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Los niños aprenden mejor a hablar y sociabilizar si lees un libro con ellos

Sea lo que sea lo que regales a tus hijos, incluye un libro

En pocas horas la tradición dicta que los Reyes Magos vendrán desde Oriente, en los medios de transporte más peregrinos y extravagantes. Todas las televisiones del país retransmitirán su llegada. ¿Se preguntarán todavía los niños por qué son distintos los Reyes que aparecen en los diversos canales? ¿Aún será para ellos la magia la mejor explicación para todo? Por la noche, junto al árbol, leche, galletas, algunos mantecados y, en los hogares más considerados, agua para los camellos y tres copitas de anís. Quizá sea ya tarde para influir en los regalos que mañana recibirán tus hijos, pero ¿qué más da? No hace falta que sea Navidad para hacer algo bueno. Y si ya no te da tiempo recuerda que el día 7 vuelven a abrir las tiendas.

Aunque hasta la ocasión más nimia se ha convertido en una oportunidad comercial, los regalos que hacemos, especialmente a los niños, no son sólo un obsequio para quedar bien. Ellos querrán el muñeco de acción de moda, el videojuego que tienen todos sus amigos o el que aún no tiene ninguno. Es su ilusión, condicionada o no por el bombardeo mediático, y los padres poco podemos hacer para resistirnos. Si no serán los padrinos, los titos o los abuelos. Da igual. Da igual que te veas forzado a caer en los dictados de la industria. Sea lo que sea lo que hayas comprado para ellos, incluye un libro, o un rompecabezas, o un juego de mesa, o todo eso. Porque por muchas habilidades que digan desarrollar los juguetes electrónicos, hay cosas que sólo los libros pueden hacer. Y una de esas cosas es ayudar a desarrollar la interacción.

Una ayuda a la comunicación

Cada juguete suele estar pensado para atraer o trabajar algún tipo de habilidad. A veces no, simplemente buscan ser un entretenimiento, una curiosidad con luces y sonidos, pero en cualquier caso, cuando hablamos de niños, todos ellos afectan de alguna manera en las cosas que el niño llega a aprender. Una Universidad del Norte de Arizona, en EE.UU., gracias a un equipo de investigadores liderados por Anna V. Sosa, ha estudiado los juguetes que más influyen en el buen desarrollo del lenguaje en los bebés, tal y como publica la Agencia Sinc en su web.

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Los resultados son realmente interesantes, porque los juguetes llenos de luces, pitidos y sonidos hacen que los niños usen menos palabras y menos diversas, mientras que coger un libro, sentarlos en tu regazo e ir repasando con ellos las imágenes, les ayuda enormemente a elaborar un lenguaje más rico y una comunicación más fluida con los padres en esos momentos. Algo parecido a lo que ocurre cuando juegan juntos a un rompecabezas.

El estudio se hizo con 26 parejas con niños de entre 10 y 16 meses, justo cuando comienzan a aparecer los primeros signos de comunicación oral. Los científicos grabaron los sonidos para luego comprobar el efecto de cada tipo de juego, y eligieron tres representativos: un juguete electrónico del tipo granja con sonidos, teléfono móvil con pitidos o el ordenador para bebés; también había un rompecabezas de madera maciza con bloques de caucho con fotos y, finalmente, libros de cartón con animales de granja, formas y colores.

¿Qué pasó entonces? No sólo los bebés vocalizaban menos con los juguetes electrónicos que con los otros, resultaba que los padres tampoco hablaban más, conversaban menos con sus hijos y generaban menos interacción, menos preguntas, menos invitaciones a responder.

Efectivamente, las luces y los sonidos llaman mucho más la atención de los pequeños, y los padres se quedan encantados de verlos tan “ensimismados”, tan entretenidos ellos solos. Ese tipo de juguete logra que el niño obligue a su mente a concentrarse en nuevos estímulos visuales y sonoros, pero al mismo tiempo reduce la interacción verbal entre ellos y sus padres. De alguna manera la magia del libro reside también en que logra entablar una conversación entre ellos. Rudimentaria. Sencilla. Básica. Pero una conversación, un intercambio de palabras, de preguntas que esperan respuesta y se esfuerzan por comprenderlas, que enseñan a escuchar y a comprender. Una pieza, esta última, fundamental en otro juego vital: el de las relaciones sociales.

Así que ya sabes. De verdad. Sea lo que sea lo que le traigan mañana los Reyes a tus hijos, incluye un libro… y léelo con ellos.

Fuente: Agencia Sinc

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