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Investigadores demuestran que es posible recibir datos con los sensores magnéticos del móvil

Todos los Android traen de serie una conexión más segura que NFC

Los sensores inerciales miden cambios en la aceleración y sirven para detectar los movimientos del teléfono en el espacio. Estando el smartphone quieto, si lo desplazamos súbitamente en una dirección se producirá una aceleración, que es lo que medirá el acelerómetro. Los magnetómetros detectan variaciones en el campo magnético que está presente en cada punto de la tierra. Son brújulas digitales, y como tales son capaces de marcar dónde se encuentra el Polo Norte Magnético, en el que confluyen las líneas de campo magnético que rodean la tierra de norte a sur, con bastante precisión. Esto permite medir la orientación del teléfono en todo momento, ya que si sabemos dónde está el norte respecto al magnetómetro, el móvil sabrá si está orientado determinada cantidad de grados hacia un lado u otro de él.

Cada nueva generación de smartphones incorpora más y más sensores. A los habituales GPS, sensores de movimiento y magnetómetros se les están añadiendo sensores de presión, temperatura y hasta sensores biométricos. Además de estos sensores que permiten que el teléfono reciba información sobre ubicación y movimiento del usuario, ya que éste lo lleva consigo, la mayoría de modelos actuales pueden conectarse por WiFi, Bluetooth, obviamente 3G/4G y, recientemente NFC. La unión de todos estos canales de entrada y salida de datos da como resultado final unos dispositivos ultraconectados que pueden hacer de todo con casi todo.

Como esto le debía parecer poco a unos investigadores de la universidad de Huazhong (China) y Oulu (Finlandia), se propusieron emplear los magnetómetros como unos receptores de datos de otro dispositivos. ¡Y lo consiguieron! Han diseñado un protocolo llamado Pulse para enviar datos desde un dispositivo codificándolos por medio de campos magnéticos que cualquier smartphone Android puede recibir. En su estudio, que puedes leer aquí explican que la promesa de conexiones fáciles y seguras de NFC no se está materializando. No está suficientemente extendido ahora mismo y su adopción masiva, si llega, tardará unos años. En muchas aplicaciones se están usando Quick Response Codes (QRCodes), ya que cualquier móvil actual puede leerlos con su cámara y procesarlos con una app, pero carecen de elementos de seguridad y son, por definición estáticos. Su propuesta, argumentan, reúne la seguridad de NFC con la disponibilidad de los QRCodes, ya que es compatible con cualquier móvil Android. Prototipo-Pulse
El prototipo que han mostrado es un “quick hack”, esto es, no han perdido el tiempo en florituras.

Han demostrado la validez de su concepto con un prototipo de laboratorio que consiste en una placa controladora AVR-MT128 que codifica los datos y se los entrega a un convertidor Digital-Analógico de 8 bits que ataca a dos solenoides que tienen 50 vueltas de 2.5 cm y 3.5 cm de diámetro y envían la información por los canales Z y X respectivamente. Como puedes ver en las fotos, es un prototipo en el que no se han complicado mucho la vida estéticamente.

Este montaje tiene un cortísimo alcance (de 1 cm) y alcanza una velocidad de 44 bits por segundo, esto es, 0.000044 MBps, casi 230.000 veces más lento que una conexión de banda ancha de 10 MBps. Desde luego, no sería viable emplearlo para comunicar datos de cierta extensión, pero sí para intercambiar una clave de alta seguridad que se podría usar a continuación en una conexión de más capacidad. En este vídeo demuestran el funcionamiento de su experimento con el envío de textos cortos y, seguramente con la intención de hacerlo más animado, también le envían una secuencia de notas MIDI al teléfono que reproduce haciendo sonar una canción. Son dos posibles usos de este curioso canal de comunicación que estos investigadores proponen que se utilice para servicios de información turística o para sistemas de pago dada la casi total seguridad ante escuchas que le proporciona su cortísima distancia de conexión.
Estos investigadores han creado el protocolo Pulse para comunicar datos a través de este curioso canal de información e indican que su baja velocidad se debe a la poca sensibilidad de los magnetómetros de los smartphones Android. Explican que, caso de tener éxito una propuesta como la suya, unas leves mejoras en la calidad de los sensores incorporados a los teléfonos más populares podría abrir el camino a velocidades de transmisión más altas.

Imagen de apertura: Mike1024

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