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Según Lynn Taylor, estas son los 17 síntomas de que tu jefe ya tiene un pie fuera

Señales inequívocas de que el jefe está a punto de abandonar la empresa

Las vicisitudes por las que tienen que pasar los trabajadores dentro de una empresa son de lo más variopintas, pero siempre es conveniente estar atento a lo que ocurre alrededor. En ocasiones, las señales de que puede estar gestándose “algo” pueden percibirse con cierta antelación. Quizá habrá una reestructuración, van a contratar a un nuevo CEO o puede que los directivos estén pensando en cambiar la máquina del café. Sea lo que sea es posible adelantarse a los acontecimientos si pones algo de atención a los “aires de cambio”. Es lo que sugiere la experta en lugares de trabajo Lynn Taylor en su libro “Tame your terrible office tyrant”, especialmente en lo relacionado con las posibilidad de que el jefe esté a punto de abandonar el barco.

Si el jefe era un capullo es posible que sientas la tentación de alegrarte, pero es conveniente tener en cuenta que sea como sea, la salida de la empresa de un jefe siempre tendrá consecuencias (buenas o malas) para sus subordinados. Taylor sugiere entonces observar los que, según ella, son los 17 signos que indican claramente si el jefe tiene ya un pie fuera de la empresa.

  1. Cambios de comportamiento: da igual si siempre ha sido amable, tímido o sociable, una de las primeras señales que tienen que hacerte levantar las orejas es un cambio inusual de comportamiento. Puede que ahora esté de mal humor porque sabe lo que le espera o todo lo contrario, que sea feliz como una perdiz porque finalmente va a dejar atrás una relación laboral que le agobiaba.
  2. Reorganización: si no hace mucho que ha habido una reestructuración en la empresa, tu jefe puede estar pensando ya que su puesto corre peligro
  3. ¿Menos intenso?: evidentemente, si hay posibilidades de que su salida sea inminente, su comportamiento será más relajado respecto a los próximos plazos de entrega de informes, tareas o presentaciones.
  4. Últimamente se toma siempre tiempo libre: quizá ahora que sabe que se va está aprovechando para disfrutar las vacaciones y días de descanso que le debe la empresa, pero también aprovechará para tomarse los tiempos personales que antes nunca se tomaba, como el tiempo del café o la hora completa del almuerzo.
  5. Evasivo: cuando la amenaza se cierne sobre alguien los instintos le dicen que desconfíe. Hablará poco y evitará el contacto visual en las reuniones.
  6. ¿Y si…?: también andará tanteando el terreno y a las personas que han trabajado con el, por lo que podrías empezar a oír a tu jefe “¿Qué pasaría si…?”. Quizá quiera saber si estás dispuesto a formar parte de su nuevo equipo en su nueva empresa o, simplemente, desea saber que en la empresa todo irá peor si él se va.
  7. Quejicas: si nunca antes andaba quejándose o hablando mal de otros compañeros o de los directivos y ahora, de repente, cambia, es posible que esté pensando que “de perdidos al río” o que “para lo que me queda en el convento…”
  8. Pérdida de poder: y posiblemente también de información. Ahora ya no está tan al día de todo lo que ocurre ni de la marcha de los proyectos. O ya no le interesan o ya no le hacen partícipe de ellos.
  9. Nuevo aspecto: dependerá de cuál sea su forma habitual de vestir. Si lo común es verle más informal o sport por la oficina y aparece de vez en cuando con traje, puede que esté acudiendo a entrevistas de trabajo. Pero si suele ir formal y de pronto se descuida, es porque el trabajo que hace ha perdido sentido para él.
  10. ¿Dónde se ha metido?: todo cambia, también el nivel de responsabilidad. De pronto está y, cuando vas a buscarle para enseñarle la nueva propuesta resulta que se ha esfumado; sale a comer a horas extrañas o, simplemente, entra y sale continuamente sin que nadie sepa muy bien qué hace ni cuándo volverá.
  11. Culpabilidad: si está consciente de su próxima salida y ha comenzado a mover ficha para encontrar un nuevo empleo, es posible que se sienta culpable y se comporte de manera huidiza con la gente que le rodea, especialmente cuando mira ofertas de trabajo desde su mesa.
  12. Reservado: se oculta, ahora cierra la puerta del despacho para hablar por teléfono o hace aparecer el fondo de pantalla cuando te acercas a su mesa. Quiere ocultar algo, y ese algo puede ser que está buscando trabajo.
  13. ¿Antes no tenías una foto en tu mesa?: pues ahora ya no, ni la foto ni el dibujo de sus hijos. Algunas de las cosas que antes solía tener en su mesa empiezan a desaparecer. En este caso el cambio puede ser ya inminente y está empezando a desalojar sus cosas.
  14. Esto se ve diferente: antes los papeles se amontonaban en su mesa y ahora ya prácticamente no hay nada. Sus superiores están dejando de enviarle trabajo. Total… le quedan dos telediarios.
  15. A ti te dan más trabajo: ese es un efecto secundario que puede tener su lado bueno y su lado malo. Por una parte es una oportunidad para demostrar la capacidad de asumir nuevas responsabilidades dentro de la empresa, pero también puede ser simplemente que te tragarás el marrón por el mismo precio mientras encuentran a un sustituto.
  16. Ya no participa tanto: quizá antes estaba más involucrado en comités y actividades fuera de la empresa, pero ahora que su futuro es incierto, ha dejado de participar en todo eso mientras el panorama laboral se aclara.
  17. ¿Otra reunión?: últimamente el jefe anda de reunión en reunión con la alta dirección de la empresa o el gerente. Según Taylor eso podría ser señal de que está a punto de salir, de ascender o de trasladarse. Huele a negociaciones.

Ahora bien, si después de observar estas señales y que tu sentido arácnido te grite que el jefe se va, empieza a dar vueltas tu cabeza pensando en las implicaciones de eso, Taylor propone una serie de consejos para reaccionar con sentido común. Lo primero es mantener los ojos abiertos y los oídos alerta para pillar cualquier comentario de pasillo que pueda afectarte, pero también, y no menos importante, mantener la calma para no entrar en pánico y comenzar a actuar de forma impulsiva o a cometer errores que podría perjudicar un posible ascenso o las referencias para tu próximo empleo.

Investiga, entérate bien de tu situación laboral, de las características de tu contrato y de qué pasa si vas al paro. Si tu relación con tu superior es buena, quizá sea conveniente preguntarles en confianza cómo están las cosas. Por supuesto, en total confianza y sin difundir ninguna de las cosas que pueda revelarte sobre su futuro y las posibles repercusiones en el tuyo. No alimentes rumores y ten mucho cuidado con los que dices o preguntas, porque eso puede perjudicar tu propia posición. Y, sobre todo, no empieces a hacerle la pelota a los directivos. Eso está muy feo.

Si está claro que tu jefe se va, es el momento de esmerarte en tu trabajo y demostrar a todo el mundo lo bueno que eres. Tanto si tienes posibilidades de ascender como de ser despedido, trabajar más y mejor nunca será perjudicial para tu futuro. Además, dado que es muy probable que la carga de trabajo sea mayor conforme le jefe esté a punto de salir, una actitud cooperativa puede ayudar a generar en los demás confianza hacia tu trabajo.

Finalmente, no te dejes influir. Puede que tu jefe no esté conforme con su salida y se desahogue difundiendo las intimidades de la empresa o las razones por las que cree que le echan. Puede que simplemente se vaya porque no le gusta lo que hace o porque le han ofrecido algo mejor en otro sitio y no te haga gracia que te deje tirado… en cualquier caso no te lo tomes como algo personal. Sé prudente, mantén una actitud positiva y no quemes tus naves.

Fuente: Business Insider y Business Insider

 

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