" />
Cazadores de elefantes
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Al disminuir los grandes mamíferos aumentan los pequeños roedores, principales transmisores de enfermedades mortales a los humanos

Si los grandes mamíferos desaparecen los humanos enferman

Hablar de que la desaparición de especies animales daña irremediablemente los ecosistemas es molesto, porque eso de los ecosistemas es algo que tiene que ver con el medio ambiente, y lo medioambiental es lo que defienden esos incordiantes de los ecologistas, que son gente “radical” que no quiere que se cacen elefantes, ni que se maten ballenas, ni que se toree, ni que se construyan urbanizaciones en los parques naturales o se usen los “excedentes” de población de focas para hacer abrigos. Además, como por razones religiosas, culturales, políticas, comerciales, económicas o estéticas se ha alimentado la idea de que la naturaleza es una cosa y el ser humano otra, y que podemos mantenernos ajenos, a salvo y sin consecuencias de todo lo que se le haga al medio ambiente, luego resulta hasta sorprendente que se difundan noticias como esta: la desaparición de grandes mamíferos está favoreciendo que se propaguen enfermedades mortales para el hombre.

Sin embargo es el hombre el que lo ha generado, ya sea por su impacto en la deforestación como por su acción directa sobre las poblaciones animales a causa de la caza o la pesca innecesaria o furtiva. La paulatina disminución del número de grandes mamíferos tiene una consecuencia matemática: aumenta proporcionalmente el número de los más pequeños, como es el caso de los roedores. Y eso significa algo que casi se ha olvidado o relegado a la historia negra (y lejana) de la humanidad, pero que Europa vivió de manera terrible con la peste durante la Edad Media. Significa que las posibilidades de propagación de enfermedades potencialmente mortales para los seres humano aumenta enormemente. Tal afirmación proviene de un estudio dirigido por el profesor Rob Jordan, del Instituto Woods para el Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, y que ha sido publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias. Los datos obtenidos, según explica Rodolfo Dirzo, uno de los científicos implicados en el estudio, muestra las “enormes consecuencias” que tiene para nosotros esta alteración del equilibrio natural, ya que el mantenimiento saludable de las poblaciones de grandes mamíferos ayudan a mantener a raya la propagación de enfermedades peligrosas.

Para probarlo, cercaron cuatro hectáreas de terreno en la sabana de Kenia, impidiendo el acceso a jirafas, elefantes, cebras y otros mamíferos de gran tamaño, que ni siquiera era sus depredadores naturales. Lo que pasó fue que, durante los dos años siguientes, la población de roedores se duplicó, debido probablemente a la mayor disponibilidad de alimento y refugio. Junto con los roedores, también aumentó la infección patógenos por sus pulgas. El estudio se centró especialmente en uno, la bacteria Bartonella, un parásito que se transmite por medio de insectos como las pulgas y que afecta a los humanos causando daños a largo plazo en el corazón, el cerebro, los pulmones y el bazo. Aunque el estudio se haya llevado a cabo en África, los riesgos de infección por esta bacteria en el primer mundo son bastante altos. Los investigadores señalan que el 60% de las enfermedades humanas tienen como origen patógenos transportados por animales, con nombres tan estremecedores como tifus o peste.

Después de esto, el equipo pretende ampliar el estudio para conocer más en profundidad cómo puede afectar directamente la disminución de los grandes animales en la salud humana, además de estudiar la influencia de los usos humanos de la tierra en la prevalencia de los patógenos en los roedores y el riesgo real de que esas enfermedades lleguen a las personas.

Fuente: Universidad de Stanford

Imagen: Wikimedia Commons. De dominio público. 

No comments yet.

Deja un comentario