niveles de exposición y tiene montura para lentes Canon EF (factor de corrección 1.4x). Su precio es de 2.279€. Tanto el modelo intermedio como el más alto de Blackmagic son verdaderas cámaras de cine digital, no súper-cámaras réflex con aspiraciones. Esto se nota en los 12 o 13 niveles de exposición que es capaz de recoger el sensor, en el control del iris, en los formatos de vídeo en los que graba y en las conexiones y sistemas de almacenamiento que emplean. Estas cámaras son otra cosa.

Tienen unos cuantos elementos comunes con las mejores cámaras fotográficas digitales, pero juegan en otra liga, sobre todo porque son otra cosa muy distinta: cámaras de cine. Y el cine no es un vídeo a lo grande. Todavía sigue siendo algo distinto. Así que, si lo tuyo es el cine, ve escondiendo esa DSLR que te tenía tan contento y empieza a ahorrar. ¡El cine requiere sacrificios algo mayores!

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